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No me mates, corazón

Podemos hacer mucho por nuestra salud cardiovascular. ¿El principal problema? Que las mujeres infravaloramos los riesgos y, si los ignoramos, no podemos prevenirlos.

No me mates corazón.
No me mates corazón. joan alturo

Pregunta a 100 mujeres cuál es la primera causa de mortalidad femenina y la mitad de ellas te dirán que el cáncer de mama. Una idea falsa. La enfermedad cardiovascular (ECV) es la primera causa de muerte en la mujer, en España y Europa, según la Sociedad Española de Cardiología (SEC). De hecho, provoca 10 veces más muertes que el cáncer de mama y más que todos los tipos de cáncer juntos (43.000 fallecimientos por cáncer en 2014, frente a 63.812 por ECV).

"A pesar de que la mortalidad por ECV afecta más a las mujeres que a los hombres (un 52% ellas, un 42% ellos) las mujeres siguen infravalorando su riesgo cardiovascular", puntualiza el doctor Valentín Fuster, director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC). A su juicio, "la pregunta es: ¿cómo va a proteger su corazón una mujer que ignora o no valora debidamente su riesgo? Así como la comunicación del cáncer de mama ha demostrado que salva vidas, me gustaría ver esa misma conciencia en la mujer respecto a su salud cardiovascular. Hay que conseguir que preste más atención a los factores de riesgo: altos niveles de colesterol y triglicéridos, glucemia (azúcar en sangre), tensión arterial, tabaquismo, sedentarismo, obesidad...".

Pero no estamos aún en ello. Un estudio francés indica que la mitad de las menores de 31 años no saben qué tensión arterial tienen. Pasa lo mismo con los niveles de colesterol o de azúcar en sangre."Hoy el gran enemigo del corazón de las mujeres es su falta de atención a los factores de riesgo", insiste la dra. Leticia Fernández Friera, cardióloga e investigadora del CNIC. "Las españolas fuman más que los hombres, a pesar de que ocho de cada 10 infartos se asocian al tabaquismo. Si, además, esa mujer que fuma toma anticonceptivos hormonales a base de estrógenos de síntesis, que aumentan el riesgo de accidente vascular y favorecen la hipertensión, esos riesgos se multiplican. Súmale a eso el estrés de conciliar, las tasas crecientes de sedentarismo, la alimentación poco saludable... y empiezas a comprender por qué el número de hospitalizaciones por infartos en europeas menores de 50 años aumentan, mientras que en los hombres disminuyen", concluye la dra. Leticia Fernández Friera.

Distintos síntomas y resultados

Que la cardiología haya estado tradicionalmente centrada en los hombres también ha perjudicado a la mujer. Las arterias femeninas son más estrechas y las placas de colesterol (ateroma) que se depositan en ellas y reducen el flujo de sangre son más fibrosas. Por eso, en lugar de obstruirse gradualmente, como ocurre con las masculinas, las arterias femeninas se erosionan con más facilidad, lo que favorece la formación de cóagulos (trombos) capaces de interrumpir súbitamente el flujo de sangre al corazón, el cerebro y otras partes del organismo, y provocar infartos, ictus, embolias pulmonares o trombosis venosas.

El sistema hormonal de la mujer también es diferente. La caída de estrógenos de la menopausia acaba con su papel protector cardiovascular y equipara nuestro riesgo al de los hombres. Datos de la Sociedad Española de Cardiología señalan que una de cada nueve mujeres de entre 45 y 64 años padece una enfermedad cardiovascular en España, justo cuando las hormonas femeninas dejan paso a la menopausia.

Incluso cinco años antes de que la regla desaparezca, la composición corporal (relación entre músculo y grasa) empieza a cambiar y el riesgo de obesidad abdominal o visceral aumenta. Esa grasa que rodea los órganos internos es altamente inflamatoria y dispara el riesgo de aterosclerosis. A su vez, las arterias empiezan a endurecerse, lo que aumenta la probabilidad de que se formen placas de colesterol o de calcio. "De ahí que sea tan importante controlar los factores de riesgo en el periodo anterior a la retirada de la regla y en la menopausia", declara la dra. Fernández Friera.

Las españolas fuman más que los hombres y ocho de cada 10 infartos se asocian al tabaquismo.

En caso de infarto de miocardio, las mujeres también lo tenemos peor. Según la SEC, el índice de mortalidad por infarto de miocardio en hombres que tienen entre 35 y 74 años es del 46%. En las mujeres, es del 53%. Además, la probabilidad de tener un segundo infarto es un 20% mayor en las mujeres. "Esto es así, en parte, porque los síntomas de infarto en la mujer pueden ser más difusos e, incluso, los médicos tardan en valorarlos, lo cual retrasa el ingreso. En los problemas del corazón, el tiempo es oro", explica la dra. Fernández Friera. Si el síntoma de infarto más común para todos es el dolor o malestar en el pecho, las mujeres tienen mayor tendencia a notar falta de aire, náuseas, vómitos y dolor de espalda o mandíbula.

Con el mensaje: "Quítate la venda y aprende a identificar los síntomas del infarto", el autobús itinerante de la campaña Mujeres por el Corazón está atendiendo en la Comunidad de Madrid a todas las que quieran someterse a pruebas gratuitas para conocer su riesgo y aprender a reducirlo. Mientras tanto, puedes aprovechar para echar un vistazo a la Guía Práctica para la Salud Cardiovascular de la Mujer, dentro de la mencionada campaña de la Fundación Mapfre, la Fundación Española del Corazón, la Comunidad de Madrid y la Fundación Pro Cnic.

Los nombres de la enfermedad:

  • Cardiopatía coronaria: daña los vasos sanguíneos que riegan el músculo cardiaco (miocardio).
  • Enfermedades cerebrovasculares: afectan a los vasos que riegan el cerebro.
  • Arteriopatías periféricas: perjudican a los vasos que riegan los miembros superiores e inferiores.
  • Cardiopatía reumática: se llama así a las lesiones del miocardio y las válvulas cardíacas debidas a la fiebre reumática (enfermedad bacteriana causada por estreptococos).
  • Cardiopatías congénitas: malformaciones del corazón presentes desde el nacimiento.
  • Trombosis venosas profundas y embolias pulmonares: coágulos de sangre (trombos) en las venas de las piernas, que pueden desprenderse y alojarse en los vasos del corazón y los pulmones.

La tecnología te cuida

El móvil puede evitarnos un ataque cardiaco, un ictus o una trombosis venosa gracias a un estetoscopio que se conecta al móvil o a la tablet y envía al cardiólogwo imágenes de tu sangre fluyendo por tus arterias, tu corazón latiendo... todo en alta definición y a color. Aprobada en 2015 por la FDA estadounidense, esta "sonda de ultrasonidos" (EKO Core) está ya disponible en España.

"Cuando escuchas los latidos de un paciente con el estetoscopio convencional, te tienes que fiar de tus oídos y de tu memoria. Esta tecnología, que aúna el estetoscopio con la ecografía digital, detecta arritmias de fracciones de segundo, anomalías mínimas en las válvulas y, en general, alteraciones que tus oídos no son capaces de percibir", relata el dr. José Luis Zamorano, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y miembro de honor de la Sociedad Americana de Ecocardiografía.

Los síntomas de infarto son distintos para ellas: dolor de espalda, falta de aire y náuseas.

Smartphones, pulseras y relojes digitales que almacenan información sobre el ritmo cardiaco, la tensión arterial o la capacidad pulmonar individual ya están ayudando a prevenir y a concienciar sobre la importancia de controlar los factores de riesgo. "Hoy, puedes incluso hacer un electrocardiograma a través del teléfono móvil. Poder visualizar el funcionamiento del corazón con un smartphone, el grosor de las arterias mediante ecografía o la presencia de calcio en las coronarias gracias a un escáner está permitiendo conocer el riesgo de una persona y tomar medidas a tiempo. Las técnicas de imagen están mejorando tanto que, en un futuro no muy lejano, que nos llegue un paciente con síntomas cardiovasculares será considerado un fracaso", explica el dr. Zamorano, en referencia a estas técnicas no invasivas.

A esos avances se suman los que ya permiten implantar válvulas sin parar el corazón o visualizar si hay estrechamiento en las arterias y tratarlas antes de que haya síntomas. "Por supuesto, todas ellas exigen aprender a manejar e interpretar los datos que generan", puntualiza el experto, que añade que seguir una dieta y un estilo de vida saludable sigue siendo la mejor prevención. "El aumento de infartos e ictus en personas de 40 años e incluso menores se relaciona con factores de riesgo evitables. Tenemos un proyecto de investigación en el Instituto de Salud Carlos III para ver por qué está pasando esto, porque está claro que empezamos a cuidarnos tarde. No podemos pensar que, cuando aparezcan los problemas, ya nos tomaremos una pastilla. Esto no funciona así".

Para saber más

www.cnic.es

fundacionmapfre.org

http://www.madrid.org/bvirtual/BVCM013983.pdf


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