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12 razones por las que Jackie Kennedy es un icono

La primera dama de los Estados Unidos durante 1961 y 1963 sigue siendo, a pesar de los años, uno de los iconos más admirados durante el s. XX

Jackie Kennedy en su visita a Sevilla
Jackie Kennedy en su visita a Sevilla gtres

La película 'Jackie', protagonizada por Natalie Portman, vuelve a ponerse de actualidad. Jackie Kennedy esempeñó el papel de primera dama, como esposa de John F. Kennedy, 35º presidente de los Estados Unidos, durante dos años y medio, de enero de 1961 a noviembre de 1963. Pero su legado como inquilina de la Casa Blanca ha eclipsado el de todas las que vinieron después, que, desde entonces, se miran en su modelo. De alta cuna, dedicada esposa y un icono de la cultura pop, fue, sin embargo, mucho más que una “mujer junto al gran hombre” en la América de los 70 y sigue siendo uno de los 10 personajes más admirados del siglo XX.

Razones por las que es un icono:

  1. Era una mujer formada y culta. Ávida lectora, se graduó en Arte y Literatura Francesa por la Universidad George Washington (Washington D.C), en 1951, tras pasar por el elitista Vassar College, y estudiar un año en las Universidades de Grenoble y La Sorbona, y trabajó como reportera-fotógrafa en Washington. Poco antes de casarse, el 12 de setiembre de 1953, en Newport, ante 1.200 invitados, fue enviada a Londres a cubrir la coronación de Isabel II. Tras la boda siguió estudiando Historia de América en Georgetown.
  2. Creó el papel de primera dama como lo conocemos hoy. Llegó a la Casa Blanca con 31 años, una niña de tres y un bebé de dos meses y medio. Pese a que detestaba atraer la atención, detectó la importancia mediática de su apoyo como esposa, eso sí, siempre en segundo plano. La asistencia a los mítines se duplicaba con su presencia. Fue la primera “first lady” que contrató una secretaria de prensa para controlar sus apariciones y las fotos de sus hijos.
  3. Su mezcla de reserva y exposición mediática agudizaron su atractivo. Excelente amazona, deportista, refinada y sobria, pero al tiempo amante de la riqueza y el lujo, es un personaje lleno de contradicciones. Natural y sofisticada, era considerada una “snob” y el colmo del refinamiento; tímida y, al tiempo, muy segura; educada para sentirse la mejor y, a la vez, con sentimiento de “outsider” en su clase social por ser católica e hija de divorciados (el bróker John Vernon Bouvier III, mujeriego y alcohólico, y la “socialite” Janet Norton Lee), en un ambiente elitista y protestante.
  4. Restauró la Casa Blanca que, gracias a ella, está llena de valiosas piezas históricas. La convirtió en una verdadera residencia familiar, con cocina y habitaciones para los niños, y con ayuda de prestigiosos decoradores, expertos en arte y paisajistas emprendió una exhaustiva recuperación de salas, mobiliario y jardines, y consiguió que se preservaran por ley. Hasta entonces, los presidentes se llevaban muebles y otros objetos a sus casas.
  5. Convirtió la presidencia en punto de encuentro de la élite política, artística y cultural. Uno de los eventos más aclamados fue el famoso concierto que dio el violonchelista español en el exilio Pau Casals, el 13 de noviembre de 1961 en el que fue condecorado con la "Medalla de la Libertad".
  6. Inauguró la era de la ropa como símbolo político. El vestido rosa de Chanel, con tocado “pillbox” (una de sus señas de identidad), que vistió en Dallas el 22 de noviembre de 1963, se transformó en un icono, porque, tras el tiroteo del Presidente, Jackie se negó reiteradamente a lavar el tejido empapado de sangre o a quitárselo. Lo llevó cuando entró con Kennedy moribundo al quirófano, y cuando asistió a la toma de posesión del vicepresidente Lyndon B. Johnson en el Air Force One. “Quiero que todo el mundo vea lo que le han hecho a John”, dijo.
  7. Fue la principal constructora del mito Kennedy. Hasta su muerte, en 1994, víctima de un linfoma con 63 años, su misión fue preservar el legado de su marido. Es la autora de la versión de la historia que aún hoy se cuenta sobre la “era Kennedy” y el vacío que supuso la muerte del presidente para esa generación. Una semana después del magnicidio, en su primera entrevista a la revista “Life”, se refirió a la presidencia de Kennedy como “Camelot”, en alusión al reino del rey Arturo. Y así quedó bautizada. Es en esa entrevista en la que se basa la película “Jackie”.
  8. Se reinventó en Jackie O. Tras el asesinato de Robert Kennedy, el 5 de junio de 1968, en plena campaña a la Casa Blanca, Jackie decidió que estaba cansada de ser la viuda de América, pero, sobre todo, se asustó.. “Si están matando Kennedys, mis hijos serán los siguientes… quiero irme de este país”, dijo. Cuatro meses después se casaba en la isla privada de Skorpios, en el mar Egeo, con el naviero y multimillonario griego Aristóteles Onassis, un viejo amigo. Jackie se dedicó a tomar el sol desnuda y a comprar en los mejores anticuarios de Europa. Al mes, Onassis ya estaba de nuevo con María Callas, pero a la muerte del armador, en 1975, Jackie heredó 26 millones de dólares.
  9. Jamás se engañó sobre las infidelidades de su marido. “John, como mi padre: le gusta la persecución, pero se aburre con la conquista, y una vez que está casado, necesita pruebas de que sigue siendo atractivo, así que flirtea con otras mujeres”. Así escribía Jackie a un sacerdote irlandés, que era su consejero espiritual.
  10. Fue una inteligente editora. Durante 20 años, tras la muerte de Onassis y de vuelta en Estados Unidos, fue una editora de éxito en dos conocidas editoriales: Viking Press y Doudleday, en la que dirigió la publicación de las obras de escritores como Naghib Mahfuz o las autobiografías de la cantautora Carly Simon y la editora de Harper’s Bazaar e icono de la moda Diana Vreeland.
  11. Marcó una época en la moda. Fue criticada por gastar demasiado (casi el doble de lo que ganaba su marido como presidente) y vestir “a la europea”. Aconsejada por Diana Vreeland, nombró diseñador de cabecera a Oleg Cassini, que había vestido a Rita Hayworth o Joan Crawford. Entre 1961 y 1963, Cassini creó sus “looks” emblemáticos, copiando el aire refinado de Givenchy, Chanel o Dior, aunque también vistió diseños de estos modistos en sus viajes a Europa. Su peinado “bouffant” fue obra de Kenneth Battelle, su peluquero durante más de 30 años.
  12. Representó, como nadie, la imagen de la naturalidad. En la última etapa de su vida, su estilo más libre con pantalones anchos en blanco, chaquetas de amplia solapa, camisas “gypsy”, camisetas de algodón, vaqueros, turbantes de Hermés, cuellos cisne, vestidos desmangados y grandes gafas oscuras o sus icónicos bolsos de Gucci, se hizo mundialmente famoso gracias a las fotos del paparazzi Ron Galella, que la persiguió sin descanso por Manhattan y Capri. Atractiva, sin artificios, con la melena al viento y sonriente, relajada.

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