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¿Preparadas para la revolución 4.0?

El futuro será tecnológico y amenaza con dejar atrás a las mujeres. Nuestras protagonistas se han puesto en matcha y pueden ser la inspiración para otras muchas.

Rebeca Minguela.
Rebeca Minguela. Javier zurita

Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier otra que el género humano haya experimentado antes". Lo vaticina Klaus Schwab, el economista que fundó el Foro Económico Mundial, que se reúne anualmente en Davos, en su libro La cuarta revolución industrial. A su juicio, esta revolución cambiará el mundo. ¿Y cómo lo hará? A través de nanotecnologías, neurotecnologías, inteligencias artificiales... y elementos con los que ya empezamos a familiarizarnos: drones, robots, impresoras 3D.

La buena noticia es que, según los expertos, esta revolución 4.0 elevará los ingresos globales y mejorará la calidad de vida de la población. ¿La mala? Que el proceso de transformación solo beneficiará a quienes sean capaces de innovar y adaptarse. Lo queramos o no, el proceso podría destruir en nuestro país siete millones de empleos, aunque se crearán dos millones nuevos relacionados con las tecnologías de la información.

Y este futuro, que será tecnológico o no será, choca de bruces con las cifras: de los jóvenes españoles que cursan carreras técnicas, solo el 25% son mujeres; y en las ingenierías relacionadas con tecnologías de la información, son solo el 10%.

En las ingenierías relacionadas con nuevas tecnologías, ellas son el 10% de los alumnos.

"El panorama va a cambiar radicalmente y los que no estén preparados se quedarán fuera", señala Rebeca Minguela. Y ella lo sabe muy bien. En la última cumbre de Davos, el pasado abril, esta segoviana de 35 años, nacida en Cuéllar, fue elegida Joven Líder Global, uno de los 100 talentos jóvenes más influyentes del mundo. Su trayectoria ha sido intensa: creó la aplicación de reservas hoteleras Blink, que luego vendió por una cifra millonaria; trabajó en la digitalización del Banco Santander; y ahora ha creado Clarity, una distribuidora de software que, mediante el big data, cuantificará el impacto social que tienen empresas, organizaciones y gobiernos: "Mide la bondad de la empresas", asegura.

Rebeca es mujer e ingeniera de telecomunicaciones, algo que escasea en nuestro país. "Es cierto que nos hemos quedado relegadas en las carreras técnicas y que, si vamos hacia un mundo global dominado por la tecnología, quedaremos en segundo plano", afirma. La revolución 4.0 acabará con muchas profesiones, pero se crearán otras en campos relacionados con la tecnología, la ingeniería, la ciencia y las matemáticas. "Y esas son especialidades donde nuestra presencia es minoritaria", señala Minguela. "Para mí no fue un problema estudiar una carrera técnica [sus padres eran profesores] pero es cierto que existen muchas barreras educativas que hay que cambiar", añade.

Rebeca Minguela, 35 años. Ingeniera de telecomunicaciones, fundadora de Blink y Clarity.
Rebeca Minguela, 35 años. Ingeniera de telecomunicaciones, fundadora de Blink y Clarity.

Talento con acento español

Para Sofía Benjumea la educación también es la clave. Y como directora de Google Campus Madrid se ha puesto manos a la obra para cambiar las cosas, creando Campus Meetup Women, un espacio para mujeres emprendedoras. "Reconvertirse es posible. Yo lo he hecho, y aquí hay muchas mujeres que también". Sofía estudió periodismo pero, después de trabajar en varios medios, decidió dar un giro radical. Se marchó a Los Ángeles, hizo un MBA y aprendió a creer en su propio talento y en la capacidad de la innovación española. Regresó a nuestro país en plena crisis, pero se dio cuenta de que era el momento de cambiar el chip: "Había que visibilizar el talento, ponernos en valor". Así creó Spain Startup, con su tía, María Benjumea, para dar valor a la marca España. Juntas fundaron también la South Summit, un encuentro entre empresas innovadoras del sur de Europa y Latinoamérica.

"Quien no esté preparado se quedará fuera"

Rebeca Minguela35 años. Ingeniera de telecomunicaciones, fundadora de Blink y Clarity.

Cuando Google decidió montar un campus en España, le ofrecieron dirigirlo. "Siempre soñé con montar un espacio físico para poner en contacto a las personas. Google tiene la innovación en el ADN y esto es lo que yo quería". Sofía afirma que, en los últimos cinco años, ha evolucionado nuestro ecosistema tecnológico de forma espectacular: "Es cierto que no hay muchas mujeres, pero esto está cambiando: hemos visto un aumento del 30% al 37% en un año". Y ella se ha propuesto que ese incremento continúe, creando becas para programadoras, cursos enfocados a niños y niñas, y organizando las Welcome Women, charlas abiertas a las mujeres que por primera vez pisan el Campus Google.

Sofía Benjumea, 35 años. Periodista. Directora de Google Campus y creadora de South Summit.
Sofía Benjumea, 35 años. Periodista. Directora de Google Campus y creadora de South Summit.

Ideas bien cocinadas

Paola García conduce esas reuniones informales que se celebran el segundo jueves de cada mes. "Soy ingeniera de Telecomunicaciones y tengo una start up, Chefly.co, en el Campus. Vengo con mi hija a trabajar y muchas chicas se acercaban a preguntarme, porque la mayoría pensaba que este sitio era solo para jóvenes frikis tecnológicos". Varias mujeres se sientan en la cafetería alrededor de ella, mientras su niña de año y medio juega bajo las mesas. Hablan de emprendimiento, de start ups, de ayudas y de cómo enfrentar los cambios desde la perspectiva femenina. "Me siento con ellas a contarles cómo lo he hecho yo, a decirles que se puede y que somos una red para ayudarnos entre todos".

"Reconvertirse es posible. Yo lo he hecho"

Sofía Benjumea35 años. Periodista. Directora de Google Campus y creadora de South Summit.

Paola les cuenta, por ejemplo, que ella había trabajado en Telefónica I+D y en otras multinacionales, pero que un día sintió que tenía que cambiar y se fue a Irlanda. En Cork empezó a cocinar por primera vez y creó una página de Facebook (No te preocupes mamá, que estoy comiendo bien), en la que cada día subía recetas. Pronto fue un éxito de visitas y empezaron a llamarla para pedir comida casera. "Primero pensé en ponerme a hacer tortillas de patata, pero luego fui más allá y pensé: ¿por qué no aplico mis conocimientos informáticos y pongo en contacto a cocineros profesionales que hagan comida casera y a gente que la necesite?". Y dicho y hecho, cuando volvió a España creó Chefly.co. "Yo no tenía ni idea de emprendimiento y aquí estoy", afirma.

Los estereotipos no han ayudado a vender las carreras tecnológicas a las mujeres. "Soy normal, no vivo encerrada y pegada a mi portátil", afirma Paola entre risas, pero añade: "No hay referentes y eso no ayuda a que las jóvenes estudien carreras tecnológicas. Hace poco di una charla en la Universidad Carlos III y había chicas que se avergonzaban de decir que estudiaban Informática, por si los demás pensaban que eran raritas".

"El talento se demandará cada vez más"

susana Morcuende40 años. Ingeniera de Telecomunicaciones. Fundadora de the Happy Manager Academy.

Como Paola, Ana Jiménez también es madre y emprendedora, además de ingeniera de telecomunicaciones y enamorada de la lógica. "Cuando era pequeña, quedé cuarta en unas olimpiadas matemáticas, pero no soy una friki", se ríe. Ha trabajado para la Universidad y en varias multinacionales, pero, "cuando eres madre y ves esas jornadas interminables que te ofrecen, piensas: "Esto no es lo que quiero para mi vida". Así que decidió montárselo por su cuenta. "Yo hago big data y machine learning [aprendizaje automático], así que me uní con un experto en marketing y fundamos Leads Origings". Esta start up ayuda a las empresas a utilizar los datos que tienen para generar estrategias de márketing. Al trabajar con datos reales, sus campañas son más efectivas, porque llegan al consumidor en función de sus intenciones de comprar. "Creo que la tecnología ofrece una flexibilidad laboral muy buena. Y en mi caso es perfecto, porque te organizas como quieres", reconoce.

Cuando Ana se quedó embarazada de su segundo hijo quiso buscar referentes para redirigir su vida... "¡Y no los había!", reconoce. Por eso se ha dado cuenta de lo importante que es la visibilización para las nuevas generaciones "Trato de fomentar la tecnología entre los niños, doy clases extraescolares de robótica, pero no es suficiente. La tecnología debería ser obligatoria en los colegios, porque si no lo haces así solo se apuntan chicos". De hecho, algún padre ha llegado a decirle: "Deberíais hacer pulseras con leds y cosas así para las niñas". "Es increíble que esto pase a estas alturas", protesta Ana.

Susana Morcuende, 40 años. Ingeniera de Telecomunicaciones. Fundadora de the Happy Manager Academy.
Susana Morcuende, 40 años. Ingeniera de Telecomunicaciones. Fundadora de the Happy Manager Academy.

Empresas felices y diversas

Las voces de alarma frente a la brecha de género que puede traer esa cuarta revolución son muchas. Aunque también hay otras opiniones. "No estoy del todo de acuerdo con el mensaje. Es verdad que muchas profesiones se van a transformar y otras desaparecerán, pero hay un mundo nuevo que va a surgir", comenta Susana Morcuende, que trabaja como back end developer [un tipo de programador web] y, como ella misma afirma, humanizadora de empresas. En su opinión, no todo tiene que ser tecnológico, no todo el mundo tiene que ser programador. Google, por ejemplo, ha anunciado que contrará a más de 4.000 personas doctoradas en humanidades en los próximos años. ¿Su objetivo? Estudiar la empatía, la emoción y la cultura en un mundo global.

"Hay que hacer algo ya. El techo de cristal existe"

rebeca maciel38 años. Ingeniera de Telecomunicaciones. Responsable de consultoría de Garner Estados Unidos.

Susana es madre de dos niños y acaba de lanzar una nueva start up llamada Happy Manager Academy. Su misión es formar a las empresas para que sean más atractivas a la hora de contratar a los trabajadores. "Hay una búsqueda del talento por parte de las empresas y para que la gente se quede en ellas tienen que ofrecerles condiciones interesantes". Hablamos de flexibilidad horaria, de conciliación, de motivación... "Hay quien cree que instalar un futbolín en el trabajo, dar masajes o permitir que te lleves a tu mascota a la oficina es felicidad, pero va más allá de eso, es ética en el trabajo", reconoce Morcuende. Ella forma a los departamentos de recursos humanos para enseñarles a hacer felices a sus trabajadores. "Sé que suena extraño, cuando hay tanto paro en otros sectores, pero estamos hablando de un mundo donde no falta el trabajo y donde el talento es un bien muy demandado y lo será más en en el futuro", afirma.

Rebeca Maciel, 38 años. Ingeniera de Telecomunicaciones. Responsable de consultoría de Garner Estados Unidos.
Rebeca Maciel, 38 años. Ingeniera de Telecomunicaciones. Responsable de consultoría de Garner Estados Unidos.

Raquel Lainde, experta en 'growth hawking' [estrategia de posicionamiento] y en comercio electrónico va más allá al afirmar que la diversidad es ya la base de esa nueva sociedad que se está gestando. "No solo porque sea ético, sino porque es un negocio en alza. Igual que la felicidad es rentable para las empresas, la diversidad es buena para el negocio", asegura. Esta emprendedora y madre de tres hijos comenzó abriendo en internet la tienda de artículos de Bellas Artes de su abuelo. Luego amplió su mundo a la consultoría de marketing y ahora está en un proyecto enfocado en la diversidad: LaIntercultural.com, una plataforma donde se ofrece formación y consultoría para potenciar la inclusión. "Gracias a la diversidad, se están explorando nuevos nichos de mercado. Los mejores proyectos vienen de las necesidades reales de la gente". Y en las grandes empresas se están dando cuenta, por eso todas las compañías de Sillicon Valley están invirtiendo en diversidad de género, pero también de etnia y de edad.

Techos de cristal

En ese ámbito se mueve también Rebeca Maciel, que acaba de llegar de la Universidad de Harvard (EE.UU.), donde ha terminado su MBA en dirección ejecutiva. Es la responsable de consultoría para España y Portugal de Gartner, una empresa americana líder que asesora a grandes empresas en materia de estrategia y transformación digital basándose en tecnologías como la inteligencia artificial o el internet de las cosas. Sus clientes son bancos, compañías del sector de consumo, de telecomunicaciones... "La realidad es que no hay mujeres en los puestos directivos, nos quedamos atrás. Ese techo de cristal realmente existe. En Harvard hay solo un 10% de mujeres y el número de ellas que son CEO en la lista de Fortune 500 no llega al 5%", explica. En su opinión, la clave está en la educación y en las políticas de acción que fuercen la igualdad. "Las desigualdades no desaparecen por ósmosis -subraya-. Hay que hacer algo ahora. La tecnología es la nueva revolución industrial y las mujeres no nos hemos subido al carro porque venimos de una sociedad que no es igualitaria".

Las grandes tecnologías no solo necesitan informáticos. Google busca 4.000 humanistas.

Marciel está de acuerdo en que en el camino hacia la igualdad, la diversidad es una baza crucial. "En la transformación digital se necesita un ecosistema de perfiles diversos, tiene que ver con entender el comportamiento tanto humano como de las máquina para formar un todo". Ella lo ve día a día en su empresa. Cuanto mayor sea la automatización de las tareas básicas, "nos queda la comunicación, la creatividad y la emoción y ahí tenemos una visión muy complementaria hombres y mujeres. Es necesario que los equipos sean equilibrados".

Habilidades y estrategias

Rebeca Minguela es optimista sobre el papel de las mujeres en ese universo 4.0. "Creo que tendremos un rol fundamental. Todas las formas de trabajo agile [es decir, metodologías empleadas por las empresas punteras, basadas en la rapidez y la flexibilidad para adaptarse a situaciones cambiantes] son colaborativas, con visiones diferentes y abiertas. La empatía y la habilidad social es más femenina que masculina. Además, nosotras tenemos la capacidad de proyectar a largo plazo y eso nos convierte en muy estratégicas", augura.

Raquel Lainde, 38 años. Consultora en transformación digital. Ha puesto en marcha La Intercultural.
Raquel Lainde, 38 años. Consultora en transformación digital. Ha puesto en marcha La Intercultural.

"La diversidad es buena para el negocio"

Raquel Lainde38 años. Consultora en transformación digital. Ha puesto en marcha La Intercultural.

Hoy, las informáticas viven en un mundo de hombres, pero pocos saben que el primer programador del mundo fue una mujer, Ada Lovelace, en 1815; o que la tecnología que luego dio lugar al wifi fue inventada por la actriz Hedy Lamarr, en 1942.Ahora estas tecnólogas españolas, referentes en sus sectores, hablan de la necesidad de diversidad, del consenso colaborativo y de la creatividad, valores que serán necesarios para avanzar en esta nueva revolución. "Tenemos las herramientas para crear un mundo nuevo" afirma Paola García. La duda es si aún estamos a tiempo de dar la vuelta a las cifras que auguran esa brecha de géneró, a las puertas de la revolución 4.0.

Reunión en el Google Campus

Arriba, Ana Jiménez (izq), ingeniera de telecomunicaciones y creadora de la start up Leads Origins, conversa con Paola García, también ingeniera y fundadora de Chefly.co. Abajo, varias de las participantes en un encuentro Wellcome Women.
Arriba, Ana Jiménez (izq), ingeniera de telecomunicaciones y creadora de la start up Leads Origins, conversa con Paola García, también ingeniera y fundadora de Chefly.co. Abajo, varias de las participantes en un encuentro Wellcome Women.


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