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vivir | Opinión

Noches de insomnio

Madrid

Lo que parecía que tenía que ser de cierta manera, puede cambiar.

El insomnio ha sido siempre, y aún lo es, el gran compañero de mi vida. Ya con cuatro años no dormía. Era como si no encontrase el interruptor con el que apagar el curso de mis pensamientos. En mi cabeza había una jauría tumultuosa y yo solo podía sucumbir a ella. A mi hermano (con quien por cierto compartía habitación) lo freía a preguntas, hasta que, desesperado, prorrumpía: "¡Ya basta!". No sé de dónde me venían esas preguntas, solo que las recuerdo conmigo desde que tengo uso de razón. Por eso pienso que el alma de un recién nacido proviene de un lugar muy lejano.

¿Qué fuerzas y cuántas se ponen en juego a la hora de concebir? Si abandonamos el hipnotizante mundo de la mecánica, podemos repetir una vez más que no lo sabemos. Durante varios años, tuve un rebaño de cabras y resulta que los cabritos siempre nacían con la Luna llena de febrero. Así que hay que reconocer que, sobre la fisiología de los seres vivos, los astros ejercen un efecto nada desdeñable. Incluso la estación y el clima de la fecha de nacimiento deben de ser determinantes.

¿Y qué decir de los progenitores? La medicina china sabe que la salud, la fuerza, el carácter, la propensión a ciertas enfermedades que desarrolla el feto pueden estar influenciados por el tipo de relación que mantienen los padres. ¡Parece increíble que en esos pocos kilos de un ser humano haya tanta complejidad! Cada niño pone un pie en la tierra con un pergamino insondable bajo el brazo, escrito en un lenguaje indescifrable para él.

Es verdad que una parte de nuestra naturaleza animal viene dada por el ADN, pero también que, gracias a la epigenética, sabemos que la información que aporta la doble hélice no es ya inexpugnable. Lo que parecía que tenía que ser de cierta manera, puede cambiar. Es lo que ocurre con el ADN, esa leyenda extraordinaria que se ha impuesto durante tanto tiempo. Tal vez sea el momento de empezar a decir lo que siempre se ha dicho de las estrellas. El ADN influye, pero no es determinante. Ahora bien (y dado que los interrogantes se siguen amontonando)... ¿qué es lo que nos determina?