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¿Son seguros los tatuajes?

Un reciente estudio que apunta que pueden poner en peligro nuestro sistema inmunológico ha hecho correr ríos de tinta. Por eso hemos planteado a los especialistas las cuestiones que más te preocupan sobre la moda que tiñe la piel.

Angelina Jolie
Angelina Jolie getty

En un capítulo titulado 'Una película gore para la piel', la dermatóloga alemana Yael Adler describe en su libro 'Cuestión de piel' (Ediciones Urano) la agresión que supone ser tatuado. Comparando la dermis con la planta baja de una casa, lo relata así: 'Supongamos que nos sentamos en el suelo de nuestro garaje subcutáneo. De repente, una gigantesca aguja perfora el techo que hay sobre nosotros y nos cae encima un chapapote de tinta negra. Así una y otra vez. Nuestro organismo ha detectado que algo extraño ha rebasado con virulencia nuestra barrera cutánea. Ha penetrado color; una parte cuelga lentamente aún por las columnas de protección, otra se ha pegado al techo y el resto se desliza por las hendiduras de los vasos linfáticos lesionados'.

Símiles aparte, la cosa funciona así: una o varias agujas penetran en la piel a un ritmo de unas 2.500 o 3.000 veces por minuto y a una profundidad de entre un milímetro y un milímetro y medio. Se salva así la barrera de la epidermis, que se renueva continuamente, para depositar la tinta una capa más abajo, en la dermis, y lograr que el dibujo sea permanente.

Según las cuentas de la Comisión Europea, 60 millones de sus ciudadanos lucen algún tatuaje. En nuestro país son una de cada 10 personas. Pero, ¿se trata de una moda con suficientes garantías de seguridad? Nosotros planteamos las preguntas, los expertos responden.

¿Afectan los tatuajes al sistema inmune?

Eso es lo que señala un reciente estudio publicado en la revista Scientific Reports, que sostiene que ciertos componentes de las tintas utilizadas por los tatuadores son capaces de migrar desde la piel a los ganglios linfáticos y, por ello, debilitar el sistema inmunológico.

A pesar de la alarma y los grandes titulares que ha generado este trabajo, los expertos subrayan algunas matizaciones importantes al mismo. Cuando nos hacemos un tatuaje, buena parte de la tinta alojada en la dermis inicia de forma natural un largo y complejo viaje, en ocasiones de varios años de duración, a bordo de los macrófagos (unas células que acostumbran a fagocitar sustancias que se consideran 'material extraño') y con destino a los ganglios y a otros órganos del sistema linfático. 'Sin embargo, hasta el momento no existen evidencias de que la presencia de estos pigmentos en los ganglios linfáticos ocasione una disminución del sistema inmune ni ningún tipo de patología. Ese estudio hace afirmaciones que no demuestra', afirma el Dr. Donis Muñoz, dermatólogo, autor de 'Tratado sobre los tatuajes' (Ediciones Journal) y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Sin embargo, la presencia de estos depósitos de tinta en nuestros ganglios no está exenta de riesgos y problemas, más allá de si debilitan o no las defensas. 'Estos acúmulos pueden generar graves errores de interpretación tras la realización de pruebas diagnósticas, como por ejemplo en las tomografías (PET o TAC) o en la detección del ganglio centinela en pacientes con melanoma. Por su culpa, se pueden realizar diagnósticos falsamente positivos que impliquen realizar nuevas pruebas o, incluso, cirugías innecesarias. Es decir, visualmente parece que están afectados pero en realidad no es que tengan metástasis, sino que tienen tinta', explica la Dra. Alba Català, especialista en Dermatología del Centro Médico Teknon.

Ruby Rose
Ruby Rose

¿Las tintas contienen componentes tóxicos o cancerígenos?

Las primeras tintas empleadas para tatuar contenían pigmentos que se usaban también en la industria textil, la automovilística y las imprentas. Muchas de ellas contenían metales pesados altamente tóxicos por su capacidad de acumularse en el organismo. Desde 1976, estos materiales están prohibidos. Sin embargo, esto no despeja todas las incógnitas. A diferencia de la tinta negra, cuya composición a base de carbón ha cambiado muy poco y cuya seguridad está bastante clara, el comportamiento en el tiempo y los efectos de las tintas de color siguen siendo desconocidos. 'Al haberse incorporado más recientemente, no se puede descartar con seguridad que a largo plazo manifestarán algún problema', advierte el dr. Muñoz.

Un estudio de la Agencia Europea de Sustancias Químicas concluyó que hay en uso más de 100 colorantes y aditivos y que muchos de los pigmentos utilizados para proporcionar colores brillantes, estables y duraderos no son producidos específicamente para tatuajes y muestran baja pureza. De hecho, la mayoría de ellos no están ni siquiera autorizados para su uso como productos cosméticos.

Más del 80% de los colorantes utilizados son orgánicos y más del 60% de ellos son pigmentos azoicos, algunos de los cuales pueden liberar aminas aromáticas cancerígenas. Esta degradación puede ocurrir en la piel bajo la exposición a la radiación ultravioleta. Se han publicado casos de melanoma maligno, carcinomas y queratoacantomas aparecidos sobre tatuajes. Pero, para los expertos, su causa es desconocida.

'La reacción inflamatoria provocada por la realización del tatuaje, la introducción de compuestos potencialmente tóxicos, junto con la exposición a radiación ultravioleta y, probablemente, factores genéticos, podrían intervenir. Sin embargo, dado el escaso número de casos comunicados y la gran prevalencia de personas tatuadas, parece que esta asociación es casual y, a la espera de más datos, así es como debe considerarse', concluye la Dra. Català.

¿Están exentos de riesgo?

No. Aunque las complicaciones asociadas a los tatuajes en general son bajas, sí se ha percibido un aumento considerable en los últimos tiempos. 'Depende de la experiencia del artista, de las condiciones higiénicas en las que hace el tatuaje y de los cuidados posteriores por parte del propio cliente. Aunque también algunas de estas complicaciones son impredecibles y dependen de factores intrínsecos del propio paciente', aclara la Dra. Català. Las más comunes se deben a procesos infecciosos, debido a la ruptura de la barrera protectora cutánea, a dificultades de cicatrización y a reacciones inflamatorias alérgicas que pueden aparecer de manera inmediata o décadas después, tras una larga latencia, y dar lugar a secuelas crónicas en relación con patologías autoinmunes subyacentes.

Además, las posibles reacciones adversas dependen en gran medida de la tinta utilizada. Por ejemplo, se sabe que las de colores reportan más problemas y que el pigmento rojo (o las mezclas que el tatuador realice con él) es responsable de un 80% de ellas. El motivo se desconoce y eso es lo que denuncia un grupo internacional de expertos en la revista médica 'The Lancet', llamando la atención de autoridades, tatuadores y clientes ante el riesgo para la salud que supone no saber exactamente qué está provocando estos efectos secundarios en la población y, sobre todo, lo que pueda pasar a largo plazo.

Por eso los expertos abogan por la firma de un consentimiento informado (que ya se practica en muchos establecimientos españoles) en el que, igual que cuando te extraen una muela o te someten a una intervención quirúrgica, se informe de las posibles complicaciones que pudieran derivarse del tatuaje. 'No se trata de demonizarlos, sino de abogar por un tatuaje responsable –aclara el Dr. Donís Muñoz–. El cliente debe conocer los riesgos, aunque la posibilidad de sufrirlos sea pequeña'.

La doctora Alba Català, especialista en Dermatología y Veneorología del Centro Médico Teknon, nos da algunas recomendaciones que conviene tener muy en cuenta antes de decidir hacerse un tatuaje:

¿Lo has pensado bien?

  • Busca un centro que cuente con la autorización sanitaria de tu ayuntamiento.
  • Exige siempre tintas homologadas en España (es uno de los países que posee los controles de calidad más esctrictos), o al menos en Europa.
  • El profesional del centro debería facilitarte un documento con información sobre los riesgos sanitarios y las contraindicaciones más frecuentes.
  • Toma una foto del frasco de la tinta empleada y guárdala por tiempo indefinido, asegurándote de que figure la marca del fabricante, el número de registro sanitario, el índice de color (CI), si fuera posible la composición, el lote…
  • No te tatúes si eres alérgico a los metales, si padeces alguna enfermedad de la piel (psoriasis, vitíligo o acné) o tienes alguna lesión en la zona donde te quieres hacer el tatuaje (lunares, verrugas, herpes o quemaduras). Tampoco si eres diabético, tomas anticoagulantes o tienes alguna enfermedad que altere la coagulación sanguínea.

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