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Björk: "No me gusta provocar, sino buscar lo más puro"

Vanguardista, tecnológica, folclorista y emocional. La islandesa le canta a la utopía en carne viva, en un disco donde su exótica voz, las aves y las flautas compiten por la belleza.

Según la crítica, 'Utopia', su décimo disco de estudio, muestra a una Björk más feliz, materna, feminista, y sexual que nunca.
Según la crítica, 'Utopia', su décimo disco de estudio, muestra a una Björk más feliz, materna, feminista, y sexual que nunca. maisie cousins

Hay algo impreciso, difícil de definir, siempre que uno se aproxima a la figura y la música de Björk (Reikiavik, Islandia, 1965). La que fuera primero niña prodigio del pop, para luego convertirse en reina absoluta de la vanguardia musical, acaba de lanzar su noveno trabajo en solitario. Un disco que tanto se puede interpretar como antítesis que como continuación de su anterior 'Vulnicura' (2015), donde el pesimismo y el dolor por su ruptura sentimental con el artista californiano Matthew Barney, padre de su hija Ísadóra, generaban una opresiva sensación de abandono.

'Utopía', como ha llamado a su nueva creación –recordemos que compone y canta todos sus temas– es, al contrario, un disco luminoso y etéreo, un homenaje vivo a la naturaleza plagado de sonidos rurales y cantos de exóticas aves. De hecho, muchas canciones mantienen un continuo orquestal, al modo de distintos movimientos de una misma sinfonía, subrayando esa idea de conjunto indivisible. Sometido a unas medidas de seguridad inauditas para paliar la filtración sufrida por el anterior, que dio al traste con su campaña de promoción, 'Utopía' expresa los intereses actuales de la cantante islandesa: el primero, una preocupación sobre el futuro medioambiental. La otra, la fidelidad a sí misma.

Y es que Björk no esquiva los temas, pero tampoco abunda en ellos. No insiste en la polémica de los abusos en el mundo del cine, pese a que esos abusos –aunque no específicamente de origen sexual– la apartaran de su incipiente carrera de actriz. Esta fidelidad se traduce de forma extrema en su conocido gusto por las apuestas estéticas radicales: eso que la ha convertido en la extravagante oficial, por no decir rara avis, del mundo de la música. Su rostro metamorfoseado, abiertamente extraterrestre, vuelve a saludarnos desde la portada. Porque Björk, efectivamente, sigue sin parecer de este mundo.

Mujerhoy: Ha escogido un título muy sugestivo para este álbum. ¿Cómo es la utopía con la que sueña?

Björk: No voy a negar que esa ansiosa búsqueda de la utopía por el ser humano me produce una gran curiosidad. Me interesa cómo definimos la utopía, cómo nos gustaría que fuera y cómo hemos tratado de convertirla en realidad. Así que me pregunto cosas del tipo: '¿Estaríamos dispuestos a disponer solo de media utopía a condición de que se hiciera real, o esperamos que sea una utopía completa? O... ¿es que realmente no queremos que llegue?'. Posiblemente, lo que más me interesa es la diferencia que hay entre ambos aspectos: el sueño de la utopía y su realidad. La brecha entre ambas es lo que nos convierte en lo que somos como especie, lo que nos vuelve humanos. Así que de lo que trata el disco es de esas constantes ansias... Aunque también tiene una lectura más pragmática: nunca ha sido más urgente para la humanidad determinar qué es lo que queremos realmente que ahora mismo. Especialmente, cuando el calentamiento global está llegando de forma irremediable, con todos sus devastadores efectos medioambientales, y nuestros gobiernos no están haciendo nada para resolverlo, ni siquiera ya para protegernos. Vamos a tener que hacerlo nosotros mismos. Hay que volverse verde.

Saber que la mejor canción del mundo no ha sido todavía escrita me hace sentir humilde”.

björk

Mujerhoy: Hay muchas referencias a lo natural en este disco: las flautas compiten con auténticos cantos de aves. Y con su voz. ¿Podemos inferir que es usted otra especie de pájaro exótico?

Björk: [Risas] Gracias por el cumplido. En este disco he estado más pendiente del sonido... del aire, de volverlo más etéreo. Vulnicura, el anterior, tenía mucho peso: el dolor que contenía, con esos arreglos de cuerda y mis latidos, lo volvían algo muy pegado al suelo, como tirado, yaciendo en él. En este, al contrario, estaba desesperada por llenarlo todo de ligereza, de aire, de humor... Por eso reuní una orquesta de 12 flautistas islandesas, todas mujeres. Quería hacer melodías que tuvieran la estructura de una constelación en el cielo. ¿Esperanzas? Quería probar que ese lugar, esa utopía, existe. Que solo tenemos que definirla de una vez y volverla real. Nuestra propia utopía. Y entonces, mudarnos a ella.

Mujerhoy: Hay algo también muy místico en este álbum, más que en el anterior, con canciones como 'Blissing me' [Bendiciéndome] o 'The Gate' [La puerta]. ¿Cómo enfoca este misticismo en su vida? ¿Es un sentimiento pagano o religioso?

Björk: Ummm... no era del todo consciente, pero ahora que lo dices creo que en este disco me he dejado sanar o vencer por mi cuerpo, o hacer que mi alma creciera de algún modo. Esta vez he tratado de aprender algo de todo lo anterior: no hacerlo por pura voluntad o disciplina, sino confiar en mis células y que ellas me guiaran. Por eso creo que sí, que tiene algo místico. ¿O no es místico creer que hay algo más fuerte que tú, que te cuida, te guía y se encarga de ti?

Según la crítica, 'Utopia', su décimo disco de estudio, muestra a una Björk más feliz, materna, feminista, y sexual que nunca.
Según la crítica, 'Utopia', su décimo disco de estudio, muestra a una Björk más feliz, materna, feminista, y sexual que nunca.

Mujerhoy: En su música, siempre ha existido una comunión entre la electrónica y los ecos de canciones populares antiguas, de la tradición de su tierra. ¿Es algo que siempre ha tenido en mente, esta mezcla entre el pasado y el futuro?

Björk: Como cantante pero también como alguien que ha trabajado mentalmente melodías desde su infancia, comprendo que existe una arquitectura antigua detrás de una buena melodía, algo que siempre ha estado ahí. Mis pilotos de búsqueda de canciones están permanentemente encendidos. La música es algo tan simple pero tan profundamente grabado en ese ADN atemporal de los humanos… Creo que, cuando tu instrumento principal es la voz, aprendes rápidamente de todas sus debilidades, fragilidades y fuerzas. Por otra parte, siempre he disfrutado la libertad de escribir con ordenadores, de usar la electrónica. Así no estás atada por la historia o el alcance de tu voz, por lo cansada o fresca que se escucha. Para mí, la tecnología significa artesanía, la de mi tiempo, y fantasía. La alimenta más la energía mental que la física. La mente imagina imposibles, y lo que sí resulta súper importante para mí es que todo esté rodeado de arreglos, flautas o cuerdas. Y voces. Creo que así… ¿mantengo un equilibrio entre lo soñado y lo real?

La tecnología es la artesanía de nuestro tiempo, y se alimenta de la fantasía y la energía.”

Björk

Mujerhoy: ¿Responde su portada a esta dicotomía? Vuelve a mostrar su interés por las propuestas estéticas extremas y aparece retratada como si fuera un producto de una metamorfosis corporal, o como si se hubiera mezclado con otros seres, no necesariamente terrestres... ¿Qué es lo que más le divierte de verse así?

Björk: Creo que lo que me lleva a crear estas imágenes es comprender que la colección de canciones que llevo escribiendo los dos últimos años y medio tienen algo en común. Trato de juntarlas todas en una única imagen. Y no, no va solo de mí. Quizá, para ser más precisos, sí va de esa persona que fui en aquel momento, mientras componía las canciones. La única manera que tengo de captar todo esto con precisión y visualmente es tratar de reconocer lo más representativo del conjunto y fijarlo en un arquetipo, inventar ese arquetipo. Lo imagino casi como una carta de tarot, con toda esa abigarrada simbología resumida una sola imagen. Esto me lleva a tener que pensar en las texturas, los colores, la escala, la emoción... en el pelo y maquillaje del rostro, pero también en los símbolos y a qué hacen referencia. Y en cómo se funden emocionalmente cuando aparecen todos juntos en la imagen final. Porque la mayoría de las veces no pienso que esa sea yo realmente. No más allá del mero documento que atestigua el tiempo en que se hizo, la expresión visual de todas las energías de la gente implicada para hacerlo, de todas las risas que se echaron mientras lo hacían, y el sufrimiento y el estrés por terminarlo. Por lo general, puedo llegar a usar mi foto real, la del pasaporte por ejemplo, en una entrevista o algo similar, pero tengo muy claro que no es en la portada del disco donde debo hacerlo. La portada ha de servir para otra cosa muy distinta...

Mujerhoy: ¿Con qué tipo de provocación se divierte más? ¿A qué tipo de personas le gusta provocar?

Björk: Es que no me gusta provocar. Mi objetivo es más tratar de encontrar la pura esencia de todo lo que he trabajado. A mí me gusta el agua helada, la comida picante, el chocolate negro, bailar durante horas en un club, las frescas ventiscas de nieve o nadar en un océano cálido. Entiendo que me gusta cada uno de estos elementos en su forma más extrema para sentirme viva, pero no lo hago para sorprender a nadie, ni para provocarlo. Para mí es más como… un alivio, una descarga.

Mujerhoy: 'Utopía' llega prácticamente 40 años después del disco de supuso su debut, cuando tenía tan solo 11 años. ¿Todavía queda algo de esa niña que fue?

Björk: Cuando aquel disco salió a la venta, estaba avergonzada porque solo una de las canciones era mía. No existía armonía entre lo que el álbum representaba y la persona que lo cantaba. Ahora llevo mejor ese equilibrio. Definitivamente, siento el mismo misterio cuando entro a un estudio a grabar que cuando estoy inmersa en el proceso de composición y escritura. Sigo teniendo esa sensación de que la mejor canción del mundo no ha sido escrita todavía y mantengo ese entusiasmo para tratar de resolver el enigma. Esa sensación de estar en pie, frente a una puerta abierta de infinitas posibilidades, no ha cambiado. Todavía me baja los humos, me hace sentir indefensa y humilde.

Quiero dejarle a mis hijos un equipaje mínimo, se merecen la libertad de una página en blanco.”

Björk

Mujerhoy: En una de las canciones de este disco, dice estar “enamorándome del amor”. En otra, habla del amor como algo que discurre necesariamente en una doble vía: de mí para ti, y viceversa. ¿Es así como plantea sus relaciones sentimentales?

Björk: Creo que el amor, sobre todo, es una sinergia que compartimos, como una ley física. Y aún con cada persona de la que nos enamoramos tenemos que inventarla mientras avanzamos. No hay recetas.

Mujerhoy: En otra canción, 'Tabula rasa', pide esta actitud, la de poder empezar de cero, “para nuestros hijos”.

Björk: 'Tabula rasa' significa poder disponer de una página en blanco, limpia, y creo que eso es lo que nuestros hijos se merecen de nosotros. Tanto como sea posible. Aunque tengo claro que nunca será así: los padres siempre ponen su marca en los hijos, pero estoy convencida de que es importante tratar de limpiarlos de nuestra influencia tanto como sea posible, y tratar de dejarles un equipaje mínimo.

Según la crítica, 'Utopia', su décimo disco de estudio, muestra a una Björk más feliz, materna, feminista, y sexual que nunca.
Según la crítica, 'Utopia', su décimo disco de estudio, muestra a una Björk más feliz, materna, feminista, y sexual que nunca.

Mujerhoy: Como madre de una adolescente, ¿qué es lo que más le preocupa sobre su futuro? ¿Le da algún tipo de consejos?

Björk: No me gusta predicarle. Los padres somos criaturas complicadas: todo el rato esforzándonos para hacerlo bien, cuando el mejor ejemplo que podemos dar a los hijos es el modo en que hemos vivido nuestras vidas. Las lecciones que aprendí de mis padres no fueron las que me contaron, sino ver que su persistencia y su fuerza en los tiempos difíciles les mantuvo a flote.

Mujerhoy: Con todo lo que ha sucedido últimamente en Hollywood, incluidas sus denuncias de los abusos a los que un director puede llevar a sus actrices, ¿cree que estamos asistiendo al momento definitivo en el que se producirá un cambio?

Björk: Me gustaría que pudiéramos seguir hablando de música. Pero sí, espero que esto suponga un cambio radical y dramático. Realmente quiero creer en ello.

Mujerhoy: Pero, ¿pasan cosas parecidas en el mundo de la música?

Björk: Yo nunca he experimentado algo así en el mundo de la música en mi país, nada en absoluto. Pensé que podría ofrecer a todas esas mujeres una comparación positiva. Compartí mi historia porque sé lo que se siente cuando deseas hacer aquello para lo que te has preparado y has luchado, y no para terminar menospreciada o degradada a la condición de mero objeto. Esperaba fomentar la esperanza, nada más.

5 Razones para amarla

  1. Por su voz desgarradora, enérgica, original y con una gran fuerza. Alex Ross, el crítico de música clásica de la revista New Yorker, llegó a igualarla a María Callas.
  2. Hija de una activista medioambiental y un electricista, creció en una comuna hippie, pero estudió en un un diciplinado conservatorio.
  3. A los 11 grabó un disco que la convirtió en la Marisol de Reikiavik; a los 14 fundó un grupo punk de chicas; a los 21 lideró Sugarcubes y tuvo a su primer hijo.
  4. Sus voces para 'Cover Me', de 'Post', se registraron en una cueva llena de murciélagos en Nassau.
  5. Su nombre significa “abedul” en islandés y se pronuncia como “Beyerk”. Aunque la mayoría seguiremos diciendo “Bee-york” para poder entendernos.

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