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Sylvia Earle

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Nuestro destino y el de los océanos van unidos. Debemos protegerlos: sin ellos, no existiríamos

Sylvia Earle con Leonardo DiCaprio, que colabora en Mission Blue.
Sylvia Earle con Leonardo DiCaprio, que colabora en Mission Blue. getty

Ha dedicado más de 60 años de sus 82 a investigar el corazón azul de nuestro planeta. Seis décadas llenas de cambios que han disparado todas las alarmas. Hablamos del futuro con la dama de las profundidades marinas.

Una simple ola cambió el destino de Sylvia Earle. Tenía tres años, pero ese primer contacto fue premonitorio: "¡El océano supo llamar mi atención! No sentí miedo, fue la experiencia más excitante que había vivido". Desde entonces, ha pasado más de seis décadas dedicada a la investigación de los océanos, seis décadas jalonadas de hitos que han hecho historia: ha dirigido más de un centenar de expediciones, ha pasado más de 7.000 horas sumergidas (en ocasiones durante semanas); tiene el récord de inmersión en solitario, en un sumergible, a 1.000 metros de profundidad...

"Su majestad de las profundidades", como la llamó el New Yorker, nunca ha cesado en ese empeño. Su última aventura, la fundación Mission Blue -con la que colabora Biotherm, a través de su campaña Water Lovers- pretende crear una red de espacios marinos protegidos. "Me he propuesto animar a la gente a que explore el océano con sus ojos y emplee sus conocimientos para conservar la naturaleza".

Mujerhoy ¿Qué es para usted el océano?

Sylvia Earle Es algo vivo, la piedra angular del sistema de soporte vital de la Tierra. Si eliminamos la vida en él, el planeta dejaría de funcionar. Somos criaturas marinas, dependemos de él para mantener las condiciones que permiten la vida. Necesitamos un movimiento global que busque soluciones innovadoras frente al cambio climático y políticas que protejan nuestros océanos.

Mujerhoy ¿Cómo se siente al sumergirse?

Sylvia Earle He pasado más de 7.000 horas buceando y, bajo el mar, me siento como en casa. Una de las inmersiones que recuerdo siempre la hice en Marion Reef, en el mar de Coral, a 20 m de profundidad y rodeada de tiburones grises. No pude contarlos, pero había por lo menos 100. Formaron un gran círculo, pero su actitud era curiosa, no agresiva. Era una situación que ponía los pelos de punta: podrían haber acabado con nosotros, pero solo nos observaban.

Mujerhoy ¿Qué cosas ha podido apreciar en esos momentos pasados en el mar?

Sylvia Earle He presenciado un descubrimiento y una pérdida sin precedentes. Hace medio siglo, parecía que el océano era demasiado grande, demasiado fuerte como para que le afectasen los actos humanos. La primera vez que respiré bajo el agua como científica fue en 1953 y me maravillé con la nitidez del océano y la riqueza y diversidad de vida marina en los Cayos de Florida. Las caracolas reinas se abrían paso en las praderas y los bancos de peces poblaban los corales. Sus antenas delataban a las langostas en las grietas y un curioso mero solía seguirme. Seis décadas más tarde, la diferencia es notable: la mitad de los arrecifes de coral han desaparecido o están en deterioro, el agua no es tan clara, las caracolas y los meros son casi historia...

"Necesitamos buscar soluciones contra el calentamiento global y proteger los mares"

Mujerhoy ¿Cómo es posible un cambio tan drástico?

Sylvia Earle El impacto del ser humano sobre el planeta desde que yo era niña hasta ahora es mucho mayor que el provocado durante toda la historia de la humanidad: cuando nací, la población mundial era de 2.000 millones y ahora somos 7.000. La presión que ejercemos sobre los recursos naturales y la vida salvaje ha crecido de una manera brutal. Tenemos que estabilizar nuestra relación con la naturaleza para garantizar que, dentro de 50, 500 o 5.000 años, tengamos todavía un entorno en el que podamos vivir.

Mujerhoy ¿Cómo estamos destruyendo los océanos?

Sylvia Earle El agua del mar está calentándose y se vuelve ácida por las emisiones de CO2. Envenenamos el sistema circulatorio del planeta y extraemos miles de toneladas de seres vivos. Estamos acabando salvajemente con los tiburones para preparar sopa con sus aletas; seguimos pescando atún rojo, una especie en peligro; estamos acabando con la vida marina a través de la pesca de arrastre, que esquilma el suelo marino como un buldócer... Todas estas piezas forman parte de nuestro sistema de soporte vital. El océano está en peligro y eso significa que nosotros estamos en peligro. Mi objetivo es intentar revertir esa destrucción. Todavía tenemos tiempo, aunque no demasiado.

Mujerhoy ¿Cuál es su lugar favorito del océano?

Sylvia Earle ¡Cualquiera! En especial si puedo explorar sus profundidades en un submarino. Los pilotados por control remoto y los robots pueden ayudarnos a comprender la vida en las profundidades. La tecnología existe, solo necesitamos financiación para desarrollarla. Parece increíble, pero el 95% del océano está sin explorar.

Una vida en el mar

  • Sylvia Earle nació en Gibvstown, New Jersey (EE.UU.), en 1935.
  • Es bióloga marina, exploradora y doctora en Ficología. Ha investigado en las Universidades de Berkeley y Harvard.
  • En 1969 participó en el Proyecto Tektite, que permitió a un grupo de científicos vivir sumergidos varias semanas. En 1970, lideró el primer grupo femenino de acuanautas.
  • En 1982, con su marido, Graham Hawkes, creó una empresa que fabrica minisumergibles para grandes profundidades. En 1986, igualó el récord de profundidad al bajar 1.000 m.
  • En 1990 se convirtió en la primera mujer directora de la agencia norteamericana de investigación marina, NOAA.
  • Con su fundación Mission Blue, creada en 2009, promueve la investigación y protección de los océanos.

Mujerhoy Si solo pudiese escoger una, ¿con cuál de sus experiencias en el mar se quedaría?

Sylvia Earle Una de mis favoritas ha sido bucear con tiburones ballena. Son los peces más grandes del mundo y se alimentan de plancton: abren sus fauces en la superficie y capturan todo lo que hay. En 2010, visité el Golfo de México para estudiar cómo el vertido de petróleo estaba afectando a los tiburones ballena. Pasamos todo un día observando los sargazos [algas], con la esperanza de ver uno, pero no había ni rastro. A la mañana siguiente, la tripulación gritó: "¡Despertad! ¡Tiburones ballena!". Estábamos rodeados. Un avión contó más de 90. Nos lanzamos al agua y vimos que, bajo la superficie, había capas y capas de tiburones ballena.

Mujerhoy ¿Qué especies animales le fascinan o le han sorprendido más?

Sylvia Earle ¡Mi favorita es el ser humano! Hemos desarrollado aptitudes increíbles para conocer y comprender el mundo que nos rodea. El conocimiento crea el cariño y el cariño nos permite contar con la capacidad de llevar a cabo cambios importantes en nuestra conducta para salvaguardar el planeta.

Mujerhoy Usted ha desarrollado una larguísima carrera como investigadora. ¿Las cosas le habrían resultado más sencillas si hubiese sido hombre?

Sylvia Earle Cuando, en 1969, presenté una investigación para el Proyecto Tektite no era consciente de que no esperaban que una mujer se presentase. El jefe del programa, el doctor James Miller, al ver que muchos se resistían a que una mujer participase, dijo: "Bueno, la mitad de los peces son hembras". Aprobaron mi participación, aunque solo como miembro de un equipo femenino. La idea de que hombres y mujeres conviviesen dos semanas bajo el mar no se veía con buenos ojos. Aquel proyecto fue un punto de inflexión para mí, porque me hizo ser consciente de los prejuicios que existían -y aún existen- contra las mujeres. A quienes participaban en el proyecto se les llamaba acuanautas, pero a las mujeres las denominaban acuabellas, acuachicas o, incluso, acuapícaras. ¡Nos importaba poco mientras participásemos!

"A los hombres del proyecto Tektite les llamaban acuanautas. A las mujeres, acuabellas".

Mujerhoy ¿Podría repetirse ahora una experiencia así?

Sylvia Earle ¡Por supuesto! Nos queda mucho océano por explorar y es necesario destinar más recursos a comprenderlo. Cuando dirigí el Proyecto Tektite II en 1970 y viví dos semanas en un laboratorio submarino a 15 m de profundidad, tuve la suerte de familiarizarme con los peces que nadaban alrededor de la cápsula. Vivir en medio del arrecife te hace sentirte parte de ese entorno y te das cuenta de todo lo que nos queda por aprender.

Mujerhoy ¿Qué espera conseguir con Mission Blue?

Sylvia Earle Cuando me concedieron el premio TED en 2009, me dieron la oportunidad de hacer realidad un deseo que podría "cambiar el mundo". Mi respuesta fue: "Deseo que la gente utilice todos los medios de los que dispone para crear una red global de áreas marinas protegidas lo suficientemente amplia para salvar y restaurar los océanos". Así se creó Mission Blue, que quiere dar relevancia a zonas que precisan especial atención. Las llamamos hope spots, puntos para la esperanza. Hoy, menos del 4% del océano está protegido y el 99% está abierto a la pesca comercial. Mission Blue colabora con 150 socios, desde multinacionales hasta pequeños grupos de científicos.

Mujerhoy ¿Qué deberíamos hacer para proteger los ecosistemas marinos y garantizarlos para las futuras generaciones?

Sylvia Earle La gente no suele pensar en los océanos como algo de lo que haya que preocuparse para conservar el planeta; a menudo, piensan que son tan grandes que ellos mismos pueden regenerarse o que no podemos dañarlos. Pero no es cierto: sabemos que el océano tiene sus límites y queda mucho por hacer para evitar que se vacíe de peces y de otros seres vivos. Debemos aplicar límites a las emisiones de gases de efecto invernadero, de químicos tóxicos y de basura que arrojamos a ellos antes de que se colapsen. Nuestro destino y el de los océanos van unidos. Sin azul, no hay verde. Sin océanos, no existiríamos. Son el corazón azul del planeta y sin él la vida no sería posible. La pregunta que tenemos que hacernos es: ¿qué cantidad de nuestro corazón estamos dispuestos a proteger?


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