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¿Secretaria? No, guardaespaldas

Discretas, sigilosas, expertas en conducción temeraria y artes marciales. Las mujeres guardaespaldas permanecen siempre alerta a la sombra de sus protegidos con una sola meta: ni ser necesarias jamás

Durante un acto de campaña de Donald Trump en Florida, los medios se hicieron eco del vestido de Melania (un Alexander McQueen, por cierto) pero pocos se fijaron en su escolta.
Durante un acto de campaña de Donald Trump en Florida, los medios se hicieron eco del vestido de Melania (un Alexander McQueen, por cierto) pero pocos se fijaron en su escolta. getty

Hemos visto demasiadas películas. Nuestro imaginario está poblado de escenas de acción y de escoltas de espaldas anchas, traje impecable, gafas oscuras y cara de pocos amigos. Pero es hora de erradicar esos clichés. Mayka Mauricio es cordial, femenina, coqueta, madre de cuatro hijos. Y es también una de las pocas (pero cada vez más) mujeres que ejercen la profesión de guardaespaldas en España.

Muchas de ellas pertenecen a las unidades de protección de personalidades de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, que cuentan en sus filas con entre un 10 y 12% de efectivos femeninos; otras prestan sus servicios en empresas especializadas en seguridad. De los 2.500 escoltas privados en activo, aproximadamente el 5% son mujeres. Mayka trabaja para Master Security, una de las más prestigiosas del sector a escala internacional.

Más del 10% de los integrantes de las Unidades de Protección en la Policía Nacional y la Guardia Civil son mujeres

A lo largo de los más de 12 años que lleva en la profesión, se ha encargado de guardarle las espaldas a políticos, millonarios, artistas, celebrities y hasta a un banquero amenazado por la mafia. Y, aunque ella se niega a citar nombres (la discreción es una de las virtudes más cotizadas en el negocio), es sabido que su empresa ha sido la responsable de velar, por ejemplo, por la seguridad de los Beckham cuando vivían en España y de otras estrellas, como Tom Cruise o George Clooney. Es una mujer alta pero no corpulenta, que se mantiene en buena forma practicando kick boxing y muay thai, artes marciales con las que podría dejar K.O. a cualquiera, si fuera necesario. No obstante, nunca lo ha sido. "Nadie debería alardear de haber recurrido a la fuerza, porque eso solo significa que algo ha fallado, que el trabajo anterior no estaba bien hecho".

¿Damas de hierro?

El entrenamiento físico de cualquier escolta es riguroso, pero la labor que desempeñan es más una cuestión de cerebro que de músculos. "La mayor parte del tiempo es un trabajo casi de oficina, en la medida en que todo es planificar, evitar rutinas, programar itinerarios, planificar medidas de seguridad, preparar rutas de evacuación... En fin, que en absoluto hace falta ser un (o una) cachas", corrobora Vicente de la Cruz, presidente de la Asociación Española de Escoltas y veterano en el negocio. Sin embargo, todo suma. Mayka se preocupa por cultivar también su mente ("Una buena base cultural es imprescindible para saber estar y saber qué esperar en cualquier lugar del mundo y con cualquier tipo de persona") y por mejorar su preparación de manera continua: se ha formado en tiro, conducción defensiva y evasiva, habla inglés, estudia árabe y ha asistido a seminarios especializados en yihadismo y terrorismo. "Saber que sé, me hace sentir segura", dice.

Por méritos propios, las mujeres se han integrado con absoluta normalidad en equipos mayoritariamente masculinos. "Suelen tener mucha preparación y vienen a demostrar que valen tanto como los demás. Pero acaba sucediendo que normalmente valen más, porque se han esforzado el doble para que nadie lo ponga en duda", explica de la Cruz. En la Policía Nacional, según afirma el comisario principal Francisco Gil, jefe de la Unidad Central de Protección, "hace mucho tiempo ya que tenemos clarísimo el tema de la igualdad. Es cuestión de sumar las habilidades y las competencias que tenemos los hombres y las mujeres que en muchos casos son similares y en otros, complementarias".

Actualmente, pertenecen a esta unidad unos 1.000 policías, de los que 112 son mujeres. Se encargan, entre otras funciones, de la protección integral de altas personalidades del Estado, testigos protegidos o delegaciones extranjeras. Francisco Gil destaca algunas cualidades como la psicología y la experiencia, que poco tienen que ver con la potencia física: "La cualidad más importante es tener una cabeza bien amueblada", asegura.

Ana la tiene. Es policía y se ocupa de la protección del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. Se ha formado, igual que todos sus compañeros, en defensa personal, manejo de armas y conducción evasiva, entre otras destrezas. "Además, creo que es muy importante saber mantener la calma en todo momento, lo que a veces no es fácil, ya que vivimos situaciones tensas". Nunca ha sufrido discriminación, ni ha tenido que demostrar más que el resto de sus compañeros, aunque en ocasiones, confiesa, le han requerido que se identificara porque no se creían que fuera escolta. Cosas de ser mujer y, además, joven. Por lo demás, solo le ve ventajas a la condición femenina: "Es mucho más fácil pasar desapercibida siendo mujer, ya que no es tan común que hagamos este tipo de trabajos".

Kate y Emma. La duquesa de Cambridge no da un paso sin Emma Probert (a la derecha), su escolta personal.
Kate y Emma. La duquesa de Cambridge no da un paso sin Emma Probert (a la derecha), su escolta personal. gtres'

El factor sorpresa

Y ese es, precisamente, uno de los puntos clave por el que ellas son hoy una realidad en todos los operativos de seguridad, tanto públicos como privados. Hay mujeres en el equipo de seguridad del presidente del Gobierno, de la vicepresidenta y de todos los ministros. "Nosotros también tenemos siempre una mujer en los operativos -explica el presidente de la Asociación Española de Escoltas-. Nadie lo espera y eso es una ventaja. Están dos tíos armario y una chica por ahí sentada tomando café, y nadie sospecha que forma parte del grupo. Para contravigilancias, avanzadillas y toda la parte de inteligencia son de una enorme utilidad, porque la mentalidad machista que arrastramos todos, mujeres y hombres, hace que a nadie se le ocurra que ellas son parte del equipo y, gracias a ese prejuicio, logramos unos niveles de seguridad muy altos".

Algunas han alcanzado cotas de mando destacadas. En la Unidad Central de Protección de la Policía Nacional hay dos inspectoras que ejercen funciones de Jefe de Grupo Operativo y son capaces de coordinar dispositivos de seguridad o de protección en los que pueden participar varios cientos de personas. En Francia, Sophie Hatt, que fue durante cinco años responsable de la seguridad de François Hollande, ha pasado a la historia por ser la única mujer en el mundo al mando de la seguridad total de un jefe de Estado.

En lo que se refiere la realeza, en España, desde la Casa de S.M. el Rey (que cuenta con sus propios cuerpos de seguridad) confirman que hay tanto hombres como mujeres protegiendo a la Familia Real, pero, alegando precisamente "motivos de seguridad", no facilitan información sobre cuántas son ni qué funciones desempeñan.

Mientras, en Inglaterra, Kate Middleton no da un paso sin la compañía de Emma Probert, miembro de la unidad de Scotland Yard encargada de custodiar a la realeza. Con traje masculino o con vestido de cóctel y pamela, es fácil descubrir a Emma siempre al lado de la duquesa de Cambridge. Y no es la única mujer en velar por la integridad de la futura reina de Inglaterra. Karen Llewellyn es una mujer pequeña y rubia, de unos 50 años, que fácilmente podría confundirse con alguna dama de la corte. Sin embargo, es experta en artes marciales y tácticas de evasión que, antes de ponerse al servicio de Middleton, protegió al rey de Noruega durante su visita a Gran Bretaña y a la princesa Beatriz durante sus días universitarios.

Mujeres que cuidan a mujeres

La demanda de mujeres bien preparadas y experimentadas en la protección de personas va en aumento. Tanto, que en algunos países hay agencias de seguridad especializadas en agentes femeninas. A ellas han recurrido actrices como Emma Watson y Nicole Kidman o la escritora J.K. Rowling. Precisamente, Jacquie Davies, una de las encargadas de garantizar la seguridad de la autora de la saga de Harry Potter (y una de las mayores fortunas del Reino Unido), relataba a un diario británico (queremos creer que con tono irónico) cómo a veces ha tenido que demostrar su valía a ciertos clientes que ponían en duda sus capacidades por cuestión de género: "¡Oh, Dios mío, eres una mujer!", exclaman. En ese momento, tienes que tirar a uno de sus muchachos al suelo y pisarle la tráquea para probar que puedes hacer el trabajo", reconoce Davies.

Presunciones aparte, aunque todavía quedan clientes que no se fían y prefieren confiarle su seguridad a un equipo masculino y hacer alarde de poder con toda la parafernalia (traje, gafas oscuras, mal carácter...), también los hay que piden expresamente escoltas femeninas por todo lo contrario. A ellas las prefieren los famosos, políticos y millonarios para velar por sus hijos, ya que pasan más desapercibidas y no atraen la atención de los "malos" sobre los niños. También las familias árabes, a quienes no les suele gustar la idea de que haya hombres cerca de sus esposas o hijas. Y, en general, las requieren mujeres de todos los ámbitos "porque pueden acompañar a la protegida sin incomodarla en cualquier situación", afirma Vicente de la Cruz. Como, por ejemplo... ir al baño.

Esto no es nada nuevo, las escoltas ya fueron muy solicitadas durante la época de mayor actividad de ETA en el País Vasco. "Al principio éramos todo hombres. Pero a las concejalas, juezas, alcaldesas y fiscales a las que había que proteger les resultaba incómodo compartir determinados momentos de su día a día con hombres; por eso se empezó a trabajar con mujeres escolta", afirma de la Cruz. Hoy, muchas de aquellas que prestaron servicio en los tiempos más crudos del terrorismo están en paro (también los hombres). La Asociación Española de Escoltas está tratando de encontrar apoyos para llevar al resto de comunidades autónomas un programa de protección para mujeres víctimas de violencia de género que ya está en marcha en el País Vasco, aprovechando su formación y experiencia.

Dicen que también los oligarcas rusos y millonarios celosos, en general casados con bellas mujeres (¿las esposas trofeo?), son también clientes habituales de las guardaespaldas femeninas... Al fin y al cabo, historias como aquella que protagonizaron Kevin Costner y Whitney Houston en El guardaespaldas, han ocupado páginas y páginas de la prensa del corazón. Madonna, Britney Spears y Heidi Klum vivieron romances con sus escoltas, y la princesa Estefanía de Mónaco y la cantante Anastacia acabaron, incluso, casándose y teniendo hijos con ellos. Al fin y al cabo, forman parte del círculo íntimo que rodea a un famoso. Del más estrecho.


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