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Victoria, por Cristina Morató

La visión de Cristina Morató sobre la serie de televisión Victoria que emite Movistar, una superproducción británica que relata la vida de la joven reina Victoria.

Escena de la serie 'Victoria' que emite Movistar.
Escena de la serie 'Victoria' que emite Movistar. d.r.

Estas navidades, confieso que me he enganchado a la serie Victoria, que emite Movistar. Se trata de una superproducción británica que reconstruye la vida de la joven reina Victoria y sus primeros años en el trono de Inglaterra. Como telón de fondo, la apasionada historia de amor con su primo, el príncipe Alberto. Interpretada por Jenna Coleman, se ha rodado en suntuosos palacios, mansiones y algunos de los parques mas hermosos de Inglaterra y Escocia. El vestuario, diseñado por Rosalind Ebbut, es una lección de historia de la moda del siglo XlX. Además de un guión impecable, un casting brillante y una historia que se aproxima bastante fielmente a la realidad, la serie presenta a una Victoria desconocida. Una joven feliz, que tuvo que aprender a ser reina bajo el juicio de la opinión pública, mientras vivía un romance de cuento de hadas.

Tenemos la imagen de la soberana cuando se encontraba en la cúspide de su poder. Vestida de riguroso luto tras la muerte de su esposo, era bajita, muy gruesa y algo deforme, con los ojos saltones, prominente papada y un rictus serio. Pero Victoria contaba 18 años cuando llegó al trono y era una joven rebelde y divertida. De cabello rubio, ojos azules y personalidad arrolladora, los que la conocían alababan su espontaneidad. También tenía un fuerte carácter y no estaba dispuesta a que la manipularan. Ella eligió su propio nombre, Victoria, para pasar a la historia

El gran acierto de la serie es, sin duda, el guión de la novelista Daisy Goodwin, basado en los diarios de la reina. Victoria tenía 13 años cuando comenzó a escribir su diario. Desde entonces y hasta poco antes de su muerte, plasmó toda su vida en más de 43.000 páginas. Cuando supo que iba a morir, le pidió a su hija Beatriz que editara sus diarios antes de que fueran archivados y publicados. La tarea fue ardua. La princesa dedicaría 30 años a seleccionar este valioso material de su madre y a eliminar, como ella le ordenó, los párrafos que pudieran causar problemas a las personas mencionadas o familiares. En 1931, los 111 volúmenes de sus diarios quedaron a buen recaudo en los Archivos Reales del castillo de Windsor.

A pesar de la censura y la destrucción de muchas páginas, los diarios de la Reina Victoria, que ya se pueden consultar en internet, nos desvelan a una joven enamorada que se sentía muy atraída por su esposo y no lo ocultaba. En sus paginas escribe: “No hemos pegado ojo durante toda la noche. ¡Cuando tuve ante mí ese rostro angelical, mi emoción superó todo cuanto pueda expresar! ¡Es tan atractivo con su camisa de dormir y el pecho al descubierto!”. La reina no puede evitar incluso escribir a su primer ministro, lord Melbourne, para compartir su felicidad: “Ha sido una noche de bodas tan deliciosa y arrebatadora. Nunca pensé que alguien pudiera quererme tanto”. Vale la pena disfrutar de esta serie que nos descubre a la mujer tras el trono. A una reina legendaria y poderosa en su intimidad.


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