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Adriana Lima: la musa que siempre será sexy

Tras 20 años de carrera, la top sigue siendo la favorita de Marc Jacobs y la imagen de su nueva fragancia.

Adriana Lima
Adriana Lima Paola Kudacki

MAdrid

De sus 35 años, Adriana Lima lleva casi 20 sobre las pasarelas. Desde finales de los 90, esta belleza exótica de piel dorada, cuerpo espectacular y ojos azul mar ha desfilado absolutamente para todos, desde Versace a Victorias Secret. Y lo sigue haciendo.

Tras ganar el certamen Supermodel of the year en Brasil, llegó a Nueva York en 1998 para trabajar con la famosa agencia Elite. Junto a compatriotas como Gisele Bündchen o Alessandra Ambrosio, Adriana puso una nota de alegría en un panorama fashion que necesitaba acordes de samba.

Y entonces conoció a Marc Jacobs. "Lo adoro desde hace años. Fue uno de los primeros diseñadores con los que trabajé al llegar a Nueva York. Yo ya admiraba todo lo que hacía y deseaba tener su ropa cuenta la top a Mujerhoy. Jacobs ama a las mujeres y eso se nota en sus creaciones. Me gusta la mujer que representa su ropa: es femenina y magnífica, pero siempre con un punto lúdico".

Ante el objetivo de Steven Meisel

Jacobs, por su parte, confiesa que venera la irreverencia sensual del físico de Adriana. Y casi dos décadas después de su primer encuentro, la modelo sigue cerrando sus desfiles. No es extraño, por tanto, que sea también la musa de su última fragancia, que en su nueva versión, Divine Decadence, lleva la apuesta sexy hasta sus últimas consecuencias, por cortesía de la imaginación de Steven Meisel.

"Es uno de los mejores fotógrafos de moda del mundo, con una talento inusual para crear historias apunta Adriana. Te lo pone todo fácil desde que cruzas la puerta del estudio. Expresa lo que quiere de ti con palabras, pero también creando el ambiente adecuado, con la música perfecta y su creatividad desbordante. Sabes que estás en buenas manos".

Lima está acostumbrada a que la cuiden. Pero también a trabajar duro. Y a mantener larguísimas relaciones laborales, como los 20 años de amistad con Marc Jacobs, en una industria marcada por lo efímero. "Tienes que ser muy seria con tus compromisos profesionales", afirma esta mujer de férreas convicciones católicas, que asegura aplicar esos mismos valores a toda su vida. Su filosofía de trabajo tiene sus recompensas.

La modelo junto al diseñador Marc Jacobs en la presentación de Divine Decadence, en Nueva York.
D.R. La modelo junto al diseñador Marc Jacobs en la presentación de Divine Decadence, en Nueva York.

No solo es el ángel de Victorias Secret más longevo de la historia de la firma. Además, este año ocupa el segundo puesto en la lista Forbes de las modelos mejor pagadas. Eso la obliga a vivir permanentemente subida a un avión con un neceser en el que no faltan un buen aceite facial y un espray de agua termal. "Es la única forma de que tu piel sobreviva a la atmósfera sin humedad de la cabina", explica.

También incluye siempre otra curiosidad en su maleta: una cuerda de saltar a la comba cuando está en tierra firme. "Es el ejercicio más sencillo para mantenerme en forma", explica.

Porque si Lima tiene un credo personal, ese es que el ejercicio es la vía directa para una vida saludable. Y acto seguido empieza a loar las bondades de su deporte favorito, el boxeo: "Me ayuda a concentrarme y a focalizar mis objetivos".

Entre ellos, el más importante es su familia. De hecho, confiesa que, para mantener el equilibrio entre su profesión y su vida doméstica con tanto viaje, no le queda más remedio que "ser extremadamente ordenada. Para sacar todo esto adelante, hay que mantener siempre una buena organización. Para conseguirlo, cuenta con su madre y con unas normas familiares estrictas: "Nunca paso más de dos días alejada de mis hijas".