mujerHoy

vivir

Cupidos catódicos con Carlos Sobera y Luján Argüelles

Carlos Sobera y Luján Argüelles son los reyes de las citas televisivas. Responsables de flechazos, rechazos... y lo que surja, hoy protagonizan este encuentro. ¡Y ha saltado la chispa!

Los presentadores Carlos Sobera y Luján Argüelles.
Los presentadores Carlos Sobera y Luján Argüelles. Pedro walter

Carlos Sobera (Baracaldo, 1960) corrobora esa máxima de “ligas menos que uno de Bilbao”: “Entre que el vasco es un poco seco y la educación que hemos recibido…”, dice. Pero él lleva año y medio ejerciendo diariamente de celestino en First dates (Cuatro) con la misma naturalidad que (¿estrategia o tic incontrolable?) levanta la ceja derecha. “En las cuadrillas de allí, si eras el más lanzado te tocaba romper el hielo. Y a mí no se me quejaban, la verdad”, bromea. Su colega de cadena Luján Argüelles (Salas, Asturias, 1977) comenzó su carrera haciendo informativos en la radio, pero desde que estrenó hace una década el reality Granjero busca esposa se ha ganado a pulso el título de “casamentera catódica oficial”. Porque tras Un príncipe para Corina y Tú, yo y mi avatar, ya lleva cinco temporadas al frente de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? –QQCCMH para los iniciados–, ese programa que no deja de dar titulares ni de ganar adeptos a la causa. Hasta el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, cuando le preguntaron hace un par de años cuál era su serie favorita, respondió: “La de Luján Argüelles; no es una serie pero es un programa muy simpático”.

Carlos y Luján son amigos desde hace años y no dejan hacer risas durante las fotos. Son los actuales reyes de los dating shows, como llaman los anglosajones, inventores de este género televisivo, a los programas de citas, pero ambos se ponen serios cuando se trata de explicar la clave de su éxito. “Cuando llevas tiempo haciendo algo que ha ido moderadamente bien, se entiende que eres una baza segura, pero no creo que sea así –explica Luján–. Cuando trabajé con Carlos Herrera, me dio un consejo: “Lo más importante es que seas tú, la Luján de verdad, porque si interpretas un personaje no podrás mantenerlo siempre”. Pero no tengo ni idea de dónde está el secreto. La cadena dice que es por mi cercanía y mi forma de tratar a los participantes. Me gusta mucho hacer este tipo de programas, me divierto una barbaridad”, explica.

Es tan normal buscar el amor en la tele como una discoteca."

Carlos Sobera

Sobera, lejos de su primera faceta de abogado y profesor universitario, lleva dos décadas triunfando en la pequeña pantalla –debutó como actor en Al salir de clase y como presentador en PC Adictos–, pero tuvo que pasar un casting para presentar First dates. “Gracias a ¿Quiere ser millonario? o Atrapa un millón, probablemente tenía buena imagen para los concursos, pero esto era otra cosa. Tengo empatía y eso permite que los participantes se abran y sean sinceros, algo importantísimo para un programa en el que hay confesiones íntimas. Mantengo las distancias, porque no queremos condicionar o cuestionar, pero puedo ser un apoyo para los invitados. Mi función es crear un clima para que los sentimientos fluyan y eso implica saber cuándo hablar y cómo reconducir las situaciones”.

Consejos de expertos para la primera cita

  • Lo más importante es… Luján: Ser auténtico, escuchar al otro, estar atento a los detalles y, sobre todo, ser prudente. No hay prisa. Carlos: Mi consejo es ser uno mismo e intentar crear un ambiente de confianza en el que podamos explayarnos.
  • ¿Cómo podemos romper el hielo? Luján: Con una sonrisa. Carlos: Una sonrisa y mirar a los ojos. El problema es que uno tenga miedo y rehúya la mirada o esté cohibido.
  • Si quieres ver más dirígete aquí.

Cada vez más candidatos

Lo que sí le decía su olfato televisivo es que este dating olía a éxito y no se ha equivocado. “Vi el programa británico y el piloto español y pensé que tenía todo para triunfar: era fresco, novedoso y respiraba mucha autenticidad, que es algo que echo de menos en la televisión. Además, es un formato sencillo, educativo y normalizador, que engancha al espectador porque, como nuestro comportamiento amoroso es muy errático, le permite ejercer de psicólogo y adivinar si los participantes se van a gustar”, explica.

Los datos lo corroboran: First dates se emite desde hace año y medio seis días a la semana –en el original británico solo uno– y tiene una audiencia en torno al millón y medio de espectadores. Según Cuatro, las solicitudes para ser una de las cinco parejas que a diario comparten cena con la cámara como testigo y la ilusión de encontrar al amor de su vida no dejan de aumentar y el porcentaje de éxito ronda el 50%. Si por éxito entendemos a aquellas que acceden a tener una segunda cita fuera del plató y sin Sobera como maestro de ceremonias. Que luego la cosa no pase de ahí, ya no es asunto suyo.

Como la vida misma

“Que estos programas funcionen no es bueno ni malo, es como la vida misma. Necesitamos cariño y ternura, matamos por dar un beso –argumenta Carlos–. No hemos nacido para estar solos y toda nuestra vida es una búsqueda del amor. Cuando lo encuentras, te estabilizas, aunque hay algunos que ni eso; pero cuando te desenamoras o te dejan, el proceso vuelve a comenzar. Y es tan normal que la gente lo busque en la tele como en una discoteca o una parada de autobús”. Porque Sobera no duda en admitir que “cuando creemos estar más conectados que nunca, realmente estamos solos. Con First dates, me he dado cuenta de que la gente desconoce el lenguaje del amor y ha perdido la capacidad de seducir, incluso los jóvenes. Tal vez con un Whatsapp sepan hacerlo, pero en el cara a cara no tienen ninguna psicología para saber cómo conquistar a alguien y eso me da pena”, reconoce.

Encuentros tróspidos

Luján tiene vocación de Cupido –“Me encantar emparejar a mis amigas, no puedo evitarlo”, dice– y defiende QQCCMH con la misma pasión que sus participantes. Y eso es mucho decir. Basta leer la presentación de la última edición, seguida fielmente por un millón de personas cada semana: “En un mundo donde el amor ha desaparecido, cinco madres, cinco hijos, 50 candidatos, 18 chihuahuas, dos abuelas, una pitonisa y un santo intentarán encontrar el amor de su vida”.

Todos los candidatos –llamados en las redes sociales tróspidos, “torcidos o defectuosos”, en gallego coloquial– han conseguido su objetivo, peticiones de mano incluidas, pero no sin antes dejar momentos que pasarán a la historia de la televisión. “La ilusión de mi vida es conocer Marina D’Or”, afirmaba una madre. “Si veo que no me va bien en la música, me dedicaré a los teléfonos sexuales”, explicaba una candidata. “Es maravilloso que exista gente así, sin complejos, dispuesta a regalarnos situaciones mágicas. La clave del éxito de QQCCMH es que, gracias a ellos, pasamos 90 minutos en casa de un buen rollo increíble –explica Luján–. Todos los participantes son absolutamente de verdad; la relación entre las madres y los hijos es de gran dependencia: para ellos, sus madres están por encima de todo, y viceversa”.

Lo que vives en dating show no lo vives en Tinder".

luján argüelles

Para la presentadora, todo vale si la recompensa es enamorarse. ¿Incluso ir a la tele? “El amor es el motor que mueve el mundo y yo soy una enamorada del amor. Así que, si pensara que voy a encontrarlo en la tele… Afortunadamente, lo hice en otros sitios y espero no tener que volver a buscarlo –afirma riéndose–. También podemos entrar en un debate sobre la evolución de la sociedad, pero pienso que la gente debe ser libre. ¿Estamos más solos que nunca? No lo creo, pero las relaciones y la forma de vivir han cambiado. Antes encontrabas el amor a los 18 años y era para toda la vida, y ahora no dejamos de intentarlo y tenemos apps para ligar… Por eso la gente que viene a QQCCMH lo hace sin prejuicios y con autenticidad”.

Precisamente, el hecho de poder elegir entre infinidad de candidatos, de forma anónima y sin movernos del sofá hace más sorprendente que muchos prefieran jugárselo todo a una carta y en un plató. “Lo que vives en un dating show no lo experimentas en Tinder. Hay un equipo que filtra a los candidatos y te acerca a alguien que tiene intereses comunes contigo”, explica Argüelles.

“No es una cuestión de cantidad, sino de calidad –cuenta Sobera–. Mucha gente que ha utilizado apps ha terminado desilusionada porque no encuentra lo que busca, que es una relación más seria y con alguien de su estilo, y prefiere confiar en la experiencia de unos profesionales que analizan muchos perfiles antes de presentarle a quien puede ser el hombre o la mujer de su vida. Admito que a veces se puede rizar el rizo, pero no hay que olvidar que el late motiv del programa es que los participantes encuentren el amor”.

Placer culpable

Los dos presentadores son críticos con ese porcentaje de la audiencia que reconoce sentir cierto placer culpable cuando se deja abducir por un dating show. “Que cambien de canal o vayan al psicólogo. Yo no tengo pudor en decir lo que me gusta y lo que no, y me he encontrado con personas muy interesantes que se mueren con QQCCMH –afirma Luján–. La tele es entretenimiento y hay muchas formas de verla. Quizá si en tu día a día haces cosas poco sesudas, quieres llegar a casa y ver un documental. Pero si el trabajo te exige concentración, necesitas desconectar. Personalmente me encanta First dates”.

“Los programas aburridos no son de esta época y hay que ser muy pretencioso para pensar que First dates no está a tu altura –dice Carlos–. La mayoría de los participantes es tan normal como tú y yo; solo buscan sorprenderse y llevarse la lotería de su vida”. Y algunos lo hacen sin necesidad de comprar un décimo.


Horóscopo