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Grace & Frankie: las chicas de oro ya no son lo que eran...

Jane Fonda y y Lily Tomlin han sido nominadas a los Emmy por interpretar a dos septuagenarias obligadas a vivir juntas cuando sus maridos deciden salir del armario y casarse entre ellos. La psicoanalista Mariela Michelena nos da las claves de por qué esta comedia de Netflix es una revelación sobre lo que viven y sienten las mujeres maduras, pero nadie se ha molestado en preguntar...

Jane Fonda y Lily Tomlin en Los Ángeles.
Jane Fonda y Lily Tomlin en Los Ángeles. gtres

Atravesamos una época en la que todo es nuevo y desechable. Somos pioneros de algo que todavía no sabemos muy bien en qué consiste o a dónde nos va a conducir. Improvisamos la vida como podemos. Un día aprendemos a usar Facebook y al día siguiente estamos desfasados si no somos expertos en Snapchat. Así las cosas, los referentes culturales, el ideal social o el espejo en el que nos miramos, ha pasado de la intimidad de la tradición oral a la literatura, de la literatura al cine, y hoy está en manos de las series de televisión.

Aprendemos a desenvolvernos en la vida de hoy enganchados a una serie, sumidos en alguna pantalla. Sospechamos en qué consiste el día a día de nuestros adolescentes gracias a Por 13 razones; sabemos cómo sobrevive una mujer de 40 que regresa al mundo laboral por Younger (TNT). A través de Modern Family (ABC) descubrimos cómo se recompone y se adapta a las circunstancias una familia de hoy. Y si nos preguntáramos si hay cabida en este mundo para una mujer con más de 60 años, deberíamos recurrir a la comedia Grace & Frankie (Netflix) para encontrar respuestas.

La primera vez que escuché hablar de esta serie fue a través de una sobrina que está más cerca de los 20 que de los 30. Así que al principio no supe muy bien si debía ofenderme y tomármelo en plan: "No sufras tía, que hay vida después de los 60". Lo cierto es que me reí tanto desde el minuto uno y me enganché de tal manera a las peripecias de sus personajes, que el agravio se convirtió en halago y solo pude agradecerle la recomendación. Y es que no hace falta tener la tarjeta dorada de Renfe para disfrutar de esta serie que está llena de sabiduría para la vida de cualquier mujer, a cualquier edad.

"Los huesos crujen, falta lubricación y se suele olvidar pronto y bien..."

Para quienes no la conozcan, la historia empieza con dos parejas que rondan los 70: ellos, -Rober t y Sol- son amigos y comparten bufete de abogados. Ellas, -Grace y Frankie- encarnan modelos opuestos de mujer, que a duras penas se toleran. En el primer capítulo ellos anuncian que van a separarse de sus mujeres, porque están enamorados entre sí, y están deseando salir del armario y casarse. Ellas, destrozadas, perplejas, se ven obligadas a vivir juntas. Esta convivencia forzada dará pie a todo tipo de situaciones. La vida misma tratada con humor, con dignidad y con muchísimo cariño.

Grace y Frankie tienen la edad que tienen, y a estas alturas de la vida los huesos crujen, las articulaciones se atascan, las vaginas están secas como corchos. Se escucha poco y mal, y se suele olvidar pronto y bien. Las lumbares atacan a traición -por la espalda- y las nuevas tecnologías son una asignatura pendiente.

Capítulo a capítulo nuestras heroínas tropiezan con los efectos colaterales de la edad. Las manos de Grace amanecen agarrotadas por la artritis después de una intensa jornada de autoexploración. La memoria a corto plazo de Frankie es nula y lo mismo olvida una cita -o dos, o tres- que un nombre o unas llaves; pero es en la cocina donde sus despistes se multiplican: en menos de dos minutos consigue derretir una sartén, verter las gafas en la licuadora, calentar una fuente en un horno apagado o quemar una cuchara de madera convirtiéndola en un peligro para la integridad familiar.

¿Quién es quién?

  • Fría y sofisticada. Grace (Jane Fonda, 79 años). Especialista en medir y cuidar cada detalle, Grace (una ejecutiva de cosméticos retirada) apuesta por las camisas blancas con el cuello alzado y el traje impecable. Con tal de gustar se adapta al hombre que la acompaña. Es brillante en los negocios, con su exmarido, con sus amigas, con sus hijas... No le teme a casi nada, excepto a sentir y a dejarse llevar. Es implacable, exigente y perfeccionista con quienes la rodean, pero con nadie es más cruel que consigo misma. la vemos tan estupenda, que dan ganas de llevar tacones y de no volver a comer helados jamás.
  • Hippie trasnochada. Frankie (Lily Tomlin, 77 años). Porrera, profesora de arte, alternativa, ¡libre! Viste ropas holgadas de los 70, se adorna con collares, turbantes y pulseras. Ninguna ocasión merece que renuncie al confort de sus zapatos planos enormes. Es cariñosa, despistada y le tiene miedo a casi todo, menos a las protestas feministas y a los retos. Amiga solidaria, también en todos los terrenos de su vida, en los negocios, con su exmarido, con sus amigas y con sus hijos. Su mirada benevolente lo perdona y lo justifica todo, en especial las propias faltas. Se la ve tan cómoda en su piel que dan ganas de llevar zapatos planos y de comer helados.

La amistad femenina

En medio de este panorama irremediable, ninguna de las dos se considera demasiado mayor para empezar de nuevo, para ligar por internet, disfrutar de su sexualidad, aprender a moverse en las redes sociales, o emprender un negocio de venta on line de vibradores -Menage a moi- diseñados para cubrir las necesidades de las mujeres maduras.

La relación imposible entre estas dos mujeres opuestas es un homenaje a la amistad femenina, a esas relaciones que suelen ser intensas, profundas y significativas. Grace y Frankie se respetan, se apoyan, cada una anima a la otra en sus empeños y ambas tienen lecciones que dar y que aprender de la otra. Hablan abiertamente de su sexualidad, de sus relaciones, de sus miedos, de sus hijos. La mayor parte del tiempo están en desacuerdo, pero por sobre todas las diferencias son amigas, y esa certeza les permite superar cualquier escollo.

A pesar de que la pareja oficial es la que forman los exmaridos; ellas protagonizan diálogos que son tremendamente amorosos y entrañables. Se odian, se critican, se quieren, pero por encima de todo ¡se ríen!, y esas risas les devuelven la confianza en sí mismas. Ya dicen los expertos que el encuentro lúdico con las amigas favorece en las mujeres la producción de oxitocina y nos alarga la vida. ¡Así que a reír, que son dos días!

Pero Grace y Frankie no son las únicas que nos conmueven y nos hacen reír. La serie siempre juega sus cartas de dos en dos. Tenemos a la entrañable pareja gay y las complicaciones de su recién estrenada vida en común. Vemos los flecos que quedan pendientes, para bien y para mal, entre Grace y Robert o entre Sol y Frankie. Las hijas de Grace y Robert (Brianna y Mallory) son mujeres en torno a los 40 que representan dos caras de una misma moneda.

La una, ejecutiva que apuesta por la vida laboral y salta muy libre -pero muy sola- de cama en cama, encarna el ideal de aventura, autonomía y libertad. La otra, madre de familia numerosa, atrapada en un matrimonio convencional, es la imagen del anhelo de seguridad. Ambas hermanas se acompañan, se aconsejan y cada una envidia la vida de la otra... Otro tanto nos muestran Coyote y Nwabudike, los hijos adoptivos de Frankie. El primero exadicto en rehabilitación y el segundo abogado de éxito, que hereda el bufete de su padre.

Jane Fonda y Lily Tomlin.
Jane Fonda y Lily Tomlin.

Un homenaje a la amistad

De los mismos productores de Friends, cada capítulo nos deja con ganas de vivir ¡y con una imperiosa necesidad de llamar a una amiga! En estos tiempos en los que cumplir años es un pecado y está prohibido envejecer, ellas se atreven a empezar una vida nueva, prácticamente desde cero. Sin esconder los achaques de los 70, emprenden un próspero negocio con la profesionalidad de los 40 y se enamoran una y otra vez con la misma ilusión y la misma pasión de los 20. Con su actitud vital nos dicen: "No somos invisibles, aquí estamos, dispuestas a dar la guerra hasta el final!" ¡Sin duda son un modelo a seguir!

En definitiva, ¿quién no necesita a una Grace y a una Frankie en su vida? En las comidas de los viernes, en las copas del miércoles o en los desayunos de domingo.


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