Isabel Pantoja se convirtió anoche en la protagonista de la gala de Supervivientes al asistir al plató de Telecinco para recibir a su hijo, Kiko Rivera.

El concursante abandonó la isla debido a problemas de salud causados por un severo ataque de gota y ayer se reencontraba con su madre, en un encuentro muy emotivo ante millones de espectadores.

La tonadillera asistía a las instalaciones de Telecinco por primera vez y confesó sentirse muy acogida por todos, incluso se reconcilió con el presentador del programa, Jorge Javier Vázquez, con el que tantos conflictos ha tenido en el pasado. Ambos mantuvieron una entrevista al inicio del programa, en el que los pudimos ver muy cómodos. Isabel incluso bromeó diciéndole que "bastante tomate le habían dado ya", en alusión al antiguo programa de la cadena, 'Aquí hay tomate'.

El reencuentro

Isabel Pantoja se mostró visiblemente nerviosa y emocionada, y con muchas ganas de ver a su hijo según confesó en la entrevista,  "estoy muy orgullosa de él. Aunque es un chico muy simpático, es tímido y nunca muestra sus sentimientos" .

Cuando por fin llegó el momento del reencuentro, madre e hijo se fundieron en un mar de abrazos y lágrimas de alegría, "esta ha sido la alegría más grande que me habéis podido dar", declaró el superviviente.

La gala prosiguió con la entrevista de Kiko Rivera ante la presencia de su madre, en la que el concursante se deshizo en elogios hacia ella. "Hoy todo el protagonismo es para mi hijo. No quiero robárselo" declaró Isabel, que sin embargo volvió a intervenir para cantar una canción a capella y agradecer la llamada de apoyo que semanas antes había realizado Francisco Rivera.

Por su parte, Kiko confesó que en la isla además de bajar de peso, de 105 kilos a 84, había aprendido a valorar más a su familia y cosas que antes nos valoraba. La gala finalizó con la expulsión de José Manuel Montalbo que estaba nominado junto a Toni Genil y con la llegada de un nuevo concursante a la isla, el ex concursante de Gran Hermano, Arturo Reguero.