mujerHoy

vivir

Frances Morris: cambiando el arte del siglo XXI

Morris está dispuesta a cambiar el retrato oficiall del arte en el siglo XXI, para que esta vez las mujeres no se queden fuera

Frances Morris
Frances Morris d. r.

El cuerpo menudo de Frances Morris no acaba de encajar en su nuevo despaco, diseñado sin duda para un hombre de talla L. Y sin embargo, todo este gigantesco espacio -antes una central eléctrica a orillas del Támesis, hoy el museo de arte contemporáneo más importante del mundo- se ha rendudo a sus ideas.

Morris es la cuarta directora de la Tate Modern, el museo nacional británico de arte moderno. La primera de la casa, la primera británica y la primera mujer. La Tate recibe a más de cinco millones de visitantes anuales y en toda una referencia del mundo del arte, en gran parte gracias al trabajo de esta mujer que lleva 30 años en la institución y es la responsable directa, por ejemplo, de las artistas como Louise Bourgeois -la francesa que diseñó la enorme y famosa araña llamada "Mamá"- nos importen tanto. "

El arte del siglo XX estaba dominado por un análisis formal. -ha explicado Morris-. El peso, el equilibro, el color, la belleza. Pero Bourgeois vino y habló de la vida real, de las relaciones, de amar, de los hijos, de la muerte. Como el arte de muchas mujeres, no era encasillable". Su reto ahora es reimaginar la Tate, integrando obras de mujeres en la colección permanente, abriéndose al arte no occidental, al nuevo mundo digital y saliéndose del canon.

¿Quién es?

  • Frances Morris nació en Londres en 1959.
  • Es hija de un arquitecto y una maestra. Estudió Historia del Arte en la Universidad de Cambridge y se graduó en el Courtauld Institute of Art de Londres.
  • Ha sido comisaria en la Tate Gallery desde 1987.
  • Antes de asumir la dirección de la Tate, en 2016, trabajó en la Galería Arnolfini de Bristol.
  • Es miembro del Comité Internacional para Museos y Colecciones de Arte Moderno.
  • lasa sus veranos en Asturias, donde posee una pequeña casa.

Considerada por muchos una visionaria, no teme experimentar y arriesgar. De ella partió la idea, tan controvertida como exitosa, de que las exhibiciones abandonasen el criterio cronológico para permitir un mejor diálogo entre las obras. Igualmente consciente de su función pública, petende derribar muros entre el arte y la ciudadanía, y convertir el museo en un polo de reactivación del barrio.

Y es que Morris se siente en deuda con aquellas tardes lluviosas de su infancia en las que se refugiaba en el cercado Museo Naval, así como con el cuadro negro de Malévich por el que se decidió a estudiar Historia del Arte y que aún es capaz de hacerla llorar. Mientras sueña, desde su austero y colosal despacho, con volver pronto a la paz de la casita que posee con su marido en Asturias, a los pies de los Picos de Europa, Morris está dispuesta a cambiar el retrato oficiall del arte en el siglo XXI, para que esta vez las mujeres no se queden fuera.

Por sus palabras la conoceréis:

"Es importante hacer incapié en la educación. Sin una educación adecuada en Artes, objetivos como la diversificación del público, nunca tendrán lugar". The Guardian, 16 de abril de 2016.

Horóscopo