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Foodtrucks, el boom de cocinar en la carretera

La última tendencia gastronómica asegura bocados imaginativos e informales a pie de calle, sin mesas y sin protocolos, pero con todo el sabor. Nos adentramos en el mundo de la cocina nómada.

Una furgoneta ambulante vendiendo comida en una de las calles de Polonia
Una furgoneta ambulante vendiendo comida en una de las calles de Polonia gtres

Igual que una estrella del rock, se pasan la vida on the road. Son nómadas y sibaritas, feriantes, chefs y aventureros. En España funcionan en la actualidad entre 350 y 400 foodtrucks. Para los profesionales de este sector, asociado a la comida informal, al bocado que pasa de la mano al estómago en dos mordiscos, y al catering eventual, la oportunidad de montar un negocio con una inversión más asumible que un restaurante al uso ha sido un reclamo que ha propiciado un boom inesperado.

Este modelo se ha ido imponiendo en Europa proveniente de los Estados Unidos, donde existe desde hace décadas, y ha sido motor, por ejemplo, de la cultura y economía del inmigrante. Tradicional ya en algunos países, como Alemania, donde la streetfood es habitual sobre todo en el paréntesis del almuerzo en jornada laboral, su lado más chic se manifestó abiertamente en Francia a principios de la década.

Cocina cosmopolita

El secreto de su éxito se debe al hambre de novedades de un público que busca nuevas experiencias gastronómicas de calidady quiere sentirse sorprendido. La comida que sale al encuentro en un vehículo, a veces vintage y siempre curioso, desde el que probar nuevas recetas sin romper la rutina del paseo, es un poderoso reclamo. También su oferta de una cocina variada, de vocación cosmopolita y abierta a las distintas tradiciones de todo el planeta.

Una experiencia ideal en verano, cuando ferias, mercados y verbenas populares proliferan y los asistentes comienzan a demandar alternativas a los bocados tradicionales (el perrito caliente, la gallineja, el bocata de calamares...). Sin embargo, no es un trabajo fácil. Los foodtrucks requieren horas y esfuerzo, miles de kilómetros y muchos sinsabores administrativos: En España está prohibida la venta ambulante y ubicar en suelo público y de forma más o menos estable uno de estos vehículos es una labor prácticamente imposible. ¿Esto cómo se come?

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