Tratamientos

Foto: El más mínimo despiste con la protección durante la infancia provocará, por efecto acumulativo, daños que se ...

Máxima alerta con los “peques”

  • La infancia es el periodo de exposición solar más peligroso porque los mecanismos protectores de su piel, frágil y delicada, todavía no han madurado y son especialmente vulnerables al sol.

El más mínimo despiste con la protección durante la infancia provocará, por efecto acumulativo, daños que se manifestarán en la edad adulta. Es absolutamente imprescindible la protección solar en los niños.

La recomendación de los dermatólogos es emplear factores de protección muy altos, mínimo del 30, y no despistarse en renovar su aplicación tras cada chapuzón. Y desde luego evitar que estén al sol en las horas de mayor radiación. Fuera del agua, hay que protegerlos con gorro, camisetas y gafas de sol homologadas, especialmente si sus ojos son claros. Si tienen menos de cuatro años, hay que evitar totalmente la exposición directa al sol y darles agua con mucha frecuencia para que no se deshidraten.