Ha dejado de ser “señora de”, para triunfar en el cine y la televisión, y convertirse en un icono de estilo. Pero ella es muchas cosas más. Y nos lo cuenta en primera persona.

Una mujer es capaz de ser muchas en una, sobre todo si quiere trabajar, ser pareja y madre, atender a su familia y sus amigas, crecer como persona y convivir con una fama que llega impuesta por profesión y matromonio. Paula Echevarría aúna a muchas mujeres en sí misma: la madre, la hija, la actriz, la esposa… y apostaría a que todas ellas disfrutan. Felizmente casada con el cantante David Bustamante, con el que tiene una hija de dos años –Daniela–, la actriz de 34 años está viviendo uno de los mejores momentos profesionales de su vida: esta misma semana ha estrenado la segunda temporada de la serie “Gran reserva”, que protagoniza en TVE; prepara película para mayo (un thriller de terror), y las firmas comerciales se disputan su imagen. Pero Paula no pierde de vista ni una sola de sus facetas. Por eso es capaz de diseccionar a todas las mujeres que hay en ella y presentárnoslas.

HIJA

Salvo pequeños hechos puntuales, me considero una buena hija. Creo que he respetado siempre la opinión de mi madre y he intentado no fallarle. También puede que haya sido así porque solo somos mi hermano, que es cinco años mayor, y yo. A mis padres les salió redondo, porque siempre habían aspirado a la parejita... Siendo pequeña, siempre me llamó la atención que lo que mi madre decía iba a misa. Me marcaba un horario para volver a casa hasta que me vine a vivir a Madrid, con 22 años. Ya podía rogar y patalear, pero daba igual: a las 2:00 en punto de la madrugada tenía que estar en casa. Y mejor si estaba cinco minutos antes de la hora.

Pero creo que hemos vivido muy buenas etapas juntas, y siempre con mucha complicidad. Nunca le he contado con quién me he acostado, por ejemplo, porque no es mi mejor amiga, es mi madre, y creo que hay una gran diferencia entre una cosa y otra. Eso sí, llevo 12 años fuera de casa y hablamos por teléfono hasta tres veces al día. No hay mejor muestra de quién es mi madre para mí”.

MADRE

Daniela tiene dos años, quizá es un poco pronto para ponerme una nota y valorarme como madre. Ya veremos si, con el tiempo, tiene algo que reprocharme. Pero, en definitiva, ser madre supone lo que imaginaba: un compromiso brutal con esa persona que has traído al mundo. Cuando estoy en casa no delego en nadie: soy yo quien la baña, le da de comer y la viste. Claro que tengo ayuda, pero para cuando no estoy en casa. Físicamente es igual que David, pero empiezo a verle algunas cosas mías. Me hace gracia tener un “mini yo” en casa… Y me da pánico que llegue al momento de la rebeldía. Con dos años ya intenta imponerse, sabe en qué consiste el chantaje emocional. Es complicado... Yo ya me siento realizada como madre y si tengo otro hijo será más por ella que por mí.

Eso sí, el segundo sería el último, de ahí no paso. David no me presiona en ese sentido: yo elegí el momento en que Daniela vino al mundo, y de momento estoy esperando a ver si me vuelven las ganas. Ahora estoy hasta arriba de trabajo, así que ni hablar”.

ACTRIZ

No me di cuenta de que quería dedicarme a la interpretación hasta que la vida me trajo aquí. Mi abuela le decía a todo el mundo que yo iba a ser artista, pero quizá sea algo que digan muchas abuelas de sus nietas. Empecé como azafata, hacía algunas cosas como relaciones públicas... y ser actriz fue casi una carambola. Tenía más claro lo que no quería hacer que lo que quería. Ni siquiera llegué a Madrid convencida. Es más, creía que los tiros iban a ir por ser presentadora de televisión.

Un día me planté en Globomedia, conocí al director de casting Luis San Narciso en la garita de seguridad y ahí empezó todo. Y fíjate ahora, rodando “Gran reserva” con Ángela Molina. Con ella me pasó como con Alfredo Landa, que descubres a gente normal detrás del mito. Emilio Gutiérrez Caba dice muchas veces que trabajar con gente joven le viene bien para seguir aprendiendo. Me parece de una gran humildad, porque está claro que los jóvenes trabajamos de otra manera y nos formamos mutuamente”.

MUJER


Tengo poco tiempo para dedicármelo a mí misma, y ahora menos que antes. Cuando llego a casa después de rodar la serie y todos se acuestan, me gusta tener al menos 15 minutos para mí...Pero, por ejemplo, no me doy un masaje cuando quiero o me apetece, porque ese tiempo lo dedico a estar con mi hija. Rodar buena parte de “Gran reserva” en La Rioja ha sido una válvula de escape en ese sentido. Me molesta tener que dejar a mi marido y a la niña, pero es donde descanso, porque cuando llego al hotel después de la grabación, todo el tiempo que tengo es para mí. Allí tengo todas mis cosas. ¡Hasta el kit completo de mascarillas y cremas!”.

AMIGA

Te puedo asegurar que mis mejores amigas son las mismas que cuando estaba en la guardería, con tres años. No soy una persona que tenga muchas amistades, pero las que lo son tienen letras mayúsculas. Me cuesta abrirme, pero cuando lo hago es para toda la vida. Y si alguien me falla y no me da una buena explicación, esa puerta se cierra para siempre. Pero soy bastante tolerante en todos los sentidos. Mis amigas me dicen que se me da mejor hablar que escuchar, aunque eso tampoco se me da mal. Y las confidencias que me hacen irán conmigo a la tumba”.

ESPOSA

El amor y la amistad están muy relacionados. Mi lema en ese sentido es “vive y deja vivir”. Amo a David, lo quiero y le admiro, pero sobre todo le cuido, me gusta estar pendiente de él. Incluso puedo decirte que me sé su agenda mejor que él. Ahora mismo tengo una vida conyugal feliz y tranquila. Hay amor, deseo, pasión, pero también hay paz y estabilidad, y todos esos factores me parecen importantes para mantener la llama.

No me arrepiento de nada de lo que hecho
, porque todo lo anterior me ha traído hasta aquí. Si David y yo nos hubiéramos conocido cinco años antes, quizá no estaríamos juntos. La vida que tuvimos cada uno por separado fue básica para juntarnos. ¿Cuántas veces he estado enamorada? Solo de mi marido [risas]. Bueno, mejor te diré que antes del 17 de marzo de 2005 no tengo memoria. El respeto también se basa en eso”.

FAMOSA

Mi padre me llamaba “piquiñina” cuando era niña, y yo sigo siendo esa misma chica, creo que en el fondo no he cambiado nada. Un foco o una cámara no me hacen ser diferente, estoy muy convencida de eso. Además, no suelo acudir a fiestas, estrenos o convocatorias de ese tipo. Como mucho, asisto a un festival de cine al año y a los premios de alguna revista de moda. Así que, en ese sentido, puedo decir que, en mi caso, la fama tiene más cosas buenas que malas.

Es cierto que el “factor Bustamante” ha influido en el nivel de popularidad, pero él lo lleva peor, a veces tiene cierta psicosis. Nunca hemos tomado una caña juntos en la Plaza Mayor de Madrid, por ejemplo. Aún recuerdo cuando, siendo novios, fuimos al cine y nos volvimos con la entrada en la mano cuando empezaron los gritos de sus fans. Pero todo se va normalizando. No te discuto que a veces me gustaría pasar más desapercibida, pero no es malo que alguien se te acerque para decirte cosas bonitas. Después de casarnos o de dar a luz, la prensa del corazón pudo ser algo pesada, pero fueron momentos puntuales. Hace ya bastante tiempo que no veo “paparazzis” en la puerta de casa. Y si los encuentro, hasta les facilito el trabajo y normalmente me dejan tranquila”.

MEDIÁTICA

No entiendo con exactitud por qué me eligen para hacer ciertas campañas publicitarias, pero supongo que antes de llamarme hacen sus estudios y llegan a la conclusión de que les puedo servir como imagen de una marca, y eso me halaga. Una chica me dijo una vez que posiblemente se deba a que gusto a los hombres y caigo bien a las mujeres.

Para mí, es como un hobby, porque siempre están relacionadas con temas de moda o belleza y es algo de lo que disfruto. Intento ser selectiva y consecuente, solo participo en aquellas en las que creo. Y no, de momento no he pensado en ser empresaria de nada. Prefiero que los demás me contraten a mí”.

SEXY

Nunca he hecho escenas de sexo ni desnudos en el cine o en la tele, y no me encuentro con sorpresas porque ese tipo de cosas se pactan siempre antes de firmar el contrato. Nunca se puede decir de este agua no beberé, así que mejor no hablar... Digamos que he cuidado bastante mi carrera en ese sentido y he minimizado las opciones que pudieran haber surgido. Me prometí a mí misma y a mi familia que no abusaría de ese tipo de escenas y que no haría nunca nada de lo que pudiera avergonzarme. Me horrorizaría que mi madre estuviera viendo una película mía en el cine y tuviera que taparse la cara con el abrigo al ver una escena.

Además, si a mí no me gusta ver a David besándose con una chica en un videoclip, imagínate en mi caso, si tenemos que llegar más allá. Recuerdo que durante el rodaje de “Luz de domingo”, de José Luis Garci, tenía una escena íntima con Álex González. Le pedí a David que me acompañara al rodaje, para que viera cómo se hacen esas escenas en el plató, sin música ni pajaritos piando como ves luego en el cine: allí se ve al chico de la pértiga, la coreografía de movimientos de hasta dónde tienes que poner la mano... Cuando lo vio, lo entendió todo. Aunque eso sí, llegado el beso se tuvo que girar”.