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¿Tienes síntomas de menopausia social?

Si tienes los síntomas que aparecen a continuación, puede que sufras este síndrome que llega con la edad e incluso con el cambio de estación.

¿Sufres la menopausia social?
¿Sufres la menopausia social? fotolia

La menopausia social es un síndrome que llega con la edad, aunque no necesariamente (también llega con el frío y la lluvia). Afecta a hombres y a mujeres casi por igual y se trata de cierto retraimiento o pereza que te hace huir de los eventos sociales -esos que antes no te perdías ni muerta- y elegir ver una serie en el sofá antes que quitarte el pijama para socializarte en un bar o una fiesta.

Algunos síntomas de la menopausia social son:

  • Sofocos y calores en un bar que te obligan a quitarte y ponerte la cazadora unas cinco o seis veces por minuto con un gran desasosiego al no saber qué hacer con ella ni dónde ponerla cuando te la quitas. En los alegres días en que no sufrías este síntoma tirabas la chaqueta al entrar al bar y no te volvías a acordar de ella hasta la hora de irte
  • Sordera repentina en los restaurantes cool de la ciudad rediseñados dentro de inmensas naves industriales y con mesas que deben compartirse con otros comensales que también tienen sus propias conversaciones, algo que te desconcentra y te hace querer intervenir en charlas donde nadie te ha llamado.
  • Madrugar sin necesidad de poner el despertador. Sin embargo cuando sales sientes la urgencia de volver a tu casa antes de medianoche. De lo contrario crees que te transformarás en un gremlin.
  • Dolor insoportable, profundo, con irradiación a la espada y a la columna vertebral solo por haber llevado tacones un par de horas.
  • Irritabilidad, ansiedad y piel seca. Todo junto solo por haber salido una noche.
  • La certeza de que todo lo que antes te hacía feliz -irte de fiesta, ir a un after, conocer gente nueva, llegar a casa a las 6 a.m.-ahora simplemente te aburre y, además, te deja agotada.

Los primeros síntomas de menopausia social suelen venir acompañados de nuevos hábitos e intereses. Por ejemplo, quizás quieras ponerte en serio a aprender a cocinar o quizás quieras ahorrar algo de dinero o, peor: puede ser que te conviertas en esa clase de persona que va al gimnasio o sale a correr los domingos por la mañana.