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vivir | Entrevista

Orna Donath

socióloga

No creo que el rechazo a los hijos sea nuevo, lo nuevo es que ahora se habla...

La socióloga Orna Donath.
La socióloga Orna Donath. jesús garcía

El tabú de la maternidad como deseo indesligable de la mujer está en revisión. Esta socióloga israelí, autora del libro Madres arrepentidas, revela que para muchas el instinto maternal no existe.

Ellas tienen entre 26 y 73 años. Tienen hijos y algunas también nietos. Todas comparten una experiencia y la valentía de contarla a pesar de estar desafiando un grandísimo tabú: se arrepienten de haber sido madres. No era lo que pensaban, nunca lo desearon, es más demandante de lo que pueden aguantar, las compensaciones no son suficientes para las exigencias, no quieren serlo, no lo soportan, no pueden más. Si pudieran volver el tiempo atrás, sus hijos no existirían.

Estas voces se recogen en Madres arrepentidas. Una mirada radical a la maternidad y sus falacias sociales (Reservoir Books), el libro de la socióloga israelí Orna Donath, que, aunque es un estudio científico, también se lee como una novela -opresiva, asfixiante, profundamente triste- sobre mujeres que lamentan haber traído hijos al mundo. Es un libro sobre prisioneras que tienen prohibido hablar de los motivos de su encierro: el suyo es un horrendo tabú para la sociedad, una aberración. ¿Cómo es posible que reniegues de tu condición de madre? Ser madre es lo mejor que le puede pasar a una mujer. Y punto.

Hace unos meses, Donath estuvo en Madrid para presentar su libro y pudimos hablar sobre ese punto medio entre la Virgen Madre y el monstruo -la loca- que devora a sus hijos. Y también sobre la forma en que poner en palabras este sentimiento, sacarlo del armario de los tabúes, puede ayudar a muchas mujeres a ser mejores madres.

"Sí, el libro va de muchísimas cosas y lo están reduciendo a la parte sensacionalista del arrepentimiento, de lo monstruoso -asegura Orna Donath-. Y me gustaría que se discutiesen y se debatiesen muchos otros aspectos. Estoy de acuerdo en que ser consciente y poner nombre a lo que sientes puede ser de mucha ayuda. Decir sí, me arrepiento, no va a eliminar el malestar, una vez que lo reconoces vas a decir: "Vaya, ya no me arrepiento de haber tenido a mis hijos". Pero sí ayuda a señalar que el problema es la maternidad, no los hijos. Y puede facilitar un poco más la relación que tienes con ellos; tus niños pueden saber que no son el problema y eso es muy importante. Mucho", asegura la socióloga.

Mujerhoy. ¿Quiere decir que hay que hablar de eso abiertamente? En una parte del libro dice: "Las voces de las madres que se sienten insatisfechas, desorientadas o desilusionadas todavía sufren censura y condena". ¿Qué ganan entonces esas mujeres con hablar de sus sentimientos? ¿Ser vistas como seres inhumanos?

Orna Donath Las madres que participaron en el estudio decían que el hecho de reconocerlo les resultó muy útil en su maternidad y en la relación posterior con sus hijos, porque saben ahora hacia dónde deben dirigir esa rabia y cómo canalizar la frustración que sienten. Una de ellas me comentó, y yo pienso lo mismo, que para respirar mejor debemos conocer lo que sentimos, porque si jugamos al escondite con nosotras mismas, los sentimientos van a llegar por otra esquina y te van a atacar.

Mujerhoy ¿Cree que puede haber arrepentimiento en todas las madres en algún momento de su vida?

Orna Donath No sé. Sí que oigo a muchas madres que me hablan y dicen que, a veces, hay momentos difíciles, qué dicen: "Madre mía, en qué me he metido, ojalá pudiera retroceder el tiempo". Pero a esas mujeres, una vez que desaparece ese momento de conflicto, les viene a la mente cómo han disfrutado de su maternidad, se acuerdan de las partes buenas junto con las dificultades, y eso es exactamente lo que diferencia la ambivalencia del arrepentimiento. Pero. para las madres que han participado en este estudio y para cualquier madre que se arrepienta de haber tenido hijos, cuando le preguntas: ¿a la larga valió la pena? Te dicen que no. Para estas mujeres, la parte buena, si es que sienten que la hay, no compensa lo demás.

"Quiero a mis hijos, pero me arrepiento de la maternidad"

  • Algunos de los testimonio recogidos por Donath son sorprendentemente directos. Las mujeres de Madres arrepentidas no hablan del hartazgo pasajero o el sueño de tener una vida distinta que, por rachas, experimenta toda madre, sino del deseo real de no haber tenido hijos.
  • Tirza. Madre de dos hijos de entre 30 y 40 años y abuela. "Creo que lo supe desde las primeras semanas después de que naciera el bebé. Decía que era una catástrofe. Una catástrofe. Enseguida vi que aquello no era para mí. Y no solo es que no sea para mí, es que es la pesadilla de mi vida".
  • Maya. Madre de dos hijos, uno menor de cinco años y otro de entre 5 y 10 años, y embarazada durante la entrevista. "Valoro los esfuerzos que estoy haciendo, pero me consumen, me agotan, me cansan el cuerpo, la mente y el alma, no tengo lugar para nada más. Antes escribía, esculpía, dibujaba. Me encantaba crear. Ahora no queda nada de eso, no tengo nada porque me falta inspiración o energía".
  • Sophia. Madre de dos hijos de entre uno y cinco años. "A pesar de la ira y todo lo demás que he comentado, no he sido ni mucho menos una madre que desatiende a sus hijos. He sido muy responsable y me he ocupado de ellos tan bien como he podido. En serio... han recibido los cuidados intensivos que necesitaban. He sufrido y llorado, pero lo he hecho. (...) Soy una buena madre, de veras. Me da vergüenza decirlo. Soy una madre para quien sus hijos son importantes, los quiero, leo libros, recibo asesoramiento profesional, hago todo lo que está en mi mano para educarlos y darles amor y afecto. Los niños me adoran, me quieren. Tienen una vida feliz y placentera. Mi papel como madre es correcto, al principio fue duro, pero soy una buena madre. (...) Es absurdo. Porque no quiero tenerlos, en serio, no los quiero a mi lado. Pero aquí están, conmigo".
  • Angelica. Hija de una mujer que se arrepiente de su maternidad. "Yo tuve una madre que me culpaba incluso cuando era pequeña por la vida que no había podido vivir, que me gritaba: "Si no estuvieras aquí, ahora sería feliz". En aquella época, sus palabras suponían para mí una carga que aún hoy trato de aliviar. Me llevó mucho tiempo entender lo dolida que estaría mi madre y lo desvalida y desfallecida que debía de verse para sentirse de esa forma. Ahora comprendo lo inmadura que era cuando me concibió".

Mujerhoy De alguna manera, se está pintando a estas mujeres como un freak show moderno, una nueva categoría de histéricas.

Orna Donath La intención era eliminar esa distinción social entre la madre mítica y la madre monstruosa, y presentar a las madres como seres de carne y hueso que experimentan todo tipo de emociones. El arrepentimiento es una emoción muy normal en la vida humana en general. Tenemos esa capacidad de mirar hacia atrás y comparar, tenemos la capacidad de imaginar, de recordar... ¿Por qué no tener esa capacidad de arrepentirnos de alguna decisión llegado el momento, o de una relación en la que hayamos participado? ¿Solo porque la maternidad la han colocado en un pedestal mítico? ¿Solo por eso no se nos ocurre pensar que a lo mejor las madres también se arrepienten de esa decisión como seres humanos que son? Y sí, es verdad lo que dices, se está tratando como moda. Yo jamás he mencionado esto como un fenómeno. Con esto tengo una alarma en rojo delante de los ojos. Sé que se está tratando así y lo único que puedo hacer, ya que el libro está publicado y no tengo control sobre él, es insistir en que esto no es un fenómeno y mucho menos un fenómeno reciente. Yo no quiero que se trate a estas mujeres como el espectáculo de circo de nuestra era. Quiero que la gente escuche, pero no quieren, insisten en decir que mi libro es sobre "fenómenos". Estoy segura de que, a lo largo de la historia, ha habido mujeres que se arrepintieron de los hijos que tuvieron. Pero, claro, ya no tenemos esas voces, ya no les podemos preguntar. Y apenas en estos últimos dos siglos, algunas mujeres de ciertos grupos sociales han sido capaces de dar voz a sus vidas y a sus sentimientos sin mediación de otros. Con lo cual existe una especie de laguna en cuanto a los sentimientos sobre la maternidad. Pero no, no creo que este sentimiento sea nuevo. Lo único nuevo es que ahora nos permitimos hablar de él.

"Para estas mujeres, la parte buena, si la hay, no compensa lo demás".

Mujerhoy ¿Están las mujeres mejor preparadas para cuidar?

Orna Donath No. La capacidad de cuidar al otro no tiene nada que ver con la naturaleza, es una cuestión política. Hay mujeres incapaces de cuidar a alguien y al revés. La gran diferencia es que ellos están socialmente están legitimados para entrar y salir del cuidado de los hijos cuando quieran o lo necesiten.

Mujerhoy ¿Por qué se decidió a publicar este libro?

Orna Donath Había terminado mi estudio anterior sobre mujeres y hombres israelíes que no querían tener hijos y, durante ese trabajo, los entrevistados me decían que cada vez que mencionaban que no los tendrían les decían: "Pues ya te arrepentirás". Y, como socióloga, me interesaba mucho el uso político de lo emocional para alinear a las personas, sobre todo a las mujeres, hacia la maternidad. Y era llamativa la insistencia: te arrepentirás de no tener hijos. Eso por un lado, pero por otro lado un silencio absoluto sobre la posibilidad, que estaba segura de que existía, de arrepentirse de tenerlos, así que fue justamente por eso que decidí investigarlo.

De ese trabajo de campo surgió 'Madres arrepentidas', un libro que termina con esta reflexión: "Somos las mujeres quienes necesitamos tener el mundo en nuestras manos en lugar de vernos arrolladas por su peso. Ser dueñas de nuestro cuerpo y nuestra vida, así como de nuestros pensamientos, sentimientos y fantasías".

*Artículo originalmente publicado en el número 967 de mujerhoy.


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