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La gran historia de amor de George y Amal Clooney

Todo empezó con un intercambio de mails en los que se contaban su vida...

George y Amal Clooney en un estreno en Nueva York.
George y Amal Clooney en un estreno en Nueva York. getty

Estamos en racha esta semana, porque los Clooney han vuelto a la vida social tras el parto de gemelos de hace un par de meses con muchas ganas de hablar. Si a principios de semana descubríamos que los gemelos Alexander y Ella son un tragón dormilón y una elegante niña todo ojos ('como su madre', contaba el actor), hoy nos encontramos con el relato de toda su historia de amor en 'The Hollywood Reporter'. Se les nota el enamoramiento hasta en los andares.

Según el relato de George Clooney, conoció a Amal en julio de 2013, en una cena casual en el Lago Como, la idílica localidad italiana en la que él posee una 'megapropiedad'. “Pensé que era una belleza y pensé que era muy divertida y obviamente muy inteligente. No sé lo que pensó ella de mí... Probablemente que era muy viejo”. No debió ser así, porque tras aquella cena comenzó un intercambio frecuente de mails en los que se fueron contando la vida. “A partir de cierto momento, fue obvio que éramos algo más que amigos”:

Su primera cita fue en octubre de 2013. George invitó a Amal a los estudios de Abbey Rode, en Londres, donde supervisaba la banda sonora de su película 'Monuments Men'. “Fue una buena primera cita. Salimos a cenar. Ella decidió el lugar: : era uno de esos sitios increíblemente chic y de moda. Cuando salimos, había 50 paparazzi en la puerta, pero ella los manejó como una campeona. A partir de ahí, todo fue mucho más rápido porque yo estaba en Londres”.

Debía quedarse seis semanas, pero el romance iba tan viento en popa que a George se le olvidó regresar a su casa de Los Ángeles. Pasaron las Navidades en Cabo San Lucas (México). Luego fueron a un safari a Kenia (“Amal adora las jirafas: es su animal favorito. Fuimos a una reserva llamada Giraffe Manor, en la que las jirafas pegan la cabeza a las ventanas del coche y te besan”. Total: que no pisó Estados Unidos hasta febrero de 2014. Para entonces, él ya sabía que la cosa iba en serio.

Una vez en casa, llamó a su mejor amigo, Ben Weiss, y le mostró una foto de Amal. Le dijo: “Creo que le voy a pedir que se case conmigo”. Compró un anillo, pero no le dijo nada a la abogada. “Nada. Fue una pérdida de fe sobrevenida. Ella vivía en Londres, yo estaba de vuelta en Los Ángeles y le había dicho a sus padres que no se apresuraran con lo nuestro, que solo habíamos estado saliendo durante seis meses. Pero, de repente, un día ella apareció en casa”.

George terminó declarándose mientras le hacía la cena, pero esa misma noche tuvo las dudas de rigor: “Mi única preocupación fue que ella creyera que era demasiado pronto para comprometernos, Pero no había duda de que éramos una buena pareja, de que hacíamos un buen equipo. Fuimos equipo desde el primer momento. Inmediatamente nos sentimos felices el uno en la compañía del otro, y hemos sido felices desde entonces”.


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