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Hiba Abouk: "Me duele el terrorismo y me preocupa la islamofobia"

Misteriosa, irónica, osada... Tras su dramático papel en El príncipe, la actriz madrileña de origen árabe ha iniciado, a los 30, nueva vida (y carrera) en París. Un sueño hecho realidad.

La actriz Hiba Abouk.
La actriz Hiba Abouk. marc palencia

Le ha sentado de maravilla cumplir los 30. Aunque ella se limita a decir discretamente "estoy muy contenta", se la ve pletórica. y lo ha celebrado por todo lo alto. "Organicé un fiestón. ¡Y no faltó casi nadie! La familia, los compañeros del colegio, de la universidad, de la profesión... Vinieron Almodóvar, [José] Coronado, Alex [González]... Fue genial", cuenta. Porque, para la actriz, sus amigos son lo que más valora en el mundo: "Son como oro y los cuido mucho -explica-. Me gusta pasar tiempo con ellos, ir a verlos, dormir juntos... Como si fueran mis hermanos".

Tal vez en aquella fiesta ya había muchas cosas por las que brindar. Entre otras, que se estaban haciendo realidad dos de sus sueños: vivir en París y estrenarse en el cine. Abouk, española de padre libio y madre tunecina, siempre ha tenido debilidad por el país vecino. Estudió en el Liceo francés de Madrid y fue allí, leyendo a Sartre y Simone de Beauvoir e interpretando obras de teatro de Molière, donde descubrió su vena rebelde y su pasión por la actuación. Así que hace un año, cuando se emitió el último capítulo de El príncipe, la serie que la convirtió en una de las actrices más populares de nuestro país, Hiba hizo las maletas y comenzó una nueva aventura.

Ella no es de las que se queja de los fans -"Estoy aquí gracias a ellos", dice- ni de la fama -"Fue un poco agobio, pero como consecuencia de un exitazo, así que bienvenido sea"-, pero tal vez cuando eres objetivo de los paparazzi y algunos admiradores muestran en las redes sociales sus tatuajes con tu cara, es el momento de tomar un respiro. "París es una ciudad preciosa, llena de cultura, de arte, de gente diferente, pero mi día a día allí no es nada especial. Sigo estudiando y no me ha costado hacer nuevos amigos, pero no tengo tantos compromisos como en Madrid. Allí puedo permitirme ir al cine a la sesión de 11 de la mañana y, después, sentarme en una terraza, leer un libro y ver la vida pasar", cuenta. Y parece que también enamorarse del rapero y actor galo Joey Starr, pero ella ni sabe ni contesta. De momento.

De Canadá al Caribe

Hiba encontró pronto un representante en la capital francesa y su bautismo en el cine no ha tardado en llegar. En febrero rodó su primera película en Canadá, todavía sin título definido, a las órdenes del director Guy Édoin. Un drama en el que interpreta a la protagonista, una mujer iraní que llega a Montreal huyendo de la revolución y que conoce a otro inmigrante marcado por un duro pasado. "Édoin dirigió en su última película, Ville-Marie, a Monica Belluci, así que imagínate... Pero todo ha ido como la seda", explica orgullosa la actriz.

Sin tiempo para descansar, Abouk pasó de los 16 grados bajo cero de Montreal al calor de las playas de República Dominicana para rodar Caribe Mix, la ópera prima de Miguel García de la Calera, junto a Marc Clotet y Alejo Sauras, entre otros. "Es una comedia de enredos y mi personaje es muy divertido. Soy una chica que se va de vacaciones a Punta Cana con su mejor amiga porque descubre que su novio, con el que iba a casarse, le ha sido infiel. Lo he pasado genial en el rodaje. Me encantan los dramas contemporáneos, pero también una buena comedia que me haga reír", afirma.

Y mientras espera a que llegue la oportunidad para subirse a un escenario -"Tendría que regresar a España y todavía no es el momento", reconoce-, y estudia alguna oferta de televisión de la que todavía prefiere no hablar, Hiba rueda un corto con Isabel Coixet -"Es un sueño de mujer, mi favorita"-y se lo toma con calma. "Decido con el corazón y con la cabeza. He dicho que no a un par de cosas que luego he pensado: "Cuidado Hiba, a ver si te vas a arrepentir", pero quiero ser honesta conmigo misma y construir una carrera bonita. Ahora me lo puedo permitir. No tengo hijos ni hipoteca, puedo hacer un poco lo que quiera", reconoce.

El mono que lleva la actriz es de Eulogy y el anillo, de Fórmula Joven.
d. r. El mono que lleva la actriz es de Eulogy y el anillo, de Fórmula Joven.
Blusa y pantalón de Elogy.
marc palencia Blusa y pantalón de Elogy.
Hiba lleva pantalón y blusa de Elogy. Los pendientes son de Fórmula Joven.
marc palencia Hiba lleva pantalón y blusa de Elogy. Los pendientes son de Fórmula Joven.

Contra toda forma de odio

Hiba no ha tenido una vida fácil. A los 18 años se fue de casa, asfixiada por una educación represiva. "Mi familia viene de una cultura más cerrada y no veía con buenos ojos que quisiera ser actriz. No hubo enfrentamientos, simplemente yo decidí que lo iba a intentar y que el tiempo pondría a cada uno en su sitio", afirma. Compaginó durante varios años el trabajo de camarera con los estudios de filología árabe e interpretación hasta que empezó a conseguir pequeños papeles en series de televisión. Hasta hoy. "¿Se arrepiente de haber hablado de sus conflictos familiares?". "¡Qué va! Ahora todo está aceptado. Cuando hay amor de por medio estas cosas no te pasan factura, lo que haces es aprender. Ayer estuve en casa de mis padres y, por cierto, como ellos hacen el Ramadán habían preparado una cena riquísima. Todo está bien. Los padres te dan la vida y, a veces, tú tienes que darles consejos. Y si son inteligentes los procesan, y los míos lo son".

"No me arrepiento de haber hablado de los conflictos con mis padres. Cuando hay amor, estas cosas no te pasan factura, aprendes".

Hiba es la menor de cuatro hermanos y, aunque la relación con ellos ha pasado por algunos altibajos, adora a sus tres sobrinos. "Se me cae la baba. ¡No sabes las colas que tengo que hacer en la tienda Disney en París!", cuenta. A la actriz se le cambia la cara cuando se le pregunta por la situación que vive el mundo árabe. "Me he criado aquí, pero mi sangre es 100% árabe y estoy muy orgullosa. Me duele el terrorismo y me preocupa la islamofobia porque está generando, a nivel mundial, un problema de convivencia y de racismo muy grave. Mucha gente me pregunta que si no me da miedo estar en París y me choca muchísimo. ¿Qué vas a hacer? ¿Vivir asustada? ¿Compartir una casita en Majadahonda y encerrarte? Es muy triste", comenta.

Su "pequeña lucha", como ella lo llama, es tratar de hacer ver que "no todos los árabes son extremistas o terroristas. Cuando escucho un comentario que roza la intolerancia, intento aportar mi punto de vista". No nos cabe la menor duda. Porque Abouk no parece alterarse con facilidad. Incluso, a veces, mira al interlocutor con sus enormes ojos verdes y cierta sorna, y una no sabe muy bien si habla en serio o en broma, pero cuando quiere expresar su descontento con algo tampoco se esconde. Como cuando toca hablar de cine y televisión, y se indigna por el estilo low cost que se ha impuesto en nuestro país. "En España se ponen en marcha los proyectos con unos presupuestos muy bajos, pero como las cosas salen adelante, pues venga... Y eso no puede ser. Dignidad y un sueldo para todos, es lo mínimo", reivindica.


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