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vivir | Entrevista

Cecilia Crespo

Profesora

Necesitaba contar cosas que no podía decirle a nadie, y entenderlas

Cecilia Crespo lleva vestido Boss y anillos Ararat. Estilismo: Josejuan &Paco para Changesisgood. / Maquillaje y peluquería: Olga Holovanova (NYC) para ArtLab-Aveda. Agradecimientos: Restaurante Merci (Conde de Xiquena, 3, Madrid).
Cecilia Crespo lleva vestido Boss y anillos Ararat. Estilismo: Josejuan &Paco para Changesisgood. / Maquillaje y peluquería: Olga Holovanova (NYC) para ArtLab-Aveda. Agradecimientos: Restaurante Merci (Conde de Xiquena, 3, Madrid). José Haro

Madrid

Son pocos los casos, pero ocurren: personas que, sin ningún ánimo literario, continúan llevando su diario de forma continuada desde la infancia. Cecilia Crespo, profesora de francés para niños, es una de ellas.

"Escribo desde que tengo memoria, pero escribir diarios... supongo que desde que tengo secretos reflexiona. Necesitaba escribir para contarle cosas que no podía decirle a nadie más, pero sobre todo para tratar de comprenderlas. Era una forma de abordar lo que no entendía: mis secretos, pero también la relación con los padres. Uno de los temas principales era mi relación con mi madre, lógicamente. Ella es profesora y recuerdo que siempre acababa encontrando mis diarios, los leía y los corregía en rojo" comentaba.

"Por supuesto, me lo tomaba fatal, pero me convirtió en una experta en escondites y en códigos secretos. Hasta me aprendí el silabario ruso para poder escribir con él en español y que no pudiera leerlo. Aún sé escribir así" reconoce.

El desarraigo también se convirtió para Cecilia Crespo en motor de sus diarios: durante su infancia, vivió en Italia y Francia. De hecho, sus primeros diarios (los conserva todos: unos 14 volúmenes de diferentes formatos, cargados de páginas de tinta pero también collages y todo tipo de recuerdos) los escribió en francés.

Otro tema recurrente ha sido la palabra misma. "La literatura siempre ha sido muy importante para mí y, en muchas páginas, analizo aquello que más me ha tocado", asegura.

Cecilia, que no tiene hijos y ha decidido no tenerlos, no tiene claro qué será de sus diarios cuando ella ya no esté. "A veces lo he pensado, pero no lo sé. Supongo que serán para el que los encuentre y los lea".