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Maribel Verdú: "Nunca he tenido un plan B, solo sé interpretar"

Nos ha hecho llorar como nadie, pero ahora nos vamos a reír. Virtuosa en todos los registros, protagoniza la mágica Abracadabra de Pablo Berger y lo próximo de Santiago Segura. ¿Quién dijo miedo?

Maribel Verdú lleva vestido de Schiaparelli.
Maribel Verdú lleva vestido de Schiaparelli. r. vega

Si alguien quiere encontrar a un madrileño que soporte la interminable ola de calor y la agónica espera de las vacaciones con una sonrisa de oreja a oreja, que pregunte por Maribel Verdú. Lo suyo es un entusiasmo digno de estudio. Da igual que tenga que hacer malabarismos para compaginar la promoción de Abracadabra, la nueva película de Pablo Berger (estreno: 4 de agosto), con el rodaje de lo próximo de Santiago Segura, 'Sin filtro', y la preparación de 'Superlópez', que se filmará durante el mes de agosto en Barcelona.

Si no la conociéramos, pensaríamos que es una recién llegada abducida por el síndrome de la novedad. "Normalmente, cuando ruedo no existo, no quiero saber nada de otras cosas, pero estoy tan contenta con todos los proyectos que no me importa ir de cabeza ­-dice-. Ya no me acuerdo de los tiempos en que trabajaba ocho horas y me iba a casa, pero el cansancio pasa a segundo plano cuando eres feliz. Y yo me despierto encantada a las siete de la mañana porque estoy enloquecida con Santiago. Ha sido un descubrimiento total y me lo estoy pasando de maravilla".

La actriz luce vestido de Boss.
r. vega La actriz luce vestido de Boss.

Heroína periférica

A sus 46 años, después de media vida entregada a los dramones, Maribel ha sido redescubierta como actriz de comedia y no tiene miedo a asumir riesgos. "Me encanta tirarme a la piscina, pero solo con personas con las que sé que cuento con una red. Y ese es el caso de Pablo Berger, que me regala unos personajes increíbles. ¡Cómo era la madrastra de Blancanieves y cómo es la Carmen de Abracadabra. ¡No me digas que no te la comes! Cuando me pasó el guión le dije que sí sin pensármelo", dice.

Se trata de una "heroína periférica", como la han descrito en una revista de cine, que seduce desde la primera secuencia, cuando emula a Madonna rizándose el pelo con unas tenacillas. "Me encanta la película y, curiosamente, nos gusta más a nosotras que a los hombres porque habla del empoderamiento de una mujer, de su liberación absoluta", cuenta emocionada.

En 'Abracadabra' repite con Berger, pero esto no es una novedad en su carrera. Grandes como Fernando Trueba, Fernando Martínez Lázaro, Gracia Querejeta -directora y amiga con la que rodará por cuarta vez en otoño-, Gonzalo Suárez o Vicente Aranda ya hicieron de ella su musa. "Que un director te vuelva a llamar es el mayor regalo que se le puede hacer a una actriz. Supone que reconocen tu trabajo, que se sienten cómodos contigo, que saben que vas a darles lo que te pidan, que eres profesional, disciplinada... A mí me gusta pasarlo bien y hacer la vida fácil a todo el equipo; si sufro, lo hago en la intimidad y nadie se come mis marrones".

Esa forma de ser también cautiva a los espectadores. "La gente agradece mucho la naturalidad; que no tengas pose, que no te pongas una careta y luego seas de otra forma", continúa. Hasta hace poco, Maribel no se caracterizaba por ser políticamente correcta. "Me preguntaban qué opinaba de un vestido, decía que era horroroso y me quedaba tan ancha. Pero me he dado cuenta de que hacer daño gratuitamente es una tontería. Mejor estar callada; pero cuando estoy con gente de superconfianza tengo poco filtro, faltaría más", comenta riéndose.

En contra de la nostalgia

Maribel siempre ha ido por delante. En la infancia, hacía publicidad y guardaba el dinero que ganaba entre las hojas de un ejemplar de 'A sangre fría', de Truman Capote, del que nunca se separaba. A los 13 años, cuando pedía una manzanilla en una cafetería, fue descubierta por unos cineastas que buscaban una niña para la serie de televisión 'La huella del crimen'.

Con la complicidad de su madre -no tanto de su padre- dio el salto al cine y se desató el huracán Verdú. Todos querían trabajar con esa sensual adolescente que se comía una pantalla en la que, como ha reconocido, interpretaba escenas de alto voltaje que no había experimentado en la vida real. Encadenaba una película tras otra y se convirtió en un mito erótico de los 90. "Empezamos a la vez Emma Suárez, Aitana Sánchez-Gijón y yo; siempre estábamos las tres en todos los castings. Fuimos una generación que llamó mucho la atención. Ahora, por suerte, sale gente nueva constantemente. Era otra época... ¡Pero no soy nada nostálgica!", aclara.

Lo de ser "la Lolita del cine español" y que los jóvenes salieran de expedición nocturna para robar los pósters en los que anunciaba lencería, Maribel se lo toma con humor, como casi todo. "Al principio estaba bien pero cuando tenía veintitantos y seguían llamándome "Lolita", se convirtió en una pesadilla, casi como lo de "¿cuándo vas a tener un hijo?", dice.

"Estoy harta de que me pregunten por la maternidad. ¿Lo seguirán haciendo cuando tenga 60?

Una pregunta que solo los incautos se atreverían a volver a formular pero que ella aborda en el libro 'No madres' (Plaza & Janés), de la periodista María Fernández Miranda. "Cuando María me contó que yo había sido fundamental para que ella relativizase su dificultad para tener hijos le dije: "A muerte contigo". Si he contribuido a normalizar que las mujeres no dejen de realizarse por no ser madres, que es algo que socialmente tenemos pendiente, me alegro. Además, nos hemos hecho amigas. La cena mensual de las no madres ya es sagrada. Yo siempre lo he llevado con mucha naturalidad, pero llega un momento, sobre todo cuando vas cumpliendo años y te lo siguen preguntando, en que te hartas. ¡Es que tendré 60 y continuaré hablando de esto!".

Maribel aprovecha ese libro para declarar su amor por Pedro Larrañaga, con el que lleva 17 años casada: "Es lo más importante de mi vida ­­-dice-. Cada día tenemos nuestro tiempo de abrazo, de desconexión, de estar el uno con el otro. Vivo por y para mi chico. Decir que soy afortunada por tenerlo es poco". Junto a él, productor teatral, alimenta su pasión por las tablas. "Si hay una obra que me apetece hago un parón; el teatro es sagrado para mí, lo que más me gusta, me lo da todo. Con esta vida tan caótica que llevamos los actores me aporta una rutina que, dosificada, es maravillosa. A las ocho empieza la función; eso es inamovible, y sabes que tienes el resto del día libre para entrenar, comer con tus amigas o ir al cine a las cuatro, mi sesión favorita... Y ese momento de salir a escena ante 800 personas es adrenalina pura, un momento mágico", explica.

Incombustible

Repasar la biografía de Maribel es como hacer un viaje por lo mejor de las últimas tres décadas del cine español: El año de las luces, Amantes, La buena estrella, Siete mesas de billar francés... Una trayectoria que incluye más de 60 títulos, récord de nominaciones a los Goya -10 candidaturas, dos galardones-, dos películas que llegaron hasta los Oscar -Belle Époque, ganadora, y 'El laberinto del fauno'- y el Premio Nacional de Cinematografía, que recibió en 2009.

"Vivo por y para mi chico. Cada día tenemos nuestro tiempo de desconexión y abrazo".

Pero ella se resiste a acomodarse en esa posición. "Qué pereza acarrear una mochila con todo tu pasado. Eso de decir: "Es que yo hice La buena estrella"; sí y también Lisístrata, ¿sabes lo que te digo? No me paro a pensar en esas cosas, he tenido la suerte de estar en el momento oportuno y de que directores maravillosos hayan contado conmigo, pero he rodado películas muy buenas y muy malas. Cuando hice Tetro con Francis Ford Coppola, un señor que ha dirigido Apocalypse Now y El padrino, nadie se acordó de su carrera y las críticas no tuvieron piedad. Entonces, para qué vivir con esa presión. Sé que si mañana me equivoco también me van a poner a parir".

"Eres como Rafaela Aparicio, nunca pararás de trabajar", solía decirle el mítico guionista Rafael Azcona. Pero a principios de los 2000, entre 'Y tu mamá también' y 'El laberinto del fauno', hubo unos años en que el teléfono dejó de sonar. "Yo pensaba: "Qué se le va a hacer, he disfrutado mucho pero esto se acabó". Además no tenía plan B, yo solo sé interpretar. Admiro a esa gente que escribe, hace cortos, dirige... Porque, aunque me dicen que con la experiencia que tengo debería dirigir, creo que no es lo mío. Pero no soy de esas que si no trabajan se mueren. Soy muy curranta, me gusta mucho mi trabajo, pero también soy disfrutona. Tengo una vida muy plena y me encanta cuando puedo escaparme con mi chico".

La venganza de Maribel

  • "Estoy feliz con 'Abracadabra', pero soy consciente de que es una película que amas u odias porque es distinta, inclasificable; no tiene nada que ver con lo que hayas visto antes. Es como un parque de atracciones en el que te ríes, pasas miedo, tienes vértigo... Es 100% Pablo Berger, un director con un universo propio y una personalidad muy diferente. No es fácil ver esto hoy en día en el cine y menos con un toque de comedia". Así describe Maribel Verdú su segunda colaboración con el cineasta bilbaíno tras la exitosa Blancanieves, ese cuento mudo en blanco y negro que cautivó a crítica y público y le dio a la actriz su segundo Goya. En esta ocasión da vida a un ama de casa de clase trabajadora que soporta a un marido castrante (Antonio de la Torre), quien será poseído por un espíritu convocado por un hipnotizador de poca monta (José Mota). "Es como una road movie de extrarradio; así que, en vez de en coche, vamos en autobús y furgoneta", añade entre risas.

Ben Affleck, no

Por aquel entonces, recibió tentadoras ofertas para trabajar fuera ­-entre otros, Ben Affleck quiso ficharla para 'Daredevil', pero las rechazó. "A veces he dicho que me arrepentía de no haber hecho un par de blockbusters, ganar mucho dinero y volverme a casa, pero no es cierto. Cuando echo la vista atrás, cómo voy a lamentarme si tengo una carrera preciosa en España y Latinoamérica. Lo que me proponían no me llenaba y, al menos, he sido fiel a mis principios. Cuando empiezas, tienes que hacer de todo, pero luego...".

Es lo que tiene la veteranía; pero se sigue emocionando como el primer día al hablar de los directores con los que le gustaría trabajar -"Paco León, que tiene un talento increíble, Coixet, Amenábar..."- y de los tres días de rodaje nocturno que tiene por delante. Ahora se va corriendo a preparar la maleta, en la que no faltarán los libros -"Me ha encantado el del actor Pablo Rivero, 'No volveré a tener miedo', sobrecogedor", afirma- y unos mandalas para colorear. "Es como meditar, me lleva a un estado increíble. Me pongo música y no pienso en el teléfono ni en si mañana tengo una entrevista; solo en qué color queda mejor. Te lo recomiendo", afirma convincente en modo actriz.


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