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La solución al síndrome post vacacional se llama softlanding

Estrés, ansiedad, pérdida de apetito, insomnio y falta de concentración son algunas de las manifestaciones de la vuelta al trabajo tras las vacaciones.

Una mujer, agobiada en el trabajo.
Una mujer, agobiada en el trabajo. ADOBE

El síndrome post vacacional afecta a 6 de cada 10 españoles y llega a generar un descenso de la productividad laboral de hasta el 80%, según los datos de los expertos de Coaching Club. El estrés, ansiedad, la pérdida de apetito, la falta de concentración o la pérdida del sueño son algunas de las manifestaciones que se suelen atender en las consultas hasta mediados de septiembre debido, principalmente, a los siguientes detonantes:

  • Retomar las responsabilidades olvidadas.
  • Cumplir de inmediato con las tareas del día a día.
  • Afrontar la acumulación de tareas o correos electrónicos que se ha producido durante las vacaciones.
  • Ajustarse nuevamente al horario de trabajo.
  • Recuperarse del cansancio de las vacaciones.
  • Vencer la dificultad o resistencia a reconectarse con las actividades habituales.
  • La nostalgia por el tiempo vacacional sin obligaciones.

Según explica Verónica Rodríguez Orellana, terapeuta y Directora de Coaching Club, el principal síntoma que sufren los adultos es un aumento de la ansiedad, del estrés o del simple malestar físico provocado por la vuelta a sus ocupaciones laborales y/o las obligaciones sociales y familiares una vez finalizadas las vacaciones. Por eso la experta considera adecuado seguir estas pautas para desactivar esa resistencia a "volver a la rutina":

De este modo, ha elaborado unas recomendaciones para desactivar estas resistencias:

Las claves del softlanding, o aterrizaje suave

Para la terapeuta, la gran clave para afrontar la reentrada al trabajo y las obligaciones con mejor ánimo es el aterrizaje suave, una técnica psicológica que contempla estas pautas:

  1. 24 horas de adaptación: Nuestro cuerpo y mente necesitan al menos un día para acomodarse a la rutina de la casa, de la ciudad y al ritmo de la exigencia laboral que encontremos en la oficina.
  2. Positivismo paso a paso: Volver abrumándose con el pensamiento de que la rutina será una dura carga hará mucho más probable que, al final, así suceda en realidad.
  3. Período entre vacaciones: Pensar en que se acaba un ciclo de descanso para comenzar otro laboral hasta la próxima etapa de ocio. Hay que percibir la rutina laboral no como un obstáculo, sino como un medio para disfrutar de nuestra vida y recomenzar nuevos ciclos.
  4. Los compañeros de trabajo: Compartir con ellos las experiencias vividas, las anécdotas, las fotos y todas las curiosidades de las vacaciones hará muchísimo más liviana la transición de los primeros días.

Otra de las claves que es fundamental para la experta es hacer la adaptación con un ritmo gradual y evitar retomar de forma inmediata las obligaciones y las responsabilidades diarias. “Es importante distinguir, primero, lo urgente de lo prioritario. La reanudación gradual genera una sensación de control que contribuye al equilibrio”, explica la Directora de Coaching Club. Así, aconseja empezar con las tareas más sencillas y de rápida resolución para volver a acostumbrar la mente y el cuerpo a la rutina. Así alcanzaremos el ritmo deseado.

Y por último, aunque no menos importante, la experta aconseja diseñar la agenda para los primeros días de la vuelta a la actividad, estructurándola alrededor de objetivos concretos y posponiendo las reuniones y las decisiones importantes a la segunda semana posterior al regreso.

En definitiva, la planificación y la entrada paulatina a las rutinas diarias del trabajo son claves para la optimización del rendimiento laboral.


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