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¿Pueden las aspirantes a princesa hablar de política?

Meghan Markle, la novia del príncipe Enrique, está en el punto de mira

La novia de Harry de Inglaterra
La novia de Harry de Inglaterra gtres

Los ojos vigilantes de la monarquía británica están puestos en Meghan Markle, novia con perspectivas de boda del príncipe Enrique, heredero de todo el carisma y el encanto de su madre, la añorada princesa Diana. La pareja no está sometida al rígido protocolo y control máximo que sufren su hermanos Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono, y su esposa Kate Middleton. Aún así, existen reglas no escritas sobre lo que un miembro de la familia real o alguien que aspire a sumarse a ella puede o no decir. Y la política parece figurar en una de ellas.

Lo cierto es que Meghan Markle no está acostumbrada a restringir la libre expresión de sus opiniones y, como buena 'millenial', se siente naturalmente inclinada a dar voz a distintas causas sociales. Su trabajo como filántropa y activista en favor de los derechos de las mujeres, la igualdad de género, la mejora de la educación, la salud y los servicios sanitarios para las niñas en todo el mundo dan una idea de sus valores en cuanto a derechos humanos y su conocimiento de la política internacional.

Sin embargo, Markle ha podido cruzar una problemática línea al postear en sus redes una foto de una pancarta en contra del Brexit. El cartel tiene su gracia: hace un pequeño juego de palabras con una conocida estrofa de la canción “If you leave me now” (“Si me dejas ahora”), de Chicago, adaptándola a la situación de desafección europeísta. Dice: “If EU leave me now, you take away the biggest part of me” (“Si Europa se va, se lleva la parte mas importante de mí”).

La pancarta tiene su gracia, pero subirla a las redes significa respaldar su sentido político, y muchos seguidores de Markle no han tardado en mostrar su enfado por su pequeño manifiesto. Los más suaves han dejado comentarios del tipo “Deja a los británicos que se ocupen de sus cuestiones”, o “Se llama democracia: votamos, nos vamos, superadlo, por favor”. Lo cierto es que cualquier posicionamiento, por anecdótico que sea, puede enfadar a la mitad de la ciudadanía, por lo que el post puede contarse como un error de novata garrafal. ¿Le habrán leído la cartilla desde Buckingham Palace?


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