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Donación de médula ósea, se buscan superhéroes

Con solo un análisis de sangre podemos ofrecerle una nueva esperanza a una persona enferma. Un simple pinchazo que salva vidas.

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Madrid

Daniel Vélez es un chico enamorado. A su pareja, Estíbaliz, le diagnosticaron leucemia mieloide aguda y, desde entonces, la familia pasaba del miedo a la esperanza y viceversa. Su vida dependía de encontrar un donante compatible para un trasplante de médula, así que Daniel lanzó un llamamiento en Facebook: "Le prometí que nos haríamos viejitos juntos y necesito que me ayudéis a cumplir esa promesa. Lo que para vosotros es poco más que un pinchazo, para estas personas es la vida. Solo os sacan sangre y la analizan. Y si algún día alguien os necesita, en ese momento seréis su superhéroe que acude al rescate. ¿Quién no soñó alguna vez con ser un superhéroe?", decía uniendo su voz a la de otros como Pablo Ráez y la Fundación Josep Carreras.

Todos ellos han logrado que, en el último año, se registren una media de 120 donantes diarios de médula hasta superar los 247.000. Todo un récord para nuestro país que, a pesar de ser líder mundial en donaciones de órganos, permanecía reticente a este procedimiento por culpa de las falsas ideas. El más común es el de confundir la médula ósea (el tejido que está en el interior de los huesos), con la médula espinal (el haz de nervios que recorre la columna y que transmite los impulsos nerviosos al cuerpo).

Por lo tanto, primera aclaración: donar médula no interfiere en ningún caso y de ninguna manera con la columna ni el sistema nervioso. Con la información facilitada por la Fundación Josep Carreras, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y el dr. Javier López, jefe de Hematología del Hospital Ramón y Cajal, uno de los hospitales pioneros en este campo, despejamos dudas en torno a esta donación.

¿Todo el mundo puede donar?

    En términos generales, puede ser donante de médula ósea toda persona sana entre 18 y 55 años que no padezca ninguna enfermedad susceptible de ser transmitida al receptor o que pueda poner en peligro su propia vida. Es imprescindible consultar con el médico antes de inscribirse para valorar nuestro estado de salud, tratamientos en curso y otras circunstancias. Estos son algunos de los casos incompatibles con la donación:

    • Hipertensión arterial no controlada.
    • Diabetes mellitus dependiente de insulina.
    • Enfermedad cardiovascular, pulmonar, hepática, hematológica u otra patología que suponga un riesgo de complicaciones durante la donación.
    • Enfermedad tumoral maligna, hematológica o autoinmune que suponga riesgo de transmisión para el receptor.
    • Infección por virus de la hepatitis B o C, virus de la inmunodeficiencia adquirida (sida) o por otros agentes potencialmente contagiosos. Algún factor de riesgo de SIDA.
    • No se puede donar durante el embarazo ni los seis meses después de dar a luz.
    • Si se está en periodo de lactancia, habría que suspenderla, al menos mientras se administran a la donante los factores de crecimiento (cinco días) o tras la anestesia.

    1. Si me apunto como donante, ¿me extraerán la médula seguro?

    No. Al inscribirse en el Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO) nos extraen una muestra de sangre o de saliva para comprobar el grado de identidad entre el donante y los pacientes que necesitan un trasplante. Se pasa entonces a formar parte de una red internacional de donantes, aunque las probabilidades de donar son muy bajas. Según la ONT, hay un donante efectivo por cada 2.573 registrados.

    Si no eres familiar en primer grado del paciente, las posibilidades de compatibilidad con él son casi nulas. De hecho, tres de cada cuatro pacientes ni siquiera tendrán un familiar apto. En ese caso, es más efectivo buscar a través de REDMO entre los más de 29 millones de donantes mundiales. Por lo tanto, cualquier persona inscrita en el registro está a disposición para cualquier persona del mundo.

    Para la mitad de los pacientes que no encuentran un donante idéntico ni entre la familia ni en la red internacional de donantes se realiza un trasplante haploidéntico, es decir, de un familiar que sea compatible al menos al 50%. Así es como fue tratada finalmente Estíbaliz, el pasado mes de marzo.

    2. ¿Por qué resulta tan valiosa la médula ósea?

    Porque es, junto con el cordón umbilical, el único lugar donde se encuentran las conocidas como células madre (llamadas en el lenguaje médico progenitores hematopoyéticos), que son capaces de generar todas las células de la sangre: los glóbulos blancos o leucocitos, encargados de la lucha contra las infecciones; los glóbulos rojos o hematíes, responsables del transporte del oxígeno a todos los tejidos; y las plaquetas o trombocitos, que colaboran en la coagulación de la sangre.

    Cada año, 5.000 personas son diagnosticadas de leucemia en nuestro país.

    Son estas células madre, imprescindibles para la vida, las que necesita el enfermo que requiere un trasplante. Cada año más de 5.000 personas son diagnosticadas de leucemia en España, y aunque no todas necesitan ser trasplantadas para muchas de ellas esta será su única vía de superar la enfermedad. Pero no son los únicos.

    "El trasplante de médula sirve para tratar cánceres de la sangre, como leucemias, mielomas o linfomas, pero también en otras situaciones en las que la médula no produce glóbulos rojos, hematíes y plaquetas, como es la aplasia medular en la que la médula se agota y requiere una "semilla" nueva que sea capaz de regenerar todo el sistema de la sangre", explica el dr. Javier López. En muchos de estos casos, el trasplante de células madre (tradicionalmente conocido como trasplante de médula y para los médicos trasplante de progenitores hematopoyéticos) es la única opción terapéutica, al sustituir las células defectuosas por sanas.

    3. ¿Cómo es el proceso?

    Cuando valoramos la posibilidad de hacernos donantes, lo que nos echa para atrás es el temor al pinchazo en el hueso y a la anestesia. Y, sin embargo, lo que muchos no saben es que en la mayoría de los casos el hueso ni se toca y la anestesia es innecesaria porque hay otro modo menos invasivo de extraer las células madre. "Hay que individualizar cada caso. Los médicos recomendamos la mejor opción para el paciente, ya que en determinadas enfermedades y situaciones clínicas es preferible una u otra", aclara el doctor López.

    Citoaféresis o donación de sangre periférica. Hoy en día es posible extraer las células madre que habitan en el interior de los huesos obligándolas a salir al torrente sanguíneo para acceder a ellas de manera más sencilla, a través de una técnica que se realiza de manera ambulatoria y sin necesidad de anestesia. Para ello, se administra al donante durante cuatro o cinco días un medicamento llamado GCSF, un factor de crecimiento hematopoyético, que lo que hace es romper los enlaces que tienen las células madre con la médula y permitir que puedan movilizarse hacia la sangre circulante.

    A continuación, podrán extraerse a través de una vena del brazo haciendo pasar la sangre por unas máquinas denominadas separadores celulares, que recogen las células madre y devuelven el resto de la sangre al donante por el otro brazo. Una vez hecha la donación, el producto obtenido se administra al paciente como si fuera una transfusión.

    Este es el sistema que se utiliza en el 70% de los casos. "Cuando sacamos las células madre de la sangre periférica, esas células ya están un poco más maduras y diferenciadas, y son capaces de reconstruir la médula más rápidamente, por eso suele optarse por esta técnica para tratar a pacientes con leucemias avanzadas, para garantizar que recuperen su médula cuanto antes. También tienen un efecto más potente contra la leucemia, por su mayor capacidad de atacar células tumorales que hayan quedado en el receptor", explica el experto.

    Extracción de médula ósea. Hay pacientes (aproximadamente entre un 20 y un 30% de los casos) que responden mejor al trasplante de células madre extraídos directamente de la médula. "En general, se puede decir que cuando sacamos las células madre de la misma médula ósea tardan más en crecer en el cuerpo del receptor pero, por otro lado, lo atacan menos. Si la leucemia está en una fase relativamente precoz, aunque tarden un poquito más en asentar, habrá menos riesgo de enfermedad injerto contra huésped [;una de las posibles formas de rechazo];", explica el especialista.

    Este procedimiento, que dura entre una y dos horas, se realiza en el quirófano bajo anestesia general o epidural, a través de varias punciones en las crestas ilíacas, que son esos huesos prominentes que hay en la parte posterior y alta de la cadera.

    Para someterse a esta intervención, un mes antes del procedimiento es necesario realizar diversas pruebas (radiografía de tórax, electrocardiograma, pruebas funcionales respiratorias); una revisión médica completa para saber si se puede ser anestesiado sin riesgo y también una o dos extracciones de sangre porque, durante la aspiración o inmediatamente después, se realiza una autotransfusión. Así se evita la pérdida de sangre que pueda producir síntomas y problemas posteriores en el donante.

    4. ¿Tiene riesgos o efectos secundarios?

    "En medicina nunca puede decirse que no existe el riesgo, pero en este caso es bajísimo", tranquiliza el doctor López, jefe de Hematología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Cuando el procedimiento se realiza con punción en las crestas ilíacas, tiene el mismo riesgo que cualquier operación que implique una anestesia de corta duración.

    También puede producirse dolor en la zona, pero se trata de una molestia tolerable que no interfiere con la actividad diaria, puede tratarse con analgésicos suaves y desaparecerá en unos días. Desde el punto de vista analítico, la donación de médula suele traducirse en una moderada disminución de la cifra de glóbulos rojos y de hemoglobina (anemia), que puede producir sensación de mareo o debilidad, pero que se corregirá en pocas semanas. La administración de hierro desde la extracción para la autotransfusión y hasta un par de meses después de la donación, favorece que el organismo se reponga rápidamente.

    Esta forma de extracción requiere un ingreso hospitalario de dos días: normalmente se ingresa la noche antes de la intervención y se da el alta a la mañana siguiente. Se recomiendan también unos días de reposo relativo. Con este motivo, se le proporciona al donante la documentación necesaria para que el médico habitual extienda una baja laboral de cuatro o cinco días.

    Cuando la donación se hace mediante citoaféresis [sangre periférica], durante el tiempo en el que se administran los factores de crecimiento se pueden experimentar síntomas similares a una gripe que mejoran rápidamente con paracetamol. Tras el proceso, el donante puede reincorporarse a su vida normal de forma inmediata, pero sí se requieren dos días de baja por motivos logísticos (para poder hacer la extracción a cualquier hora del día y estar disponible por si se necesitara repetirla al día siguiente).


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