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Gin Philips y su reino de fieras

"Yo haría todo por mi hijo pero, ¿dónde deja eso al tuyo?", Gin Phillips, escritora.

Gin Phillips
Gin Phillips d.r.

Un lugar idílico, el zoo, se convierte en un infierno cuando irrumpen unos francotiradores, y una mujer debe poner en marcha todos sus recursos para proteger a su hijo. Ese es el arranque de Reino de fieras (Suma de letras), una trepidante novela contrarreloj sobre las luces y sombras de la maternidad y las decisiones extremas.

Portada de Reino de Fieras de Gin Phillips
Portada de Reino de Fieras de Gin Phillips

Mujerhoy: Un tiroteo en un zoo es una trama original. ¿Cómo se le ocurrió?

Gin Phillips: Estaba buscando una historia y todas las que se me ocurrían me llevaban a la maternidad. Yo pasaba mucho tiempo con mi hijo en el zoo y, cuando te detienes por enésima vez a mirar a un caimán inmóvil, piensas en muchas cosas. Me encontré dándole vueltas a lo que haría si alguien entrara en el zoo con un arma. ¿Dónde iría?¿Qué haría? Al final, esos pensamientos se convirtieron en el marco que necesitaba para explorar todos los ángulos de la maternidad.

Mujerhoy: Hay un momento terrible, cuando la protagonista ve un bebé abandonado y no se atreve a llevárselo para no arriesgar la seguridad de su hijo.

Gin Phillips: No se puede escribir sobre maternidad sin darse cuenta de que implica cierto egoísmo. Yo haría cualquier cosa por mi hijo... pero ¿dónde deja eso al tuyo?¿Qué hago cuando se trata del bien mayor contra lo que beneficia a mi familia? Creo que Joan, al final del libro, descubre una definición más amplia de la maternidad: moldeamos a las personas de nuestro entorno. Nos debemos algo mutamente, incluso si nos acabamos de conocer. Incluso si no nos conocemos.

Mujerhoy: ¿Cómo concibió a los tres tiradores que irrumpen en el zoo?

Gin Phillips: Investigué todos los tiroteos en lugares públicos de los últimos años: qué armas usaron, cómo llevaron a cabo su plan... Y, para el personaje de Robbie, el tirador más presente en el libro, busqué rasgos reconocibles: pereza, baja autoestima, tendencia a culpar a los demás... Quería que a los lectores les recordara a alguien con quien fueron al colegio, o a algún amigo de sus hijos. Crear unos asesinos sin rostro disminuiría su maldad.

Mujerhoy: ¿Y sus motivaciones?

Gin Phillips: No creo que exista una razón, en un sentido que nosotros podamos entender. Tras cada tiroteo, hay muchas prisas por averguar los motivos de los asesinos. Y los hay: sufren, están llenos de ira, son enfermos mentales o psicópatas... Pero, en realidad, nada de eso es una respuesta.

Mujerhoy: En cierto momento, los animales se muestran más compasivos con sus muertos que los humanos. ¿Por qué incluyó esta escena?

Gin Phillips: No sé si tengo una respuesta profunda. Me gustaba ese momento de belleza y gracia. No sé si los animales son más compasivos que los humanos; sospecho que, como nosotros, son amables y egoístas, asesinos y generosos, todo junto.

Mujerhoy: ¿Todavía le gusta el zoo?

Gin Phillips: Sí, aún me encanta. Aunque ahora mi hijo prefiere ir a comprar dulces.


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