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Alicia Martín: "A las artistas no siempre se las respeta"

Sus instalaciones, con el libro como protagonista, la han convertido en una de nuestras creadoras más destacadas. Con ella hablamos de un mercado que no siempre es sencillo para las mujeres.

La artista plástica Alicia Martín.
La artista plástica Alicia Martín. nani rivera

A veces, ser muy bueno en algo puede terminar ocultando el resto de tus virtudes. En el caso de Alicia Martín (Madrid, 1964), una de nuestras artistas más reconocidas, sus grandes instalaciones site specific con el libro como protagonista han eclipsado una carrera amplia y multidisciplinar, que abarca también la fotografía, el vídeo, la infografía o el dibujo. Su actual exposición Palíndromos, en el Domus Artium de Salamanca (DA2) hasta el 25 de febrero, viene a corregir esta injusticia. "De pequeña, me pasaba el día dibujando. Pero no tenía intención de ser artista, ni muchísimo menos. Si lo hubiera pensado...", comenta Martín entre risas algo escépticas, porque ha vivido tanto el éxito como la precariedad de una profesión de alto riesgo en nuestro país.

Mujerhoy Empezó a trabajar con mobiliario, luego pasó a los libros. Siempre son objetos cotidianos...

Alicia Martín Sí, ya en mi primera exposición me di cuenta de que trabajaba con lo que tenía al alcance de la mano. Era un trabajo que surgía desde mi propio cuerpo. De hecho, los objetos para mis piezas funcionan casi como prolongaciones del cuerpo: la silla, el libro.

Mujerhoy ¿Cuándo se dio cuenta de que el libro es ese objeto universal que le permite hablar con y desde cualquier cultura?

Alicia Martín Leyendo. En los trayectos de casa a la universidad siempre llevaba un libro, y el hecho de cerrarlo y pensar en lo leído es lo que me lleva a pensar en cómo se adapta a la mano que lo sujeta y, a partir de eso, en que hay tantas lecturas de un mismo libro como personas que lo leen y manos que lo manejan. No partí del “libro de artista”, entendido como objeto transformado, sino de una concepción del libro autónoma y activa, que lo convierte en artefacto. Los artefactos son consecuencia de necesidades sociales y culturales, empleados generalmente para extender los límites materiales del cuerpo.

Mujerhoy ¿Cómo lleva la etiqueta de ser “la artista de los libros”?

Alicia Martín Pues lo tengo asumido. Pero hay una cosa que me da pena: ese “Ah, sí, Alicia, la de los libros”, porque incluso en mis trabajos con libros, no siempre estoy hablando de lo mismo. Las etiquetas me entristecen. Por eso valoro tan positivamente el poder hacer lo que me da la gana.

La artista con el fondo de Vórtice otra de las obras que forman parte de Palíndromos.
La artista con el fondo de Vórtice otra de las obras que forman parte de Palíndromos.

Mujerhoy Recuerdo una pieza suya de interior, Dislexia, que fue de las primeras cascadas de libros. El título sugería cierta relación de amor-odio con la letra impresa. ¿Fue un diagnóstico que le tocara de cerca?

Alicia Martín Sí. No me gusta admitir que en mi trabajo haya algo autobiográfico, pero con esta exposición en el DA2 de Salamanca no me ha quedado otra. Sí, yo padecí dislexia de pequeña. Escribía al revés. Recuerdo ir muy feliz a mi colegio de monjas, con todos los deberes escritos al revés, de derecha a izquierda. Tal cual. Me costó cambiarlo. No fue un proceso agradable. Aún me pasa con algunas palabras... Está claro que, en estas obras, hay algo de comprensión de ese desorden.

La idea es alterar el orden de las bibliotecas y somter el libro al caos".

Alicia Martín

Mujerhoy ¿Como interpretamos sus libros cuando, por ejemplo, son expulsados al exterior o salen de detrás de una pared?

Alicia Martín El libro, en este tipo de instalaciones, es una parte constitutiva de un todo más grande: la biblioteca. La idea es alterar el orden impuesto de las bibliotecas y someter los libros a un golpe simultáneo de confusión que, al igual que ocurre en el mito de la Torre de Babel, se mezclan, resultando un caos, sin orden ni código, de disciplinas, géneros, idiomas, años de edición... Además, esta mezcla resulta invasiva y parasitaria: irrumpe en el espacio de la galería, haciendo que las esquinas de las paredes cedan, así como en el espacio público asaltan y modifican el ritmo vital. En el caso de las últimas, se da la particularidad de que son esculturas efímeras: invaden el espacio público y la vida cotidiana durante un periodo limitado de tiempo. Es una imagen que se graba en la retina y que después pasa a formar parte de la memoria individual y colectiva de la ciudad. En ambos casos está presente la idea de transición, del paso de un orden a otro.

Mujerhoy Reconoce en su obra un sentido pendular. Sus instalaciones van de dentro a fuera, como las cascadas, o viceversa. Y ahora su exposición se titula Palíndromos. ¿Por qué, a qué alude esto?

Alicia Martín El palíndromo es un juego de palabras que se lee igual de izquierda a derecha que al revés. Las primeras esculturas de sillas en el muro son palíndromos y hacen referencia a la dirección de la lectura: la silla va de lo que es a lo que proyecta, su propia sombra o reflejo; y de lo que no es, esa sombra o reflejo, a lo que se reconoce, la silla. En mi trabajo siempre está presente esta dualidad: todas las obras tienen un proceso de ida y vuelta, de doble juego. Así, ese sentido de doble lectura es en sí mismo pendular. La exposición muestra esta forma de trabajo. De hecho, el DA2 alberga una instalación específica, un péndulo en movimiento, que alude a la ley del péndulo en la sociología, una ley empírica que refleja los cambios en la sociedad entre un movimiento ideológico o cultural y el siguiente.

Mujerhoy Pertenece a una, digamos, cuarta o quinta generación de artistas españolas. A las de antes no se las reconocía, no parecía que hubiera. Pero en esta generación la cosa cambió...

Alicia Martín Sí, porque ya éramos bastantes. Sobre todo al principio, en los comienzos. Había facilidades. Hay quien tiene la tesis de que, justo en esos años, había más dinero. Y entonces “incluso las mujeres” podíamos prosperar. Como había dinero para todos, pudimos entrar, hubo también para nosotras. Yo fui tomando decisiones: se me planteaba dar clases, para poder subsistir, y siempre me negué. No era lo mío. Así que sigo viviendo de una forma muy precaria, muy en la resistencia. [Risas]

Mujerhoy Fascina esa dimensión titánica de la instalación realizada por una mujer que no es particularmente fuerte, ni grande, sino todo lo contrario. ¿Qué complicaciones técnicas tiene?

Alicia Martín Supone trabajar con un equipo. Para estas instalaciones he de preparar los planos, calcular muy bien los pesos y los medios de enganche... De alguna manera, esa parte técnica la puedes aprender, pero necesitas profesionales al lado tuyo que te asesoren. Algunas veces no ha salido exactamente como yo quiero. Hay incluso intervenciones de este tipo que no he incluido en mi catálogo ni he firmado: estaban demasiado en manos de terceros y no las apruebo. La principal dificultad, y creo que es ya algo personal, es la lucha con el constructor; en serio, es una lucha. Son hombres, siempre. Y a mí con eso no me pasa nada, pero parece ser que, a la inversa, a ellos sí. Siempre me encuentro con la figura del hombre que me dice cómo lo tengo que hacer: “Así no lo haces bien”, “No es así como se hace”... Hay siempre que llegar a un acuerdo con ellos y eso te erosiona muchísimo. Esta lucha a veces es incluso física: un señor pone los libros como tú le has dicho que no los ponga, y tienes que ir detrás de él a quitarlos, para luego él quitarlos y volver a ponerlos, y así...

Péndulo (también en Palíndromos), define el caracter oscilante de su obra.
Péndulo (también en Palíndromos), define el caracter oscilante de su obra.

Siempre me encuentro con un hombre que me dice cómo lo tengo que hacer".

Alicia MArtín

Mujerhoy Es madre separada y tiene una hija adolescente. En un mundo tan incierto y precario como el de las artes plásticas, ¿las mujeres se llevan la peor parte?

Alicia Martín Creo que sí, que es verdad. Siempre cuento una anécdota, pero sin nombres: recuerdo a un compañero artista cuya mujer se quedó embarazada y a él, que tenía programada una exposición individual más o menos para la fecha del parto, se la pospusieron. Recuerdo que pensé: “¡Pero si no es él quien va a tener el hijo!”. Al poco tiempo, yo misma me quedé embarazada. Mucha gente me dijo en ese momento: “Tu carrera se ha acabado, ya no vas a poder seguir. No te va a salir ninguna exposición porque tendrás que dedicarte a tu hija”. Eso me dio tanta rabia, tantísima... que me impliqué tres veces más en mi trabajo. Realicé un sobreesfuerzo, pero no iba a dejar que esa situación alterase mi vida. Y en la cabeza solo me repetía, una y otra vez: “¿Por qué? ¿Por qué?”.

Mujerhoy Fuera de nuestro país, ¿tienen las mujeres estos mismos problemas?

Alicia Martín Depende mucho del sitio, pero también lo encuentras. Aunque también encuentras otra cosa: una facilidad y un respeto mucho mayor. Cuando te preguntan: “¿Qué tal en tal sitio?”, y respondes: “Pues muy bien, con mucho respeto”, generalmente alguien se sorprende y te pregunta que cómo no te van a respetar. Pues ya os digo que aquí, en nuestro país, a veces no te respetan. En otros países, desde el montaje a tu misma presencia, todo se hace sin cuestionar lo que estás haciendo. En España todos pecamos de opinar y minusvalorar al otro. Es una pena.

Mujerhoy ¿Le recomendaría ahora mismo a una chica de la edad de su hija seguir unos estudios artísticos?

Alicia Martín Mmmm... El inconveniente del mundo del arte no es tanto el mundo del arte en sí, como el mercado. Es decir, la parte comercial y económica de todo esto. Porque ya no sé si es complejo, difícil, opaco o, simplemente, tremendo. Mi hija Alejandra a veces me ayuda y, por ejemplo, hicimos prácticamente juntas una instalación en Alemania que salió fantástica. Pero ella escribe, creo que busca otro camino. La formación artística sí la recomiendo porque te da una apertura mental inaudita. Pero, de todas maneras, el único consejo que puedo dar es que cada cual siga el camino de lo que le gusta y le interesa. Y que sepa que, en el fondo, tendrá que meterse en terrenos pantanosos para tratar de comprender cómo funciona todo en realidad.


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