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Jennifer Teege: "No es fácil aceptar que eres nieta de un criminal nazi"

¿Qué haces cuando eres una mujer negra de 38 años y descubres que eres nieta del sanguinario Amon Göth (al que encarnó Ralph Finnes en 'La lista de Schindler')? Ella lo cuenta en el libro 'Mi abuelo me pegaría un tiro'.

Jennifer Teege.
Jennifer Teege. antón goiri

Jennifer Teege conocía a Amon Göth igual que lo conocíamos muchos, gracias al personaje que interpreta Ralph Fiennes en 'La lista de Schindler'. Aquel cruel oficial nazi que disparaba a los judíos desde la terraza, por pura diversión, mientras dictaba una carta, se fumaba un cigarrillo o echaba un trago. Curiosamente, vio la película de Spielberg en el apartamento que, a principios de los años 90, compartía en Tel Aviv con unas amigas judías. Teege vivió algún tiempo en Israel, habla hebreo con fluidez y en aquellos años estaba enamorada de un chico judío. Todo esto ocurrió antes de saber que aquel nazi despiadado que aparecía en la película era, en realidad, su abuelo.

Lo descubrió tiempo más tarde, a los 38 años, cuando entró en una biblioteca de su ciudad, Hamburgo, y encontró un libro sobre la vida de su madre biológica –Teege fue entregada en adopción poco después de nacer–, que la había tenido fruto de su relación con un hombre nigeriano. Ni ella ni su abuela Irene (secretaria de la Wehrmacht, las fuerzas armadas nazis, y mujer no oficial de Göth en el campo de concentración) le contaron nada sobre sus orígenes, a pesar de que mantuvieron cierto contacto durante los primeros años de su infancia. En ese libro se relataba la historia de Amon Göth, comandante de un campo de concentración en Cracovia y responsable de la muerte de miles de personas; el hombre que entrenaba a sus perros para atacar hasta la muerte; el mismo que en 1944 envío a niños a las cámaras de gas de Auschwitz e hizo tocar un vals como acompañamiento para no escuchar los gritos de los padres. Ese era el abuelo de Jennifer Teege, un criminal que pasó a la historia como 'el carnicero de Plaszow'. Esas es la historia que relata en 'Mi abuelo me habría pegado un tiro'.

Mujerhoy: 'Mi abuelo fue un sádico, un psicópata', dice en su libro. ¿Cuánto le costó asumir y pronunciar esa frase?

Jennifer Teege: Esas eran características claras de su personalidad. Tenía un lado sádico evidente, como lo demuestra el hecho de que no solo mataba y torturaba sin ningún tipo de compasión, sino que disfrutaba haciéndolo. Y eso es muy perturbador. Era, además, líder en un sistema que permitía y alentaba esos comportamientos, y en el que él destacaba por su crueldad. Estar emparentada con un criminal nazi no fue fácil de aceptar; las primeras semanas estuve completamente desorientada y sufrí una depresión por estrés postraumático.

Mujerhoy: ¿Conocía la figura de Amon Göth antes de ver 'La lista de Schindler'?

Jennifer Teege: Fue cuando descubrí que era mi abuelo y empecé a investigar sobre él cuando tomé conciencia de la magnitud de lo que hizo. Puede que quienes hayan visto la película piensen que se trata de un personaje creado por Hollywood, pero no es ficción, fue un hombre real, un asesino sádico. El comandante del campo de concentración de Plaszow, en Cracovia, y el responsable de la muerte de miles de personas.

Mujerhoy: ¿Qué sentimientos estuvieron implicados en el descubrimiento de ese vínculo familiar: vergüenza, culpa…?

Jennifer Teege: Fueron muchas emociones mezcladas. Pero sí, al principio me sentí irracionalmente responsable y culpable por lo que hizo, pero con el tiempo aprendí que no tiene sentido. Las culpas no se heredan, eso es algo que me gusta enfatizar.

Mujerhoy: Es usted madre de dos hijos. ¿Les ha explicado quién fue su bisabuelo?

Jennifer Teege: Sí, ellos conocen la historia de su familia y quiénes son sus antepasados. Considero que es importante acabar con esos pesados secretos de familia, pero, desde luego, no es algo de lo que hablemos cada día durante la cena.

Soy el ejemplo vivo de que se puede tener esas raíces y ser diferente"

jeniffer teege

Mujerhoy: ¿Es partidaria de decir las verdades aunque duelan?

Jennifer Teege: Sí, absolutamente. Es imposible huir de la verdad.

Mujerhoy: En el libro se describe a sí misma examinando su cara en el espejo. ¿Qué sentía ante la idea de parecerse físicamente al cruel Amon Göth?

Jennifer Teege: Sí, vi fotos suyas y, al margen del color de mi piel, encontré ciertamente algunos parecidos: los dos somos muy altos y tenemos algunas facciones de la cara similares. Al principio, esto sí que me asustó mucho, porque empecé a pensar que tal vez también tendría algo dentro, en el carácter, que se pareciera a él. Luego me di cuenta de que, igual que el sentimiento de culpa, eso era algo irracional. Tener cierto parecido físico no implica en absoluto que me parezca a él humanamente.

Mujerhoy: ¿Le preocupaba que hubiera en su ADN y en el de sus hijos esa semilla de crueldad?

Jennifer Teege: No, nunca fui tan lejos como para pensar que podía haber heredado su crueldad. Sé perfectamente que nunca hubo dentro de mí ningún impulso de ese tipo. Cada uno es dueño de sus decisiones y de su modo de comportarse.

Mujerhoy: Sin embargo, algunos descendientes de nazis, como Bettina Göring (sobrina nieta del creador de la Gestapo y jefe de la Luftwaffe), llegaron a esterilizarse. ¿Qué opina?

Jennifer Teege: Es la decisión personal de cada uno, obviamente, pero yo lo considero un error. Sienta un precedente erróneo. Es un gesto que sustenta la ideología nazi y que puede lanzar el mensaje de que esa ideología pueda tener un fundamento y no es así: no existe ningún gen nazi que pueda ser heredado. Yo soy todo lo contrario de lo que él representa. Soy una persona con valores. Soy el ejemplo viviente de que es posible tener esas raíces y ser diferente. Cada uno decide quién quiere ser. Cada uno escribe su propia biografía.

Jennifer Teege.
Jennifer Teege.

Mujerhoy: ¿Cree que los descendientes de los nazis se han sentido sin derecho a ser felices, entendiendo su felicidad como un insulto a las víctimas?

Jennifer Teege: Leí las historias de otros descendientes para saber cómo lo habían vivido y me di cuenta de que la mayoría nacieron y se criaron sabiendo desde la infancia quién fue su padre o su abuelo y no han tenido la oportunidad de ser otra cosa que eso: el hijo de… Para todos ellos fue imposible dejar atrás ese pasado. Esa es la gran diferencia conmigo, que conocí la historia con 38 años y tuve la oportunidad de desarrollar una identidad al margen de ser la nieta de Amon Göth. Yo tenía una vida antes de descubrir quién era mi abuelo, tenía ya forjada una fuerte identidad ajena a ese hecho. Por eso fue más fácil para mí.

Mujerhoy: Ha sufrido severas depresiones a lo largo de su vida, ¿es posible dejar el pasado atrás y ser feliz?

Jennifer Teege: Nadie es feliz todo el tiempo, pero cuando miro mi vida ahora me siento afortunada, porque algo positivo ha salido de una historia negativa. He conseguirlo integrarlo en mi vida, colocarlo en el lugar adecuado y ya no tengo que luchar más con esto. Ahora el poder tóxico del secreto de la familia ha desaparecido y yo he ido madurando y superando todas las carencias de mi infancia. Así que sí, me siento más liberada y, definitivamente, mucho más feliz de lo que solía estar.

Mujerhoy: Su abuela sí fue una persona querida para usted. ¿Qué pensó cuando supo que fue la mujer que estuvo al lado de Göth en Cracovia?

Jennifer Teege: Puede que eso fuera lo más difícil de todo, porque yo atesoraba recuerdos muy bonitos y preciados de mi abuela. Ella era la figura cariñosa y protectora de aquellos primeros años de mi vida. Saber que fue la persona que vivió con Göth en el campo de concentración, siendo testigo y cómplice de esos horrores, unir esas dos caras, fue algo muy difícil. Me preguntaba si mis sentimientos hacia ella de alguna manera justificaban o quitaban importancia a lo que hizo mi abuelo… A pesar de haber interiorizado hasta ese nivel la ideología nazi, a mi abuela nunca le importó el color de mi piel. Esa es la complejidad del ser humano.

Ahora que el poder tóxico de ese secreto familiar ya no existe, me siento liberada."

jennifer teege

Mujerhoy: En el libro recoge una estremecedora frase de su abuela: 'Fue una época bonita. Mi Göth era rey, yo era reina. ¿Quién no se permitiría disfrutar de algo así?'…

Jennifer Teege: Para mí resulta totalmente incomprensible ese grado de insensibilidad. Demuestra una falta total de empatía por la gente de su alrededor, viviendo en el lugar exacto en el que se cometían la atrocidades. Ni siquiera el resto de la sociedad alemana, los que decían que no sabían nada, puede ser excusada por su comportamiento, menos mi abuela, que vivía a pocos metros del campo de concentración. La tortura y la muerte tenían lugar a la puerta de su casa, donde además había criadas judías que sufrían la violencia y el sadismo de Göth. No hay excusa posible para ella. Decidió cerrar los ojos y permanecer impasible al lado del nazi. Eso te hace culpable, aunque después la Historia no te juzgue.

Mujerhoy: ¿No la exime usted de culpa?

Jennifer Teege: No, de ninguna manera. Pienso que mi abuela también es culpable. Absolutamente. Cerrar los ojos a todo lo que pasa ante ti y no hacer nada también te convierte en culpable.

Mujerhoy: ¿En Alemania todo el mundo ha pasado por ese proceso de revisar sus raíces y hacer las paces con su pasado?

Jennifer Teege: Ojalá. En el sistema educativo alemán, el estudio del Holocausto es obligatorio. Todos los niños tienen que estudiar en profundidad esa parte de la Historia y esa es la manera que se ha establecido para mantener el pasado en la memoria. Pero dentro de las familias me temo que todavía hay muchas que son reacias a indagar ahí: muchos, porque no se han atrevido a preguntar a sus abuelos qué papel jugaron en la guerra y a obligarles a revivirlo; y, otros muchos, porque no quieren oír la respuesta. Pero si a nivel individual todavía hay personas que prefieren ignorar su pasado, globalmente la sociedad está educada para hacerse cargo de lo que pasó. Es una parte crucial de su Historia y de su identidad. A pesar del avance de la extrema derecha, hay una mayoría de la población que siente el pasado nazi como una fuente imborrable de arrepentimiento, de vergüenza y de culpabilidad.

Jennifer Teege.
Jennifer Teege.

Mujerhoy: ¿Cuál es la lectura que hace de las últimas elecciones?

Jennifer Teege: La última palabra de mi libro es esperanza. A pesar de que estoy muy decepcionada con los resultados, todavía pienso que podemos influir en el futuro: jamás hay que pensar que es demasiado tarde. Pero viendo que la extrema derecha xenófoba ha logrado entrar en el Parlamento alemán, no puedo dejar de pensar que no hemos hecho lo suficiente. Tenemos que seguir recordando la historia para que lo que sucedió no se repita.

Mujerhoy: La palabra esperanza es un buen punto y final, o seguido.

Jennifer Teege: Hace cinco años, cuando escribí el libro, la situación política y social no era igual que ahora. Si lo volviera a escribir hoy, en el contexto actual, añadiría: la humanidad es lo primero. La sociedad está tomando unos derroteros que me hace pensar que esa frase es importante: la humanidad primero.


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