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¿Por qué las niñas no quieren ser ingenieras?

Según un estudio, solo un 15% de las graduadas en selectividad se deciden por Ingeniería electrónica o Informática.

Mujer ingeniera.
Mujer ingeniera. adobe stock

Puede que hace 30 o 40 años, cuando una niña confesaba querer estudiar Magisterio, Enfermería o incluso Medicina, fuera una alegría en casa. Cualquier destino universitario aseguraba, para las jóvenes de entonces, una buena vida. Hoy, sin embargo, tales profesiones no siempre producen el bienestar soñado: muchas profesionales tienen que emigrar para trabajar y las que se quedan reciben salarios que ya no permiten la holgura que sí tenían hace unas décadas. ¿Por qué terminan nuestras hijas, hermanas, sobrinas estudiando precisamente las profesiones que peor se pagan, mientras que en otras no solo vuelan las nóminas sino que la oferta supera a la demanda?

No se entiende, de ninguna manera, que estudiantes que son brillantísimas a lo largo de toda Secundaria y llegan con medias notables a la selectividad, opten después a las carreras menos valoradas en el mercado. ¿Qué tipo de prejuicio rodea a las ingenierías y a la programación informática para que ellas las descarten tan unánimemente? Según el Instituto de la Mujer, este año, en 1 de las 17 Comunidades Autónomas, los primeros lugares de las listas de Selectividad han sido copados por mujeres. Sin embargo, solo un 15% de las graduadas se deciden por Ingeniería electrónica o Informática.

Los estudios que se llevan a cabo para despejar está preocupante cuestión son crecientes y concluyentes. Todos apuntan a una situación compleja en la que colaboran varios factores:

Factores:

  • Las decisiones que se toman a la edad de comenzar la universidad están basadas, en mayor o menor medida, con los estereotipos en los que uno quiere proyectarse. En la televisión y el cine, los informáticos e ingenieros siempre son hombres desaliñados, aislados, raros y poco atractivos. Jamás una mujer interesante y fuerte aparece representada como matemática o ingeniera aeronáutica.
  • Un estudio conjunto entre las universidades de Illinois, Nueva York y Princeton publicado el pasado enero exponía que las niñas a partir de los seis años evitan realizar algunas actividades técnicas con el pretexto de que ellos las hacen mejor porque son más inteligentes.
  • Las contribuciones de las mujeres que trabajan en estos campos se invisibilizan y desprestigian, de forma que las jóvenes carecen de figuras con las que identificarse. Pocas veces se expone la contribución de las mujeres científicas en los campos de las ciencias puras y la tecnología.
  • Sólo un 8% del profesorado en las facultades de ingeniería es femenino, según el último informe "Científicas en cifras", que publica cada año el Ministerio de Economía. No solo faltan referentes femeninos en el imaginario popular y cultura, sino en las mismas aulas.

Además, persiste cierto sesgo de género que insiste en que las mujeres estamos más dotadas para los trabajos que conllevan cuidados, comunicación, intervención en el medio social. Cómo si tuviéramos que extender el mito del instinto maternal al resto de la sociedad. Esta opción es tremendamente valiosa, pero puede ser desempeñada igualmente por hombres y mujeres. Si el futuro está en manos de la robótica y la programación, ¿por qué no dejamos que nuestras hijas entren en él lo más preparadas posible?

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