mujerHoy

vivir | Opinión

Las chicas y el campeón

Edurne Uriarte

Otra vieja costumbre, las mujeres guapas que besan al ganador, que permanece incólume en algunos deportes, como si nada hubiera pasado en el papel social de las mujeres en los últimos 50 años. Y que ayuda tan poco a la promoción del deporte femenino.

Este verano he recuperado por unos días una pasión infantil que había dejado en el olvido, el ciclismo. Como espectadora, quiero decir; mi espíritu de sacrificio deportivo ya no es tan grande. La batalla entre Nairo Quintana y Chris Froome se puso tan emocionante en la Vuelta a España que volví a ver varios finales de etapa, como cuando era niña y seguía a mi ídolo Eddy Merckx. Admiré la victoria de ese chico, Nairo, que se hizo campeón desde las condiciones más duras y pensé también en lo poco que han cambiado algunas cosas, como las chicas de los premios.

Otra vieja costumbre, las mujeres guapas que besan al ganador, que permanece incólume en algunos deportes, como si nada hubiera pasado en el papel social de las mujeres en los últimos 50 años. Y que ayuda tan poco a la promoción del deporte femenino. Quizá lo más sorprendente es que ni siquiera lo critican las propias deportistas que a veces se quejan de la mayor atención que se dedica al deporte masculino o de lo difícil que es promocionar entre las mujeres la plena extensión de la afición por el deporte. Y, sin embargo, no se fijan demasiado en esas imágenes y estereotipos que invitan a las niñas a ser las guapas que dan el premio al campeón y a los niños a pelear por ser los campeones.

Es una tradición y por eso se mantiene, alegan muchos, y es verdad; no hace daño a nadie, dicen otros, y es posible. No es fácil determinar el grado de influencia negativa o positiva de una tradición como esta en los valores de niños y niñas o de hombres y mujeres.

Pero si damos por supuesto que las referencias exteriores, las imágenes de los medios de comunicación, por ejemplo, son importantes en la conformación de nuestra personalidad y de nuestras ideas, esta referencia no parece muy buena para fomentar el deporte femenino. Con ese mensaje de que las chicas triunfan cuando consiguen ser las más bellas que cumplimentan al ganador y los chicos, sin embargo, lo hacen si consiguen ser los ganadores.

Muchas mujeres decimos que aún hay problemas para aceptar que una mujer puede ser tan o más ambiciosa y competitiva que un hombre y bastantes de nosotras lo hemos experimentado en nuestros trabajos. A algunos hombres les cuesta un enorme esfuerzo competir con las mujeres, tolerar su derecho a tratarles de tú a tú en su propio campo, entre otras cosas porque mantienen en sus retinas la imagen tradicional de la diferencia de papeles entre ellas y ellos.

Algunos hombres, cada vez más minoritarios pero aún influyentes, todavía se irritan si nosotras agarramos la bicicleta y nos ponemos a pedalear para ganarles. En la subida a Formigal, que es donde Nairo Quintana ganó la Vuelta, o en audiencia mediática. Prefieren vernos donde siempre, con las flores y cumplimentando a los héroes, como hace 50 años.

Nairo Quintana, ganador de la Vuelta 2016.