mujerHoy

vivir | Opinión

El amor está en tu cargador

Miss Dramas

Hubo una época en la que, cuando la gente quería iniciar una charla con fines erótico-festivos, bastaba con pedir un cigarro...

Hubo una época en la que, cuando la gente quería iniciar una charla con fines erótico-festivos, bastaba con pedir un cigarro o poner en un lugar visible el paquete de tabaco para enviar la señal de que se estaba abierto a compartirlo con la humanidad. Luego, hubo una segunda etapa en la que se ligaba gracias a las mascotas, preferiblemente perros, a las que había que pasear varias veces al día por parques repletos de seres presuntamente faltos de cariño. En internet, este modo de apareamiento tuvo una versión extrema en unas webs de contacto en las que uno, en lugar de publicar su foto de perfil, ponía la de su mascota. Y así, a través del aspecto de nuestros gatos y hámsters, los humanos tomábamos decisiones sobre nuestro futuro sentimental.

Pero estamos en 2017 y ahora el modo más eficaz de entablar una relación es pedir el cargador de un teléfono. La desesperación que se apodera de tu cuando se acaba la batería es tal que encontrar a alguien capaz de aliviarla equivale a encontrar el amor. Bien lo saben esos seres previsores que llevan consigo cargadores aptos para iPhone, Samsung y Xperia. Son ligones que no quieren perder la oportunidad de salvar a un alma extraviada que se ha quedado repentinamente sin móvil, sola y desamparada. También están los temerarios que salen de casa con el 15% de batería y sin cargador. A estos seres les gusta vivir al límite y saben que la persona que consiga evitar el drama de pasarse la tarde en el más absoluto ostracismo es alguien fiable con quien se puede compartir mesa, mantel y cama, faltaría más.

La ventaja de dejar un cargador de teléfono no es solo hacer una buena acción, sino que de repente le otorga atributos inexistentes a la persona que te hace ese inmenso favor (se conocen casos de gente que ha confundido a su salvador con Apolo. Allí donde solo había grasa vieron músculo, donde había una camiseta poligonera vieron otro minimalista). Y es que uno deja el cargador y tiene que esperar 20 minutos para recuperarlo si quiere hacer el favor completo. Y en 20 minutos hay tiempo de sobra para hacer ojitos, y labrarse un espléndido futuro con ese desconocido al que le has salvado la tarde. Nadie deja un cargador y desaparece. No. Siempre hay una conversación que debe terminarse.

Por ello, no es de extrañar que se haya avistado a solteros irredentos acumulando cargadores de teléfono de diferentes marcas, con conectores americanos, europeos, asiáticos y de las islas del Pacífico, porque nunca se sabe dónde se puede acabar encontrando el amor.

Moraleja:

El mundo es d elos que se arriesgan. Déjate el cargador en casa más a menudo.

Cosas que hacer

No invertir en baterías externas ni en ningún otro dispositivo.

Ilustración: Maite Niebla

Horóscopo