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Noruega, el país más feliz del mundo

Tienen buenos salarios, igualdad, soberbios paisajes y políticos honestos. También hace frío pero, ¿quién no daría saltos de alegría? Conversamos con las noruegas sobre las luces y las sombras de su dicha.

Andrea Brataas, 21 años. Estudiante e influencer.
Andrea Brataas, 21 años. Estudiante e influencer. ángel lópez soto

Las mujeres noruegas dejan su bolso en cualquier sitio. En un silla en una terraza o en el club donde están bailando… Del mismo modo, caminan por las calles sin miedo. Saben que el suyo es uno de los países más seguros del mundo. Y ese es uno de los motivos para sentirse felices. Porque, el año pasado, en el Índice de Felicidad del Programa de desarrollo de Naciones Unidas que mide, entre otros, el PIB, la esperanza de vida, los beneficios sociales, la falta de corrupción y la generosidad, Noruega ha arrebatado el título a la tricampeona Dinamarca. ¿Cómo lo han hecho? Con mucho hygge, esa filosofía de andar por casa que comparten con los daneses y cuyo objetivo es disfrutar de las pequeñas cosas, vivir en espacios acogedores, buscar el relax… Los noruegos añaden otra palabreja, hytta, una cabaña que no tiene que ser lujosa, sino un refugio que permita hacer gå på tur, es decir, caminar por la naturaleza, el deporte nacional.

Iguales y punto

A eso se suma la prosperidad, un envidiable sistema de beneficios sociales y la igualdad, tanto social como de género. “Noruega encabeza el Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, entre otros motivos, por ser el país con menor desigualdad económica a lo que se le une el mejor sistema de bienestar social de los países nórdicos”, explica Luis Molina Temboury, economista y miembro de Economistas Frente a la Crisis. “La desigualdad patrimonial es un mal generalizado, porque conduce a una indeseable concentración de poder económico. Allí los ciudadanos viven comparativamente mejor porque son más exigentes con el reparto de rentas. Aquí,en España, las desigualdades salariales son mucho mayores”.

Y la equidad no es casualidad sino fruto del esfuerzo conjunto. En 1884, un grupo de 170 hombres y mujeres –incluidos cinco primeros ministros– crearon la Norwegian Association for Women’s Rights para garantizar la inclusión de mujeres y niñas. Noruega fue, además, el primer país del mundo en aprobar una Ley de Igualdad de Género, en los años 70. Así, hoy es el país que lidera la participación de mujeres directivas y CEO, con un 42%, y la tasa de desempleo femenina (3,8%) es menor que la media europea (4,2%).

Pero los noruegos no se han dormido en los laureles y saben que las jóvenes afrontan la discriminación, con un 15% menos de salario que sus homólogos masculinos. Por eso, es importante seguir avanzando. La última medida ha sido equiparar lo que cobran las jugadoras de fútbol con sus colegas masculinos, con lo que casi duplicarán su salario anual hasta alcanzar unos seis millones de coronas (639.665 €).

Sin embargo, la violencia de género también acecha a las noruegas. El número de violaciones denunciadas aumentó un 12% en 2015 y la media de mujeres que han sufrido maltrato (26%) se sitúa algo por encima de la europea (22%) y dobla la española. Entre otra razones, puede deberse a la paradoja nórdica: las mujeres son más conscientes de lo que es denunciable. Conocen sus derechos y saben cuándo se vulneran. Sin embargo, para mejorar sus cifras, una delegación del Gobierno de Noruega viajó a España en verano para interesarse por la coordinación y la atención personalizada en violencia de género, el trabajo en red, la sensibilización en el ámbito educativo y la detección precoz de la violencia.

Economía verde

Ese espíritu de mejora continuada es el que subyace también tras los intentos de abandonar la economía del petróleo, cuando es uno de los mayores productores del mundo.“No queremos depender de una economía contaminante, ni seguir contribuyendo a la polución del planeta. Estamos haciendo esfuerzos para convertirnos en una economía verde. Oslo es el mejor ejemplo de ello. Esperamos ser capital ecológica en 2019, algo que contribuirá sin duda a que sus habitantes se sientan aún más felices”, explica la alcaldesa Marianne Borgen, una de las más respetadas exponentes de ese 40% de representación política femenina para la que parece no existir un techo de cristal.

Su sentido cívico les hace trabajar gratuitamente para la comunidad.

La primera ministra también es una mujer, la conservadora Erna Solberg, y este año se ha nombrado a la primera general del Ejército del Aire: Tonje Skinnarland. “Nunca he visto sexismo, ni cuando era estudiante, ni como profesional, pero seguro que queda mucho por hacer. Por eso cuidar la educación de los niños y niñas es fundamental”, apunta Hildri Gulliksen, directora de programas infantiles de la cadena pública NrK. Ella dirige un programa en el que explican las noticias a los niños para educarles en sus derechos y deberes.

Quizá por eso está tan extendido el dugnad, el profundo sentido cívico de los ciudadanos que les hace realizar trabajos en beneficio de la comunidad. “El sistema noruego funciona muy bien gracias a los voluntarios. Hay cafés donde enseñan su lengua por solidaridad. Así aprendí yo”, explica Hernán, un guía chileno asentando en el país. “Hay muchas razones por las que los noruegos somos felices, pero todas pasan por vivir en un país pacífico donde apenas hay exclusión social. Y eso tiene que ver con el civismo y la solidaridad”, reconoce Gulliksen. Luego, recoge su bolso del suelo, donde lo había abandonado para hacerse la foto.

1. Andrea Brataas:

En un país de apenas de 5,2 millones de habitantes, Andrea logró con su cuenta de Instagram @fashionforall tener más un millón y medio de seguidores. Dedicada a la moda, la cuenta era una de las 100 favoritas del mundo y se calculaba que poseía un ámbito de influencia de unos 90 millones de visualizaciones. Más incluso que un icono de estilo como Alexa Chung. Una de sus fotos podía lograr más de 60.000 likes.

Ser solidario es una de las razones por la que nos sentimos felices"

Su poderío como influencer era tal que incluso la llamaron de Naciones Unidas para participar en un programa destinado a promover los derechos de las niñas. “Viajar con ellos y conocer a activistas como Desmond Tutu y a chicas que viven en países donde tienen que luchar muy duro por su derechos ha sido la experiencia más enriquecedora de mi vida. Me hizo crecer como ser humano y espero haberles ayudado al menos la mitad de lo que me han ayudado ellas a mí”, cuenta mientras charlamos, en un banco de la Ópera de Oslo.

El éxito virtual de Andrea sería el sueño de cualquier joven europea. Sin embargo, ella decidió dejar las redes hace un año. No es la única, otras internautas muy conocidas han abandonado el mundo virtual. “Me quitaban privacidad, estaba muy expuesta y me preocupaba por cosas que no son importantes”, explica. Ahora tiene un Instagram anónimo: “La foto de perfil es la de mi perro”, comenta entre risas.

Aquí se valora tu opinión desde que naces. Así aprendes a ser responsable".

En él pone fotos de sus viajes con su novio, que la animó a dejar su famosa cuenta. “También se lo comenté a mi familia, pero en Noruega decides tú. No recuerdo que jamás mis padres me impusieran algo. Se valora tu opinión desde que naces, así aprendes a ser responsable. Respetamos la libertad personal, pero tenemos un espíritu comunitario, nos gusta ayudar a los demás. Creo que ser solidarios es una de las razones por la que los noruegos nos sentimos felices”.

Hoy, estudia Musical Business en la Universidad Inland, cerca de la frontera con Suecia. “Así puedo escaparme de compras, que allí todo es más barato”, añade Andrea, riendo. ¿Echas de menos algo de tu vida como influencer? “No, estuvo bien, pero ya pasó”.

2. Gunn Narten, 31 años. Bombera e influencer.

Gunn Narten
Gunn Narten

No debería haber tantos suicidios en el país más feliz del mundo".

A Gunn Narten le escriben mujeres de todo el mundo. “Soy bombera desde hace 10 años y, gracias a internet, muchas jóvenes me siguen y me preguntan cómo lo hice –explica–. Poder ayudar es un privilegio. Siempre quise trabajar en algo que uniera el servicio público con el deporte. ¡Esta es la profesión de mis sueños!”. Dueña de un poderoso físico, Gunn se hizo también popular en las redes sociales porque la calificaron como “la bombera más sexy del mundo”. “Me pareció un titular ridículo. Siempre me sorprende el sexismo que hay por ahí”, afirma.

"Si no fuera por la igualdad de género, yo no habría podido ser bombera".

Sobre la felicidad en su país, reconoce que el estado del bienestar ayuda, así como la riqueza y, sobre todo, la igualdad de género. “Si no fuera por eso, yo no habría podido ser bombera”. Sin embargo cree que hay que mirar más allá. Me siento afortunada de haber nacido aquí, pero nuestro índice de suicidios es muy alto. Eso no debería suceder en el país más feliz del mundo. Cada año mueren unas 500 personas. Hay dejar de tratarlo como un tabú. Tenemos que hablar de ello, que nadie se sienta como un bicho raro por tener pensamientos oscuros. En mi tiempo libre hago cursos para evitar suicidios. Hay que aprender a ayudar a quien se sienta así de mal”.

3. Carolin Molina Rustad, 34 años. Periodista y jefa de proyectos en Academic Work.

Carolin Molina.
Carolin Molina.

Carolin estudió en Granada cuando era una adolescente y luego, tras acabar la universidad en su país, regresó a Madrid para trabajar. Allí conoció a su marido, Cristóbal Molina, un ingeniero con el que ha tenido dos hijos: Silvia y Daniel. Se mudaron a Noruega hace cinco años, por la situación económica. “Aquí tenemos becas y es un país ideal para criar a tus hijos, con buenas escuelas públicas y un sistema social excelente, pero echamos de menos España porque es una sociedad más acogedora”.

A Cristóbal le costó adaptarse, sobre todo, por el idioma, pero pronto consiguió un buen trabajo. “En general está feliz aquí y valora las ventajas. ¡Siempre defiende a Noruega en los debates! Pero si pudiéramos, volveríamos. Me encanta mi familia española. La manera en que os ayudáis unos a otros es única y es maravilloso formar parte de ello. Os demostráis vuestro amor todo el tiempo”. ¿El secreto de Noruega para ser el país más feliz? “¡Es que en realidad yo creo que el país más feliz del mundo es España!”.

4. Marianne Borgen, 66 años. Alcaldesa de Oslo.

Marianne Borgen
Marianne Borgen

Madre de tres hijos, abuela y socialista, como ella misma se presenta, ha trabajado más de 30 años en la ONG Save The Children y desde hace dos es alcaldesa de Oslo. Uno de sus objetivos es que su ciudad sea capital ecológica en 2019 y cita logros como que las aguas del fiordo están libres de contaminación.

Aquí sabemos que noe stamos desprotegidos".

“Eso ayuda a la felicidad. Los noruegos amamos la naturaleza, por eso es fundamental que la cuidemos. La felicidad tiene mucho que ver con el bienestar social. Sabemos que el Estado está ahí, que no estamos solos ni desprotegidos”. Ella, que se crió en un barrio obrero, no tiene pudor en señalar los problemas de su ciudad, como que unos 20.000 niños viven bajo el umbral de la pobreza, y da la impresión de conocer bien la situación de los más necesitados.

"Los noruegos amamos la naturaleza, por eso es fundamental cuidarla".

“Esa es mi gente”, dice con la mano sobre el corazón. Antes de terminar, lamenta las noticias sobre España: “La corrupción siempre está ahí, hay que poner mecanismos de control, porque las tentaciones en el poder son grandes”. Y lo dice una de las mujeres más respetadas de un país donde la honestidad es una virtud muy valorada.

5. Karin Fossum, 63 años. Escritora de novela negra.

Karin Fossum
Karin Fossum

Quedar en la biblioteca del emblemático hotel Bristol de Oslo con la reina de la novela negra nórdica –título que ella detesta– es muy literario. Fossum explica que es una autodidacta que no fue a la universidad. “A los 16 años me independicé y he hecho todo tipo de trabajos, desde cuidar a drogadictos a conducir un taxi. Esa experiencia vital creo que me ha enriquecido como escritora”. Buena conversadora, cuando le comento el objetivo de nuestro reportaje, suelta una carcajada.

“No creo que seamos tan felices como para encabezar una lista. Los noruegos no viven el presente, siempre están planeando su futuro. Pero se sentirán obligados a contestar que son felices, porque son conscientes de vivir en un país muy próspero”. Ella asegura encontrar la felicidad en el trabajo, sus hijos, sus amigos y, sobre todo, en tener buena salud. “A partir de los 60, tu cuerpo protesta. También nos hace felices vivir en paz, algo que no deberíamos dar por sentado”. Antes de despedirse, añade: “He googleado “escritores España” y apenas aparecían escritoras relevantes. En Noruega, las novelistas son más importantes que los hombres, ¡espero que eso mejore pronto!”.

6. Hildgri Gulliksen, 49 años. Directora de programas infantiles de la cadena de televisión pública NRK.

Hildri Gulliksen
Hildri Gulliksen

“Hay muchas razones por las que somos felices, pero sobre todo porque vivimos en un país pacífico donde apenas hay exclusión social”, apunta la directora de uno de los programas infantiles más populares de la televisión, Supernytt, una especie de telediario para los más pequeños, destinado a que comprendan las noticias. “Así no tienen miedo y aprenden de democracia y derechos humanos –explica–. Creo que los niños aquí son felices porque la sociedad les permite desarrollarse como seres humanos. Mis padres me educaron siempre en la creencia de poder ser lo que soñara y jamás he encontrado sexismo en mi vida”, explica.

Sin embargo, señala una paradoja: “Me preocupa ver que la generación más joven soporta una gran presión. Quieren ser guapos, perfectos, delgados y saben que necesitan sacar buenas notas. Deberíamos ayudarles a que se tomen la vida un poco menos en serio”.

7. Selma Lonning Aaro, 45 años. Escritora y columnista.

Selma Lonning Aaro.
Selma Lonning Aaro.

Tenemos obsesión por ser perfectos, nadie quiere ser un perdedor".

Lonning aaro

“Los noruegos nos sentimos felices porque tenemos un nivel de vida alto, pero eso trae consecuencias negativas”, razona Lonning Aaro en un elegante café. “Las mujeres sufren una gran presión. ¿Eres lo suficientemente guapa? ¿Estás lo bastante delgada? Incluso se cuestiona si tu casa es mona. Hay una obsesión nacional con la decoración, una competición por tener la cocina más ideal y el salón más acogedor. Pero la felicidad no está en los muebles, ni en tu aspecto”.

Selma, que tiene tres hijos, ha revolucionado a la sociedad noruega con su última novela Ahora me toca a mí (Lince), hablando de los orgasmos femeninos o, más bien, de su ausencia. “Yo no diría que somos una sociedad feliz. Hay demasiados desórdenes alimenticios y psicológicos para denominarla así. Esa falta de satisfacción sexual es parte del problema. No se habla de ello ni de cualquier otro problema, porque nadie quiere reconocer que le va mal. Tenemos obsesión por ser perfectos. Nadie quiere ser un perdedor, vivimos en una sociedad demasiado guay pero nos están creciendo los problemas típicos de las sociedades ricas”.

8. Berit Reiss-Andersen, 63 años. Presidenta del comité del Nobel de la Paz y abogada.

Berit Reiss-Andersen
Berit Reiss-Andersen

Quedamos con Berit Reiss-Andersen en Larvik, una pequeña ciudad costera donde tiene una casa de madera. Reiss-Andersen es la nueva presidenta del comité del Nobel de la Paz, pero en su país es muy conocida por haber sido secretaria de Estado de Justicia, presidenta del Colegio de Abogados y coautora de dos novelas con la exministra de Justicia, Anne Holt.

También por ser la abogada que más casos ha ganado. “Cuando empecé a trabajar no era fácil si eras mujer, ¿sabes? Soy madre soltera y preguntaba: “¿Podríamos, por favor, acabar el juicio a las cuatro porque tengo que recoger a mi hijo en la guardería?”. Muchos jueces me decían que debería haberme dedicado a otra cosa”, cuenta.

Pertenece a una generación que abría camino a las mujeres: “Tenías que quejarte, pero a la vez demostrar que podías hacerlo. ¡Yo he llegado a mandar un taxi a recoger a mi hijo a la guardería! Las noruegas hemos demostrado que conciliar es posible, que mejora la productividad del país y, también, aumenta la felicidad de los ciudadanos”, señala. Y apunta que el cambio ha beneficiado a todos, también a los hombres que han ganado la alegría de ser padres. “Criar hijos es maravilloso, este país ama a los niños”.


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