mujerHoy

vivir

Melania y Tiffany, víctimas de las grabaciones a Donald Trump

Donald Trump ha concedido varias entrevistas en las que hn ido extractando los pasajes más escandalosos...

Melania Trump, con una camisa de crudos rojos.
Melania Trump, con una camisa de crudos rojos. getty

Situémonos en los antecedentes: entre 1993 y 2015, Donald Trump concedió una serie de entrevistas, algo más de 15 horas de grabación, al popular periodista radiofónico Howard Stern. La conversación entre ambos, espeluznante, tiene un cariz tan desagradable que el propio Stern se negó a hacerlas públicas durante la campaña presidencial del magnate, sabedor que podría hacerle perder la carrera electoral.

Desafortunadamente, un testimonio así es difícil mantenerlo en secreto, y en los últimos días las grabaciones han ido llegando a distintos medios de comunicación estadounidenses, que han ido extractando los pasajes más escandalosos. La verdad: nada que no imagináramos pero, aún así, muy chocantes por el mal tono fanfarrón y misógino del Presidente.

La que se lleva sin duda la peor parte es Melania, de la que Trump llega a afirmar que la ha “manoseado en público”. Además, no duda en calificar el físico de mujeres famosas, como Halle Berry (“Me encanta la parte superior de su cuerpo”), Kim Kardashian (“Tiene un trasero enorme”), la fallecida modelos Anna Nicole Smith (Tenía el mejor cuerpo, la mejor cara y el mejor pelo que he visto jamás”) o Charlize Theron (“Sinceramente, creo que Ivanka es más guapa que ella”).

En otra conversación sorprendente, Stern logra sacarle información muy íntima acerca de las relaciones familiares entre sus hijos. Ante las insistentes preguntas del periodista Trump termina admitiendo que es cierto que sus dos hijos mayores, Ivanka y Donald Jr., trataron de impedir que Tifanny, hija de su relación con Marla Maples, lograra su parte proporcional de la herencia. “Cada vez que tienes un hijo, es un 20% menos a repartir”, confirmó el Presidente.

En otra de las entrevistas, Donald Trump reveló que lavaba las manos "tantas veces como fuera posible" cada día. Stern le preguntó entonces: "¿Se da cuenta de que eso es un problema psicológico?". Ante tal posibilidad, Trump admitió: "Podría ser un problema psicológico". El magnate inmobiliario aseveró que no había buscado terapia ni ayuda de un psiquiatra para hacerle frente a esta obsesión. "Me gusta. Me gusta la limpieza. La limpieza es una cosa agradable. No solo manos, el cuerpo, todo", zanjó.


Horóscopo