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Ana Belén: "Se han dado muchos pasos atrás impensables, como en el machismo"

Va a cerrar el año por todo lo alto. Tras recibir el Goya de Honor, regresa a la televisión con una serie sobre secretos, poder y traiciones. Y mientras tanto, echa la vista atrás y hace balance de una vida plena.

Ana Belén luce vestido de Stella McCartney y pulsera de Boucheron.
Ana Belén luce vestido de Stella McCartney y pulsera de Boucheron. paco navarro

Cantante, actriz, directora artística. Su amplia sonrisa nos ha acompañado a los largo de las últimas décadas, pese a que de niña tenía cierto complejo por su dentadura y procuraba no reírse demasiado delante de la gente. Nació en Madrid (1951) en el número 11 de la Calle del Oso, en Lavapiés. Se confiesa melancólica, miedosa, indecisa, pesimista, insegura… Aunque fue ella quien, con 19 años, tomó la iniciativa y le declaró su amor a Víctor Manuel, con quien lleva 46 años casada y 35 formando dúo musical. Su secreto mejor guardado han sido sus dos hijos, David y Marina, hasta hace unos años alejados del foco mediático. En su haber, más de 40 películas, 30 obras de teatro, 35 discos… y, este año, el Goya de Honor de la Academia de Cine. En 1980 rodó su primera serie para televisión, 'Fortunata y Jacinta'; y en 1999, la última, 'Petra Delicado'. Han tenido que pasar 18 años para que la veamos de nuevo en la pequeña pantalla, en 'Traición', una producción de Bambú para TVE, donde interpreta a Pilar del Riego, una matriarca poderosa y déspota, capaz de casi todo. En unos días, también verá la luz su nuevo disco, 'Dual', una recopilación de sus mejores duetos, que incluye cinco canciones nuevas. De todo ello y del paso de los años, de sus miedos y sus recuerdos, hablamos en esta entrevista.

Mujerhoy: Traición, una saga familiar al estilo Gran reserva o Falcón Crest.

Ana Belén: Sí, pero en vez de bodegueros tienen un bufete muy importante. es una serie en la que todos traicionan a todos.

Mujerhoy: En la cena de Navidad, el patriarca descubre a la familia que tiene un hijo fuera del matrimonio, que sufre una enfermedad mortal...

Ana Belén: Aquí no se llama a engaño a nadie: desde el minuto uno, el padre muere y todos los miembros de la familia tienen razones para desear que desapareciera.

Mujerhoy: ¿Cuando el dinero llama a la puerta, la paz familiar vuela por la ventana?

Ana Belén: Lo de las herencias es un horror. Y no solo en las familias que tienen mucho dinero, también en las más humildes. ¡No sabes hasta qué punto! Es casi imposible que todos estén de acuerdo con el reparto y que, a la vez, piensen que la gran tragedia es que haya desaparecido un ser querido.

Mujerhoy: ¿En todas las familias hay secretos ocultos?

Ana Belén: No sé si en todas; en esta, desde luego: secretos, maldades, traiciones...

Mujerhoy: Y usted es la peor. Dicen que los papeles de mala son los mejores.

Ana Belén: Soy malísima, pero todos los que me rodean son tremendos también. Son papeles muy divertidos, porque un personaje bueno y sin aristas es aburrido. Pero la bondad es lo que debería prevalecer en la vida.

Mujerhoy: Es un clásico que algunas cenas de Navidad terminen en grandes tensiones. ¿Tiene buenos recuerdos de la Navidad en familia?

Ana Belén: Muy buenos. En mi casa eran muy alegres. Mi padre, que era cocinero en el Hotel Palace y cocinaba estupendamente, preparaba la cena. Estaba acostumbrado a tener varios pinches que recogían todo, y como en casa no había, le tocaba a mi madre limpiar todo antes de cenar. Recuerdo que, cada Nochebuena, se sentaban a la mesa ya enfadados, con ganas de que terminara la puñetera cenita. Después, se reunían con los vecinos y se iban a la misa del gallo y nos quedábamos todos los chicos juntos. Era la maravilla de las maravillas [sonríe].

Mujerhoy: ¿Y ahora cómo celebra la Navidad?

Ana Belén: Pues igual: todos reunidos en familia y echando de menos a los que faltan. En Nochebuena vienen a cenar mis hijos, los nietos y mi hermana. Y cocina Víctor.

Mujerhoy: ¿Siendo usted hija de buen cocinero?

Ana Belén: ¡Pues, nada! Solo sé hacer dos cosas. Pero a Víctor le apasiona cocinar y le divierte ir al mercado. Además, unos días antes se va a Asturias para cenar con sus amigos del colegio y aprovecha para comprar en tal o cual pueblo. Víctor en la cocina no tiene precio. Si algún día, por la razón que sea, tengo que ir al mercado, los tenderos me preguntan si está enfermo y me dan lo que suele comprar, no conciben verme a mí sola. A mi hija también le divierte la cocina y se le da bastante bien.

Mujerhoy: La hemos visto este año en MasterChef.

Ana Belén: Es que le gusta mucho. Cuando Marina está en casa, se mete en la cocina con su padre y discuten. Con ellos dos en la familia, lo tenemos bien resuelto.

Mujerhoy: Se va entendiendo que Víctor y usted lleven 46 años casados; lo que cuesta creer es que apenas estuvieran unos meses de noviazgo.

Ana Belén: [Risas]. Le conocí con 19 años y lo tuve clarísimo, aunque siempre había dicho a mis amigas que no entraba en mi mentalidad casarme, porque no me veía conviviendo con un tío. Sin embargo, poco después de conocer a Víctor queríamos vivir juntos. ¿Y eso qué significaba en aquella época? Pues que no te podías ir a vivir con alguien de cualquier manera. Y la manera más fácil era casarse. Por lo civil y en Gibraltar: lo más rápido.

Mujerhoy: A los 25 años tuvo su primer hijo, David, y siete años después vino Marina. ¿Qué tal lleva ahora eso del nido vacío?

Ana Belén: Es que vacío está solo a ratos: vienen a comer continuamente, o mi hija se pasa unos días porque prepara un ensayo...

Mujerhoy: Marina vive en un ático con dos perros, varios peces, dos pájaros sueltos por la casa, ranas de paseo por la terraza… ¿Seguro que no la animó a independizarse?

Ana Belén: Nada, nada; cuando vivía en casa no tenía todo eso, entre otras cosas porque no me gustan mucho los pájaros. Me quedé con el perro de mi madre cuando ella murió, pero mi hija se lo apropió y lo maleduca.

Mujerhoy: David tiene dos hijos, una niña de nueve años y un niño de cuatro. ¿Qué tal encajó que la hicieran abuela?

Ana Belén: Estoy encantada. No nos llaman abuelos, nos llaman yayo y yaya, pero no porque nosotros hayamos dicho nada, sino porque así es como mis hijos llamaban a mis padres.

Mujerhoy: Usted no terminó el Bachillerato porque empezó a trabajar con 12 o 13 años. ¿Se sintió independiente muy pronto?

Ana Belén: Totalmente. Siempre he dicho que la liberación de una mujer pasa por su independencia económica. Esto que ahora es obvio, entonces no lo era tanto. Hablarle a mi madre de feminismo era como hablarle de los marcianos y, sin embargo, cuando empecé a hacer giras de teatro, ella me decía: 'Tú págate siempre lo tuyo, no dejes que nadie te invite'. ¡Y es un consejo estupendo! Dentro de la limitación que tenían mis padres, que no sabían nada de este mundo, sí sabían que la base de la independencia pasaba porque yo me pagara mis gastos.

Mujerhoy: Su madre también aportaba ingresos a la economía familiar: era la portera de la casa en la que vivían.

Ana Belén: Sí y, antes, fue sastra. Ella tuvo siempre su dinerín. Yo empecé a ganar dinero muy pequeña y tengo muy claro que a mí me pagaban por trabajar.

Mujerhoy: De niña quería parecerse a Marisol y, de mayor, a Sara Montiel.

Ana Belén: Quería parecerme a Marisol, pero me libré de ser una niña prodigio, aunque no por mis cualidades. Afortunadamente, se estaba acabando el asunto de los niños prodigio y mi primera película, 'Zampo y yo', no tuvo el éxito que se esperaba. La gente ya no quería ver ese tipo de películas porque los niños que se empezaban a ver en el cine, con Saura por ejemplo, eran otra cosa: niños de verdad, no esa especie de marisabidillas que cantaban y se movían como muñecas. Cuando vi 'La prima Angélica', sentí pena por no haberla hecho yo cuando tenía esa edad.

Mujerhoy: El pasado febrero recibió el Goya de Honor y, cuando subió a recogerlo, visiblemente emocionada dijo: 'Gracias a Víctor, mi compañero, porque consigue que las cosas sean siempre fáciles y porque sin él la vida hubiese sido muy diferente e infinitamente peor'. ¿Cómo se imagina la vida sin él?

Ana Belén: Desgraciadamente, estoy en una edad en la que se me van yendo amigos. Antes eran los amigos de nuestros padres los que nos dejaban, pero ahora son los míos, los nuestros. Y, cuando esos amigos son, además, muy amigos… es tan doloroso. Entonces, cómo no va a ser doloroso ese trance con la persona con la que compartes no solo la cama, que ya es compartir, sino las risas, el cariño, las sorpresas que te sigue dando la vida… Cómo pensar que mañana no esté conmigo. Yo he visto a mis padres juntos hasta el último momento y la madre de Víctor empezó a morirse cuando se murió su marido. ¿Cómo se soporta ese dolor? No es lo mismo ver a una persona mayor sola porque ha estado sola toda la vida que verla sola porque su compañero se ha ido. ¡Qué avería tan gorda! Ahí se pega un bajón que no se remonta y eso lo he visto.

Mujerhoy: ¿Piensa en esto a menudo?

Ana Belén: Cada vez pienso más en la muerte. Todos deberíamos pensar en ella cada día, porque creo que valoraríamos mucho más todo, estoy convencida. La sociedad occidental vive de espaldas a la muerte, cuando en realidad vivimos porque morimos. ¡Qué pocas veces nos paramos a pensar eso!

Mujerhoy: La llegada de los nietos le ha hecho pensar que ha entrado en el tercio final de la vida o, por el contrario, que todavía le queda mucho por disfrutar.

Ana Belén: Los nietos suponen de nuevo la vida, ver cómo empieza todo de nuevo para ellos, para tus hijos… y también para nosotros.

Ana Belén, con vestido de Gucci, sandalias de CH Carolina Herrera y anillo de Boucheron.
Ana Belén, con vestido de Gucci, sandalias de CH Carolina Herrera y anillo de Boucheron.

Mujerhoy: ¿Es una abuela moderna? ¿Se los dejan a su cargo muchas veces?

Ana Belén: [Sonríe] No sé si soy muy moderna. Nos los dejan con frecuencia y nosotros 'nos dejamos' absolutamente encantados. Ejercemos mucho de abuelos y somos muy felices cuando están con nosotros.

Mujerhoy: Ni en su familia ni en la de Víctor Manuel había artistas, pero sus hijos han seguido sus pasos: David es músico y Marina, actriz.

Ana Belén: Sí, la saga ha empezado con nosotros. A lo mejor han visto lo felices que hemos sido en nuestra profesión y se lo hemos transmitido de una forma natural.

Mujerhoy: Sin embargo, sus hijos no han cogido el testigo del compromiso político. Marina dice: 'Visto lo de arriba, prefiero no mezclar mi vida profesional con la política'.

Ana Belén: Sí, siempre lo dice. Es una opción y se la respeto. Lo puedo entender porque ellos han visto muy de cerca muchas cosas que hemos vivido nosotros y que han sido muy duras. Pero también lo entiendo porque ellos han vivido otros momentos; si hubieran vivido los nuestros, lo peor de la dictadura, estoy segura de que harían otro tipo de razonamiento. En nuestra época era sí o sí, te tenías que comprometer.

Mujerhoy: A través de un falso anónimo se dijo que, en una gira por América, habían quemado una bandera de España en un escenario. Pese a que se comprobó que no fue verdad, en dos ocasiones les pusieron una bomba en su casa y las dos estallaron. ¿Pasó miedo?

Ana Belén: Creo que muchísimo menos del que pasaríamos si nos ocurre ahora con la edad que tenemos. Cuando eres joven puedes con todo, ni te lo planteas, eres más inconsciente… Entonces vivimos momentos de mucha tensión, había muchos elementos peligrosos sueltos y nos aconsejaban tener cuidado y no salir demasiado. Fueron momentos de miedo, pero sobre todo de mucha excitación.

Mujerhoy: Ahora se cuestiona la Transición, se critica la Constitución, se dice que se hicieron mal las cosas… ¿Se siente decepcionada?

Ana Belén: Probablemente, bien no lo hicimos. ¿Dónde está la excelencia y la perfección? La busco alrededor y no la encuentro. Se hizo lo que se pudo. Que se diga eso me parece un insulto para quienes arriesgaron y pasaron muchos años en la cárcel para conseguir las libertades que hoy tenemos.

Mujerhoy: Primero militó en el PCE; después, formó parte de la plataforma de apoyo a Zapatero; y, ahora, algunos de los que formaron el grupo de la zeja se han manifestado contra la declaración de independencia en Cataluña, para sorpresa de muchos.

Ana Belén: Creo que hay una gran esquizofrenia en este asunto de la independencia. Y creo que las declaraciones a las que te refieres solo han sorprendido a algunos descerebrados que han llamado fascista a una personalidad como Joan Manuel Serrat. Después de eso, ya no hay más que decir. Se han vuelto locos... algunos. ¡Que les den un calmante!

Las que sufren el acoso tienen que dejar el trabajo. ¿Con qué derecho?

Ana Belén

Mujerhoy: ¿Cree que seguimos viviendo de las rentas de cuanto se consiguió durante la Transición, la Movida…?

Ana Belén: Creo, incluso, que se han dado muchos pasos atrás impensables, por ejemplo con el machismo. Cuando ves a niñas de 14 años que están obligadas a contarles a los chavales de su edad a través del teléfono móvil lo que hacen, con quién están, qué se han puesto… Y luego las oyes decir: 'Es que me tiene controlada y me encanta'. ¿Cómo puede pasar esto? ¿Y que no seamos capaces de ver el peligro de eso? ¿De quién es la culpa?

Mujerhoy: ¿De la mala educación?

Ana Belén: ¡Exacto! De la mala educación en su casa y de la mala educación en los centros, porque en 40 años no hemos sido capaces de sacar un proyecto educativo moderno que les eduque. El saber –más allá de las matemáticas, que también–, tiene que ser para ellos fuente de riqueza a la hora de conocerse y de hacerlos personas.

Mujerhoy: La mayoría de los techos de cristal que se han roto ya lo estaban hace un par de décadas, pero seguimos ganando menos que los hombres, trabajamos dentro y fuera de casa, nos siguen matando…

Ana Belén: [Se indigna] Sí, ya vamos por 46 muertas en lo que va de año. Y me escandaliza muchísimo que en los países nórdicos, que tenemos como ejemplo de civilización, el número de víctimas sea aún mayor. ¿Eso cómo se explica? ¿Qué modelo de sociedad queremos? Tampoco concibo que, en este momento, los jóvenes que lo saben todo a través de internet –que es el oráculo de Delfos al que hacen mucho caso, sea verdad o mentira lo que ven o leen– no quieran saber por qué están donde están ni de dónde vienen. A mí me importa muchísimo de dónde vengo y de dónde vinieron mis padres; eso no lo pierdo de vista.

Mujerhoy: Lleva trabajando en esta profesión más de 50 años, ¿alguna vez sintió o vio acoso sexual en su entorno?

Ana Belén: Esto que está saliendo ahora a la luz es demencial, pero nosotros somos un reflejo de lo que ocurre en la sociedad. Si en la sociedad pasa, ¿cómo no va a pasar también en esta profesión? Claro que sí. Hay gente que juega con su poder sobre actores o actrices que están empezando, que son inseguros y que igual lo que necesitarían es un buen consejo en vez de que les pasaran la mano por el culo. Es muy indignante y está bien que salga todo esto a la luz en Estados Unidos.

Mujerhoy: ¿Y aquí?

Ana Belén: Aquí vamos al rebufo de todo. Me preocupa que pase en mi profesión, pero me preocupa aún más que pase en todos los ámbitos: me preocupa muchísimo que pase en la universidad, donde hay un catedrático que está imputado; que pase con un psiquiatra andaluz o con un alcalde, como ha pasado; que pase en un colegio… Me importa, y mucho, que esto pase en la sociedad. ¿Con qué derecho? Es que, encima, las que están sufriendo ese abuso de poder son las que tienen que abandonar el trabajo, el estudio, la concejalía… hasta que al cabo de 10 años sean juzgados quienes abusaron de ellas.

Mujerhoy: ¿Ha vivido alguna situación comprometida?

Ana Belén: No, cuando tienes éxito tan pronto llegas a cierta edad más protegida. El planteamiento es el contrario al que yo he vivido. Los acosadores se aprovechan de jovencitas que necesitan un trabajo de secretaria o entrar en una serie… Abusan de las chicas que necesitan de ellos. Y, afortunadamente, ese no ha sido mi caso.


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