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¿Nietos mal educados?

Los abuelos tienen un papel crucial en la vida afectiva de los niños y necesitan que se les tome en cuenta; pero los padres piden respeto para sus normas. ¿Cómo evitar la rivalidad?

Dos niños jugando con sus peluches.
Dos niños jugando con sus peluches. gtres

Son los cimientos de nuestra vida afectiva, porque el tiempo pasado con los abuelos permanece en el recuerdo impregnado de ternura y cariño. Como no están obligados a educar a sus nietos, su relación es más relajada. Sin embargo, algunos pueden pensar que sus nieton son maleducados y tratan de intervenir. La educación es una tarea difícil, compleja, que dura mucho tiempo y que imparten en primer lugar los padres y después los profesores.

Pero, ¿desde dónde se educa? ¿El momento histórico cultural que se vive interviene en el modo de educar? ¿Qué padre o madre no han tenido algún conflicto en la tarea de educar a sus hijos? Se educa para transmitir conocimientos, actitudes, costumbres, pero también se transmite una educación sentimental que pasa por cómo nos han querido, cómo nos han valorado y cómo nos han enseñado a reconocer a nuestros deseos y a soportar las frustaciones.

Educamos a los hijos con lo que hemos aprendido de aquellos que nos enseñaron y con lo que nuestros padres nos inculcaron. Podemos estar de acuerdo con ellos y repetirlo, o haberlo cambiado porque algunos aspectos no los vivimos bien, pero el origen de nuestra educación viene de ellos. Estos, a su vez, están determinados por lo que sus padres, o sea, nuestros abuelos, les transmitieron, todo ello influido por las características culturales de la época.

Dos generaciones anteriores tienen una influencia fundamental en la que se está formando en la actualidad. Cuando los abuelos dicen que sus nietos son malducados, olvidan que ellos tienen algo que ver, ya que educaron a sus padres. La educación sentimental que sustenta el comportamiento es en gran medida inconsciente y siempre interviene entre padres e hijos. Conviene ser tolerantes, ya que todas las generaciones tenemos fallos.

Algunas parejas pueden dejar a sus hijos con los abuelos mucho tiempo porque ambos trabajan, la situación económica no les permite una cuidadora y porque se sienten más tranquilos si están con ellos. Algunos abuelos que no saben poner límites, y pueden intentar compensar antiguos deseos en la relación con los nietos, se creen en el derecho de rectificar actitudes que consideran de mala educación. Eso trae problemas con los padres, oprque transmite una crítica tanto a los nietos como a los hijos.

Reparar errores del pasado

Es lo que comenzaba a sucederles a María y David. Cuidaban de sus nietas de cuatro y siete años, que pasaban mucho tiempo con ellos. Entre semana, iban a buscarlas al colegio y, en ocasiones, se quedaban en su casa a dormir. Su hija Carlota tenía un trabajo en el que a veces tenía que viajar y el padre de las niñas llegaba tarde a casa. Ellos ya estaban jubilados y querían ayudar a su hija, que últimamente intentaba dejarles menos tiempo a las niñas, porque tanto a ella como su marido se sentían poco respetados como padres.

María pensaba que sus nietas estaban muy mal educadas, que se movían demasiado, qu eno hacían caso a lo que se les decía y que se portabanmucho mejor cuando estaban con ella. Cuando padres y abuelos estaban juntos, María criticaba la manera que tenían de darles de comer o de responder a sus demandas, y lo hacía delante de las niñas. Carlota se sentía mal con esa crítica constante. Agradecía que su madre cuidara a sus nietas, pero no estaba dispuesta a que le quitara, tanto a ella como a su pareja, su autoridad.

María era una mujer un poco rígida para las cuestiones educativas y ahora, como abuela, trataba de reparar todo aquello que, según ella, no había hecho bien como madre. Suponía que dar muchas reglas educativas era la forma de mostrar que se era buena madre. Por su parte, David, el abuelo, dejaba más margen a las niñas y disfrutaba con ellas, compensando la relación un poco lejana que había tenido con sus hijos varones. Como eran chicas, tenía menos dificultad para acercarse afectivamente a ellas.

Con todo, lo peor para Carlota no era que su madre tuviera otra forma de educar, sino que la desautorizara delante de sus hijas. Lo habló con Héctor y entre los dos decidieron que le dirían a la abuela que no podía criticar las decisiones de ninguno de los dos delante de las niñas.

Cada uno, su papel

El deseo de aprobación por parte de los abuelos es muy importante para los padres. Ahora bien, la aprobación es difícil cuando los abuelos no consiguen ver a los padres como adultos. Los abuelos pueden ayudar, pero si no han vivido bien su funcion materna o paterna es más fácil que compitan con sus hijos. La rivalidad se expresa cuando los abuelos empiezan a juzgar como mala la educación que sus hijos están dando a sus nietos.

Esta actitud les hace colocarse en la situación del que sabe más y además niega su propia trnasmisión. Los padres, por su parte, esperan lo que han esperado siempre de sus padres: una autoridad que les haga sentirse seguros de la vida. Ahora bien, los adultos quieren que esa autoridad que buscaban siendo niños venga ahora en apoyo de la suya propia: desean que los abuelos aprueben siempre las decisiones que ellos toman.

Evitar errores

Para evitar rivalidades y abusos, es necesario establecer claramente que la educación pertenece a los padres. Los abuelos tienen el mejor papel: limitarse a dar amor. Conviene no confundir las funciones. Padres y abuelos tienen lugares muy diferentes, que se complementan. Para un niño, los abuelos son esos que siempre les van a defender, que no les piden cuentas, que les hacen su comida preferida. Esto les hace relajarse y aceptar mejor las indispensables reglas educativas que los padres tienen que ponerles. Es un error criticar a los padres delante de los hijos en lo que se refiere a las normas educativas.

Qué podemos hacer

Es necesario aceptar los fallos que hayan tenido nuestros padres con nosotros y comprender que también tendremos algunos. Si los abuelos dicen y hacen con los nietos cosas diferentes, explicar a los niños que tienen su propia forma de ver las cosas. Si se considera que los abuelos se entrometen demasiado en la educación de los nietos y llevan a cabo sus críticas deñante de los padres, conviene recordarles que sois vosotros los que decidís cómo se les educa. Ellos pueden dar su opiinión, pero no delante de los niños. Los abuelos necesitan que se les tenga en cuenta y no pedirles más allá de lo que pueden dar.


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