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Hermanas, mucho más que dos

Quien no conoce a tu hermana, no te conoce del todo... Descubrimos a las de Natalia de Molina, Eugenia Silva, María Esteve e Isabel Jiménez. Una relación única que nos salva y nos define

chesco lópez

Peleas, llantos y rivalidad. Reconciliaciones, risas y apoyo. Y, sobre todas las cosas, amor. El vínculo que mantenemos con un hermano es ambivalente, como en todas las relaciones humanas. Compartir la vida con ellos nos proporciona vivencias únicas que terminarán esculpiendo nuestra personalidad. Lo dice la ciencia: un hermano es una parte de ti mismo que está fuera de ti. "Aporta de manera suplementaria cosas que ya dan los padres, como el afecto y la estimulación.

Por un lado, es un vínculo afectivo significativo que, tanto si hay relación genética como si no, funciona a lo largo de todo el ciclo vital. Se trata de un apoyo que igual tienes en letargo, pero que se activa en el momento en que lo necesitas. Además, la relación con ellos aporta calidad en la estimulación: con los hermanos juegas, discutes, entras en conflicto, te haces con ellos y contra ellos. La relación con un hermano es una excelente inversión desde el punto de vista del equilibrio emocional y de la calidad del desarrollo de una persona", explica Enrique Arranz Freijo, catedrático de Psicología de la Familia de la Universidad del País Vasco en San Sebastián.

Ser el primogénito, el mediano o el pequeño predispondrá el futuro de los hermanos; tanto, que los estudios psicológicos certifican que el orden de nacimiento es una variable determinante a la hora de modelar la personalidad. "El hermano mayor tiende a ser más conservador, autoritario, responsable y conformista, mientras que el menor suele ser más independiente, crítico, cooperante y creativo -asegura Alicia López de Fez, directora del Centro de Psicología López de Fez, de Valencia-. Es muy común que los padres deleguen la responsabilidad en el hermano mayor, por eso los primogénitos tienen un entrenamiento especial en asumir autoridad y ejercerla. Entre los hermanos pequeños, hay datos que apoyan la existencia de personalidades más creativas; cuando nacen, los papeles más convencionales ya están ocupados y emprenden un proceso de búsqueda de identidad", expone Enrique Arranz Freijo.

La mayor o menor diferencia de edad entre los hermanos es también un factor importante para el desarrollo de su relación. Así, dos hermanos del mismo sexo y edades similares desarrollarán una relación más intensa, ya que comparten mayor número de cosas, aunque también se generarán más conflictos. "Cuando hay una gran diferencia de edad, los pequeños verán a sus hermanos mayores como un referente, especialmente si son del mismo sexo, y los mayores tendrán una actitud protectora hacia ellos. En estos casos, la rivalidad no existe y la conflictividad en sus relaciones será bastante menor", explica la psicóloga.

Y son las hermanas, frente a los varones, quienes construyen una relación más estrecha e íntima. "Ellas invierten una gran parte de su equilibrio emocional en la calidad de las relaciones familiares; es decir, una mujer sufre mucho más que un hombre cuando la relación que tiene con sus hermanas atraviesa un mal momento. El vínculo es muy potente, profundísimo", asegura el catedrático Enrique Arranz.


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