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La ventanilla, de Edurne Uriarte

Afirman los psic√≥logos consultados por los periodistas, a los amantes de la ventanilla no nos preocupa molestar al pasajero de al lado, cuando salimos al cuarto de ba√Īo

¿Es más egoista quien quiere viajar en ventanilla?
¬ŅEs m√°s egoista quien quiere viajar en ventanilla? Getty

Yo estaba dispuesta a que me tildaran de ego√≠sta por varios motivos, pero el √ļltimo que habr√≠a imaginado es el que acabo de descubrir en unos titulares de prensa. Que me atribuyen un car√°cter ego√≠sta, a m√≠ y a millones de pasajeros, por elegir ventanilla en los aviones. Porque, afirman los psic√≥logos consultados por los periodistas, a los amantes de la ventanilla no nos preocupa molestar al pasajero de al lado, cuando salimos al cuarto de ba√Īo. Yo no salgo jam√°s en mis vuelos semanales de 50 minutos, pero no por ello el titular me molesta menos.

Por la frivolidad de teorizar sobre el ego√≠smo con la opini√≥n de tres psic√≥logos que, adem√°s, viajan poco en avi√≥n y tienen escasa sensibilidad est√©tica. Y tampoco entienden a los pasajeros que no nos cansamos de saborear la belleza de las monta√Īas entre las que aterriza el avi√≥n de Bilbao, por ejemplo, aunque lo repitamos cientos de veces, o que la echamos de menos, cuando no hemos tenido m√°s remedio que quedarnos en el asiento de pasillo. O que llevamos como fondo de pantalla de nuestro Whatsapp una fotograf√≠a del mar desde el avi√≥n de nuestro √ļltimo vuelo a Miami. En ventanilla, por supuesto, que es donde empieza la aventura de paisajes y de colores del viaje.

La teor√≠a de los ego√≠stas de la ventanilla me hizo recordar otro titular de prensa igual de llamativo, simple y enga√Īoso. Aquel promet√≠a desvelar un batido milagroso que quemaba la grasa del cuerpo, lo que me llev√≥ a la lectura inmediata, imagino que como miles y miles, deseosos de conocer la f√≥rmula milagrosa. Para sentirme enga√Īada al descubrir que se trataba de lo de siempre, un batido de frutas, y que el milagro consist√≠a en ser capaces de sustituir la comida o la cena por el batido. Pero seguro que el titular fue todo un √©xito de lectura, lo mismo que el de los ego√≠stas, porque ambos ofrecen algo que todos buscamos: teor√≠as simples, etiquetas contundentes y soluciones m√°gicas.

Por eso tienen tanto √©xito todos esos libros que ofrecen f√≥rmulas sencillas para lograr el √©xito, o la felicidad; 200 p√°ginas, tres tardes de lectura y el √©xito y la felicidad a nuestro alcance. O por eso picamos una y otra vez, yo, al menos, con esos art√≠culos que nos desvelan las claves para reconocer a un mentiroso, o para distinguir a un amigo t√≥xico, o para seducir, o triunfar en una entrevista de trabajo. Confieso que a√ļn los sigo leyendo, cuando me saltan en Facebook, por ejemplo, no vaya a ser que contengan alguna nueva clave que desconozco. Por ejemplo, que los pasajeros que eligen pasillo, pero no se levantan cuando entra m√°s tarde el de la ventanilla, son unos falsos generosos, adem√°s de miedosos que piensan en correr antes que t√ļ por el pasillo en caso de evacuaci√≥n. No me sorprender√≠a encontrarme con esa tonter√≠a cualquier d√≠a de estos.

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