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S.O.S.: accidentes de verano

Las pequeñas catástrofes suceden en el momento y lugar más inoportuno. Por eso, antes de hacerte un "torniquete" de película, conviene tener claro qué hacer (y qué no) en una cura de emergencia.

S.O.S. accidentes de verano.
S.O.S. accidentes de verano. adobe stock

xcursiones en plena naturaleza, deportes intrépidos, saltos a bomba en la piscina del pueblo, temporada alta de insectos y otros bichitos... Las vacaciones tienen sus pequeños riesgos. Los accidentes domésticos aumentan en verano, porque pasamos más tiempo al aire libre, nos atrevemos con actividades más arriesgadas (y, no nos engañemos, en baja forma) y, admitámoslo, porque persiguiendo el ansiado estado zen, relajamos nuestras alertas. El resultado es que en las urgencias médicas se incrementan los casos de golpes, cortes e intoxicaciones, que suponen un 52% de los ingresos hospitalarios.

Con la ayuda de la guía 'Este verano, quiérete mucho', de Cruz Roja y del Manual básico de Primeros Auxilios, elaborado por médicos del Servicio de Urgencias, especialistas en Medicina Interna de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, nos anticipamos a los riesgos más frecuentes de nuestra vida de vacaciones, y repasamos los consejos para actuar de forma rápida y eficaz.

¿Te has quemado?

Puede que viviendo en plan Vacaciones en Roma te quemes con el tubo de escape de la moto. O que, glamour aparte, simplemente te salte el aceite mientras te preparas una buena ración de pescaíto frito. ¿Qué puedes hacer en estos casos? Seguir la regla del 15-15-15. O lo que es lo mismo: refrescaremos la lesión dejando correr agua fresca sobre ella durante 15 minutos con el grifo a una distancia de 15 cm y a una temperatura de 15 grados (no demasiado fría para no dañar la piel). A continuación dejamos secar al aire y después cubrimos con una tela. Si el tamaño de la quemadura es superior al de la palma de la mano de la víctima, es necesario ir a un centro sanitario. Hazlo también si la zona afectada tiene el aspecto de estar "carbonizada" o presenta un color blanquecino: las quemaduras de tercer grado son graves pero no siempre son las más dolorosas.

¿Qué no hacer? No aplicar crema ni pasta de dientes. Tampoco explotar las ampollas, pues abriríamos una puerta a los gérmenes. Nunca expongas una quemadura al sol durante la curación, aplica crema de pantalla total o cúbrela con una venda.

Cortes y heridas

Después de una mala maniobra con el cuchillo jamonero o con las tijeras de podar, el objetivo es detener la hemorragia y evitar infecciones. Por eso, el primer paso es lavar bien la herida para impedir la entrada de gérmenes (a no ser que sea muy grande y profunda. En ese caso no debe lavarse porque podría empeorar la hemorragia). Lo ideal sería hacerlo con suero fisiológico, pero si no lo tenemos a mano, bastará con un buen chorro de agua desde una buena altura para asegurarnos de que cae con fuerza suficiente para arrastrar la suciedad.

A continuación, consigue algunas telas limpias que no suelten pelusa, como un paño, un pañuelo o alguna prenda de algodón. Dóblala y presiona directamente sobre la herida hasta que deje de sangrar. Después, prepara un vendaje bien firme con lo que tengas a mano, una camiseta doblada y sujeta con un fular, por ejemplo.

¿Qué no hacer? Nunca se debe quitar la tela que esté en contacto con la herida, ya que podemos reactivar la hemorragia. Si las compresas se empapan, no las retires, simplemente coloca otras encima y continúa apretando. Tampoco se deben extraer los objetos clavados... a no ser que sean muy pequeños, ya que se puede empeorar la situación. Olvídate también de los remedios de la abuela como untar las heridas con miel o cayena. Ambas son cicatrizantes, pero las que están en nuestra cocina no son precisamente estériles.

Picaduras de avispa o abeja

Si se produce el picotazo de una abeja, lo primero que hay que hacer es retirar el aguijón que habrá quedado clavado en la piel, con cuidado para no romper el saquito que contiene el veneno. Para ello podemos servirnos de una tarjeta o similar y, con el borde, presionar la piel para que el aguijón sobresalga lo máximo posible y después lo retiramos suavemente con unas pinzas o con las uñas, sin movimientos bruscos. A continuación, podemos neutralizar el efecto del veneno aplicando calor intenso sobre la zona, por ejemplo, con un secador de pelo durante 10 o 15 minutos. Lavar luego con agua y jabón y aplicar hielo envuelto en un paño para calmar el dolor. ¡Ojo! Las abejas solo pueden picar una vez, sin embargo, cuando se ven amenazadas, producen un olor que atrae a otras abejas. Las avispas, por su parte, pueden picar repetidamente. Por lo tanto, lo mejor es alejarse del lugar en el que se ha producido la picadura.

¿Cuándo ir al médico? Es importante estar pendiente de reacciones graves para buscar ayuda médica. Los síntomas de una reacción anafiláctica son: picor intenso, hinchazón y enrojecimiento, dificultades para tragar saliva o para respirar, cambio de voz, ruidos silbantes en la garganta o en el pecho. Un alérgico nunca debería salir de casa sin las ampollas precargadas de adrenalina. Cuando se produzca el picotazo, habrá que aplicársela sin esperar a los síntomas, y llevarlo al centro médico.

Si te has clavado una astilla

El bricolaje y la jardinería veraniega a veces conllevan sus gajes del oficio: las astillitas o espinas clavadas raramente revisten gravedad, pero pueden ser un incordio. Si no somos capaces de atraparlas con unas pinzas o si son demasiado finas o numerosas, podemos probar a retirarlas utilizando un trozo de celo o esparadrapo, pegándolo sin presionar demasiado para no incrustarlas más. Si eso no funciona, podemos aplicar cera depiladora. Si está demasiado incrustada, prepararemos un ungüento mezclando tres cucharas soperas de bicarbonato con una de agua. Lo extendemos, cubrimos con un vendaje y la dejamos actuar durante varias horas (toda la noche, por ejemplo). Con esta cataplasma la piel se hincha y la espina sale a la superficie. La misma eficacia tiene un buen rato de remojo en agua caliente con sal gruesa.

¿Cuándo ir al médico? Si la punción es profunda, se ha producido con un objeto con púa (como un anzuelo), algo metálico, o si presenta mal aspecto, está enrojecida o infectada... hay que ir al médico. Conviene, además, asegurarse de que nuestra vacunación antitetánica está al día.

Un esguince

Puede que la vida sea mejor en chanclas, pero el calzado que deja desprotegido al tobillo, hace más fáciles los esguinces. Cuando se produzca la torcedura, hay que detener inmediatamente la actividad que se estuviera realizando y poner en reposo el pie afectado. Lo siguiente será enfriar la articulación con bolsas de hielo o compresas frías y, a continuación, comprimir la zona con un vendaje apretado. Lo ideal sería una venda elástica, pero si el accidente nos pilla sin el botiquín a mano, podemos improvisar un vendaje de emergencia con un calcetín largo o un fular pasándolo una o dos veces alrededor de la planta y el empeine antes de rodear el tobillo y el talón.

¿Y si está roto? Un esguince es una lesión de los ligamentos que unen dos huesos. Puede ser leve, que duele pero que permite a la articulación realizar movimientos normales, o grave, que implica la rotura de los ligamentos e imposibilita los movimientos. En este caso, puede no ser fácil de distinguir de una fractura de hueso. En general, si no puedes ni dar cuatro pasos tras el accidente, probablemente está roto. Si la hinchazón y el dolor no se van después de un día o dos de reposo, un médico debe evaluarlo.

Llévate el botiquín de vacaciones

  • Material de cura básico: suero fisiológico, gasas estériles, vendas de distintos tamaños, tiritas (mejor en banda para poder adaptarlas), clorhexidina, esparadrapo, termómetro, tijeras, pinzas y guantes de látex.
  • Antiácidos, antidiarreicos y laxantes por si una intoxicación inesperada hace de las suyas.
  • Analgésicos y antiinflamatorios. Los de uso más común son el ácido acetilsalicílico, el paracetamol y el ibuprofeno.
  • Antipiréticos para bajar la fiebre.
  • Repelentes de insectos y productos que alivien las picaduras.
  • Pomada para quemaduras, incluidas las del sol.
  • No olvides los documentos sanitarios: tarjeta, seguro y cartilla de vacunación.
  • Añade un pequeño manual de Primeros Auxilios.

Picadura de medusa

Solemos llamarle picadura pero, en realidad, las medusas ni pican ni muerden. Lo que hacen es lanzar sus tentáculos plagados de células urticantes. Lo primero es retirar esos tentáculos (protegiéndonos las manos con guantes o bolsas de plástico). A continuación, enjuagaremos la zona con agua de mar (¡Ojo! Nunca con agua dulce). Si tenemos bicarbonato, prepararemos una mezcla (tres partes de bicarbonato y una de agua de mar) la extenderemos por la zona afectada y con el borde de una tarjeta de crédito o de una carta, retiraremos los filamentos urticantes que hayan podido quedar. A continuación, aplicaremos frío 15 minutos. Y recuerda que ni el amoniaco, ni el vinagre ni la orina, funcionan con las medusas que hay en las costas españolas.

¿Cuándo ir al médico? El dolor de esta picadura dura entre 30 y 60 minutos y la lesión, tres días. Pero se pueden producir reacciones alérgicas. Si aparecen náuseas, vómitos, mareos, calambres, cefaleas o malestar, acude al hospital. También si la picadura se ha producido cerca de la boca.


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