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vivir | Entrevista

Carmen García-Huerta

Pintora

Llevo una bitácora en los viajes y de ahí surge parte de mi inspiración

Carmen García-Huerta
Carmen García-Huerta José Haro

Madrid

Carmen García-Huerta es artista, pintora, y también una muy conocida ilustradora para libros y revistas, sobre todo de moda.

Hay una característica común en los diarios adolescentes: la inclusión constante de imágenes, collages con fotos de revistas o incluso dibujos y diagramas propios, apuntes no escritos de nuestro estado emocional y de nuestros intereses estéticos. Una información que además adquiere ciertas consonancias con otras fórmulas del diario íntimo: el diario de artista o el bloc de notas visuales. Porque, ¿cómo expresan su intimidad aquellos que no usan la palabra como herramienta principal de su vida?

Carmen García-Huerta es artista, pintora, y también una muy conocida ilustradora para libros y revistas, sobre todo de moda. En su vida cotidiana, lleva, de forma general pero no sistemática, libretas de apuntes: desde la Moleskine a cuadernos de papel que encuentra o le regalan o, incluso, en folios sueltos. Lo utiliza principalmente en viajes, porque "es una bitácora de esas semanas desocupadas en las que algo te llama la atención y lo reproduces, a veces solo por el placer de dibujar".

Reconoce que la primera intención es pura práctica, un hábito: "Mi motivo no es la introspección, pero lo que dibujas ahí queda siempre muy recogidito. Es realmente un diario de impresiones tomadas en el momento, de forma menos meditada, para probar estilos, colores, trazos, pero que parte de poderosas razones que no tienes claras, de dentro".

Algo en lo que insisten todos los estudiosos del género del diario es que, en el caso español, hay una evidente falta en los textos de contenido de alcoba: ni siquiera aquí de la intimidad erótica de uno. ¿Ocurre lo mismo en los diarios visuales? "De eso siempre hay. Se dibuja, sí. Igual lo enseñas menos, pero tampoco me da pudor: con la excusa del arte, cualquier cosa es lícita", ríe.

Mirando sus blocs de notas, las referencias eróticas no son mayoritarias, pero otras sí: rostros de amigos y anónimos, los pies y ciertos detalles de los complementos de moda (zapatos, bolsos). Todo relacionado con su trabajo plástico, pero dibujado desde otra óptica. "Digamos que lo usas para olvidarlo, luego revisarlo y de ahí puede surgir alguna inspiración. También se relaciona con tu psique, y sobre todo, en mi caso, con mi infancia. Es como mantener esa tradición del diario con la llave. Creo que esa sensación de tener un reducto, un espacio íntimo donde dar rienda suelta a tu intimidad, se mantiene al cabo de los años", explica.

Pasado el tiempo, García-Huerta vuelve sobre ellos: "Ves cosas que te horrorizan y otras que te rechiflan... y no sabes qué es peor. Hay dibujos a los que en su día no diste importancia y que ahora la reclaman con toda la razón. Muchas de esas páginas ahora las publico en Instagram, a veces interesa más ver el proceso que el dibujo terminado".