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Ellas visten el cine: Cristina Rodríguez

Opta doblemente al Goya 2017 por 'Tarde para la ira' y 'No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas'. Nominada en tres ocasiones anteriores más

Cristina Rodriguez
Cristina Rodriguez pedro walter

Muchas razones convierten a esta valenciana en una figurinista atípica. La primera es su condición mediática, como partícipe en el programa Cámbiame (Telecinco), donde ha hecho famosa su máxima personal de que "más siempre es más". Es también una anomalía en los duros rodajes, donde es muy conocida por ir siempre osadamente vestida, con minifaldas cortísimas, stilettos "o incluso atrevidos tocados", en un ambiente de trabajo donde priman el pantalón holgado y las zapatillas. Adora las cámaras, y en eso también es distinta: se licenció en diseño de moda, y realizó un máster en figurinismo, pero también estudió, a patir de los 27, cinco años de interpretación.

Comenzó diseñando para ópera y teatro, pero, según confiesa, "conseguí un listado de directores de cine y los llamaba a su casa para pedirles trabajo". Así conoció a Bigas Luna y el director la recomendó a su productora. Debutó en 1995, vistiendo a Ángela Molina y Viggo Mortensen en 'Gimlet'. "Ya como jefa, y fue una suerte, porque si hubiera empezado desde abajo no habría llegado. Hay muchos puestos intermedios en esto del vestuarioy muchos no los hago bien, como la asistencia en rodaje o el control de raccord (la continuidad de los detalles entre una toma y otra) porque me aburro: tengo que estar todo el rato con la cabeza llena de pájaros". Y lo podríamos tomar al pie de la letra si no fuera porque su ritmo de trabajo es apabullante: rueda, desde comienzos de los 2000, entre tres y cuatro películas por año.

"Mientras quede un euro en la cuenta, lo usaré para que la película que estoy haciendo crezca"

¿Cómo le da tiempo a todo? "Tengo una enorme capacidad de trabajo. No tengo hijos ni marido. No tengo plantas ni perro que sacar por las mañana. He puesto todas mis fichas en una sola casilla, que me ha dado muchísimas compensaciones". En su lista hay desde dramas de autor con Carlos Saura a comedias con Santiago Segura. "Quien diga en esta profesión que selecciona los trabajos, miente. Si empatizas con el director y te entiendes, haces la película. Es cuestión de comunicación, y yo en esto soy muy conciliadora: entiendo las debilidades, los cambios de idea y no me importan porque, mientras quede un euro, lo aprovecharé para que la película crezca".

Es una todoterreno: este año está nominada por un thriller y una comedia sofisticada: "No es por ser pretenciosa, pero muchos gags surgen de mi trabajo y se los vendo al director. En Tres bodas de más, por la que me nominaron, había que darle carácter a cada una de las bodas. Decidí que una fuera pija y de blanco, con el problema para la iluminación y el equipo de foto. Y otra de pueblo, donde exigí damas de honor con trajes horteras... Me gusta que la ropa esté viva".

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