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Ecoguerreras

Arriesgan sus vidas para proteger la salud de los suyos y la de un planeta cada vez más amenazado. Con motivo del Día del Medio Ambiente, recordamos a algunas de esas luchadoras que se enfrentan a una doble amenaza: por denunciar agresiones ambientales y por ser mujer.

Phyllis Omido, trabajadora industrial,
Phyllis Omido, trabajadora industrial, d. r.

A Berta Cáceres la mataron el 3 de marzo de 2016. Lo hicieron a tiros y amparados en la noche, fingiendo un robo que nadie creyó. La activista apenas tenía propiedades materiales. Su mayor tesoro, el que defendió con su vida, era la naturaleza. Cáceres osó enfrentarse al Gobierno chino y al Banco Mundial. Movilizó al pueblo lenca, la mayor etnia indígena hondureña, para que no se construyera la represa de Agua Zarca, que iba a dejarles sin su modo de vida al cambiar su ecosistema. A Berta Cáceres la amenazaron con violarla, lincharla, matar a su madre y secuestrar a sus hijas. Nada, ni siquiera el asesinato de compañeros suyos, la detuvo.

Hoy, sus hijas continúan su lucha. Como asegura la menor, Laura Zúñiga, "las ganas de conseguir justicia pesan más que el miedo y la violencia". Ellas se han unido a las muchas guerreras del medio ambiente que luchan en todo el mundo por un bien que nos pertenece a todos. Son mujeres con vidas normales, cuyos nombres permanecen casi siempre en el anonimato hasta que algún premio o una película emotiva (¿recuerdas Erin Brockovich, con Julia Roberts?) vienen a rescatarlos del olvido.

En los últimos dos años, casi 300 activistas han sido asesinados en todo el mundo

La tarea de los defensores de nuestro planeta suele ser titánica y, en muchos casos, puede costarles la vida. Los que se atreven a proteger la naturaleza suelen enfrentarse a poderosas multinacionales con muchos intereses económicos de por medio. En los últimos dos años, casi 300 activistas han sido asesinados. 2015 batió todos los récords, con 185 ecologistas muertos, y la mayoría de sus crímenes han quedado sin resolver. Latinoamérica es la región del mundo con más víctimas y, Honduras, el país más peligroso para los activistas, con 120 asesinados entre 2014 y 2016. El caso más conocido ha sido el de la hondureña Berta Cáceres, pero hay más.

La ONG Global Witness hace cada año, desde 2002, el seguimiento de los asesinatos de activistas ambientales, para intentar que sus muertes no queden en el olvido. En una década, han documentado 1.176 muertes violentas y este año han alertado de nuevas evidencias de sobornos y violaciones de la ley, que se utilizan para imponer proyectos que atentan contra el planeta.

Un grito de auxilio

Desde Global advierte que, muy a menudo, se consigue silenciar a la oposición a través de acciones mafiosas, muchas veces con la colaboración de algunos gobiernos nacionales o locales. En el informe En terreno peligroso, hablan testigos y víctimas como Michelle Campos de Mindanao (Filipinas), cuyos padre y abuelo fueron ejecutados públicamente por defender su tierra ancestral frente a la minería. Su región, de las más ricas en carbón, níquel y oro, es una de las más peligrosas del mundo para los activistas.

Conviene aprender los nombres de estas valientes que trabajan por la defensa de un tesoro que nos pertenece a todos. El 5 de junio se celebra el Día del Medio Ambiente, una jornada dedicada a concienciar sobre la importancia de la preservación de la naturaleza y a animar a más personas a cuidar de nuestro planeta.

Las mujeres activistas corren más riesgo: son ciudadanas de segunda.

El movimiento ambientalista se inició en 1970, cuando 20 millones de norteamericanos tomaron las calles para pedir un entorno saludable y sostenible. Hoy, el clamor es más grande... y más peligroso que nunca. Y las valientes que alzan su voz contra el deterioro de nuestros ecosistemas son, en su mayoría mujeres. "En muchas comunidades, son ellas las que se encargan de las tareas de búsqueda y utilización de recursos -explica Serlinda Vigara, de la ONG Ecologistas en Acción-, por eso son más conscientes de la importancia de protegerlos y mantenerlos. Las mujeres somos la resistencia y por eso vivimos un momento crítico de feminicidios políticos. El riesgo de ser activista, además, aumenta de una manera exponencial si eres mujer, si perteneces a una comunidad indígena o si eres campesino".

Contra la impunidad

Varios premios ponen de relieve el trabajo de los ecologistas. Los más importantes son el Right LiveliHood Award ("el Nobel alternativo"), que ha ganado, por ejemplo, la doctora Vandana Shiva y, sobre todo, el Premio Medioambiental Goldman ("el Nobel verde"), la mejor guía para descubrir a los ecologistas que están plantando cara a corporaciones y gobiernos corruptos. Los Goldman fueron creados en 1990 por los filántropos Richard N. y Rhoda H. Goldman para dar visibilidad a los ecologistas de a pie. El galardón, además de reconocer su labor, los protege, al hacer pública su batalla. El problema es que ya ni siquiera eso garantiza su seguridad: Berta Cáceres fue asesinada un año después de ganar este premio. El pasado enero, tres activistas latinoamericanos fueron asesinados en días consecutivos: el líder indígena Isidro Baldenegro (México), la ecologista Laura Vásquez (Guatemala) y la activista Emilsen Manyoma (Colombia). Baldenagro también tenía un Goldman.

Desde la ONG Ecologistas en Acción recuerdan que, en la mayoría de los casos, los responsables de estos asesinatos quedan sin castigo. "El género es clave cuando hablamos de impunidad -dice Vigara-. En muchos países, las mujeres son ciudadanas de segunda y esto hace que el crimen quede sin resolver o no se pongan en marcha recursos suficientes".

El siglo XXI va a ser el de las guerras por los recursos naturales, por el agua y el coltán.

"El siglo XXI va a ser el de las guerras por los recursos naturales. Por un lado están quienes, por ejemplo, tratan de que no les envenenen el agua con arsénico de una mina; por el otro, los grandes intereses económicos, en ocasiones en connivencia con los poderes legales o nacionales -apunta Alicia Puleo, catedrática de Ética y Filosofía Política y autora del libro Ecofeminismo: para otro mundo posible (Cátedra)-. Aún hoy, seguimos los arquetipos de El cortesano, de Castiglione, un libro de 1528: la función de la mujer es cuidar y conservar y la del varón es conquistar. Creo que ha llegado el momento de enseñar a los hombres las características femeninas del cuidado y las virtudes de la compasión. Nosotras hemos salido a la esfera pública y hemos aprendo sus virtudes; ahora les toca a ellos desarrollar las nuestras. Estamos destruyendo nuestro planeta. Urge cambiar la actitud de dominio por una de los cuidados y la convivencia. Ese gran cambio es el que propone el ecofeminismo".

Para Yayo Herrero, directora general de FUHEM, el liderazgo de las mujeres en el ecologismo debería ser más reconocido. Y señala que el papel de la mujer en esta lucha, igual que en otros ámbitos, permanece invisibilizado. "Berta Cáceres o Vandana Shiva, que simbolizan la lucha de muchas mujeres anónimas, están defendiendo a toda la humanidad. El asesinato de Berta Cáceres muestra que estas personas que protegen la vida están en el punto de mira de los centros de poder y de quienes quieren apropiarse de esos recursos".


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