"'Paparazzi': fotógrafos de prensa que hacen fotografías a los famosos sin su permiso»". Esta es la definición que recoge la RAE sobre estos reporteros gráficos, a los que, en ocasiones, se ha calificado como carroña, basura, canallesca...

¿Es tan fiero el lobo como lo pintan? ¿Cómo trabajan? ¿Cuáles son sus límites? Para responder a estas preguntas hablamos con diez de los mejores paparazzi de nuestro país. Carlos Díaz-Montenegro es uno de ellos. Cuando comenzó, allá por el año 89, su vocación no tenía nada que ver con el corazón, pero el mercado le llevó a a ello.

 "Puedes hacer maravillosos reportajes sociales, pero no se venden y si lo haces, apenas cubres gastos. Los trabajos bonitos se cobran en prestigio, pero de eso no se come. Es una cuestión de dinero, aunque no conozco a ningún paparazzi rico", afirma.

El fotógrafo, que hoy co-dirige una agencia de prensa, Seven Pix News, afirma que su trabajo depende mucho de la casualidad: "Uno de mis temas mejor vendidos fue la Infanta Elena con el arquitecto Alfredo Santos, en el año 92. Tuvimos la fortuna de que las revistas políticas empezaron a especular sobre esta relación y lo vendimos por 17.500.000 millones de  pesetas", asegura.

Por el contrario, la suerte le falló aquel mayo de 1994, en el que podía haber hecho el tema de su vida: el 'topless' de Lady Di. "La tenía a 15 metros y justo sobre ella había una cristalera. Decidí irme para allá, pero se me echó encima un guardaespaldas y no pude hacerla. Detrás, venían otros dos fotógrafos, que se pusieron donde yo estaba e hicieron el tema", cuenta con resignación.

El 'rey del disfraz'
Pues sí, el topless fue para Diego Arrabal, que junto con otro fotógrafo, hizo la exclusiva más cara de todos los tiempos: 1’2 millones de euros. Diego es un habitual de las tertulias televisivas, pero, para él, la popularidad no es un problema, ya que es el rey del disfraz: "Utilizo pelucas, barbas y bigotes, sobre todo desde hace ocho años, que salgo en la tele".

Una querencia que quizá tenga que ver con sus comienzos, ya que se inició como monaguillo: "Empecé a tener relación con la prensa rosa a raíz de la boda de Lolita Flores. Yo era uno de los monaguillos y hubo fotógrafos que me ofrecieron dinero a cambio de información". 25 años después, dirige la agencia Código Press, junto con Gustavo González y Julio Ordóñez.

El primero, Gustavo, es otro rostro conocido, ya que ha sido colaborador del programa DEC, de Antena 3. Una fama que asegura ha sido positiva: "Nuestro trabajo consiste en que no te vean, pero si lo hacen, te tratan mejor si eres popular y la gente de la calle te da informaciones". En su carrera destacan tres nombres: Ana Obregón, Isabel Pantoja y Familia Real.

A las dos primeras, las ha seguido durante años. En cuanto a la Familia Real, lleva muchos años inmortalizando sus veranos en Mallorca: "He visto crecer al Príncipe y a las Infantas y ahora, a sus hijos".

El tercer socio es Julio Ordóñez, encargado de cubrir los veranos en Ibiza, isla que, según todos los paparazzi, es la más complicada para trabajar por la dura competencia que existe entre los compañeros. Allí ha hecho sus mejores exclusivas, aunque él está especialmente orgulloso de su trabajo en la boda de los Príncipes de Asturias. ¿El tema que más le ha costado hacer? "En el que estoy ahora. Llevo cuatro meses detrás", afirma. Será toda una noticia, pero, por ahora, no suelta prenda.

Otro de nuestros 'top ten' es Jorge Ogalla, actual colaborador de la agencia Euroimagen, aunque durante ocho años ha trabajado codo a codo con Diego Arrabal. Junto a él vivió la aventura del 'topless' de Lady Di, la luna de miel de Miguel Indurain y las famosas fotos de María del Monte e Isabel Pantoja en la playa. Para Ogalla, uno de los mayores problemas que tiene la profesión es el intrusismo: "Ahora, con las cámaras digitales, todos son photographer y al no tener experiencia, te fastidian el tema en el que llevas semanas".

Sobre esto también se queja Antonio Montero, director de la agencia Teleobjetivo, que tras el final de DEC, va a retomar su trabajo como reportero. "Me apetece mucho, porque me gusta enredar. Lo que pasa es que ahora los precios son seis o siete veces menores que en los 90", asegura.

Su carácter intrépido le ha causado más de una situación comprometida: "Vas a países donde puedes contraer enfermedades y tienes que hacer cosas peligrosas. Luego está la gente de seguridad. A mí me han pegado un par de veces, a partir de las cuales he aprendido a esconderme. En la Comunión de Tamara Falcó, un escolta me agredió y en otra ocasión, un policía americano me encañonó porque Isabel Pantoja dijo que tenía detrás un secuestrador".

¿Su límite? El que marca la ley. Junto a Montero trabajó durante un tiempo otro gran profesional, Paco Ginés, hoy co-director de la agencia Seven Pix News, con Montenegro. Cuando al hijo de este fotógrafo se le pregunta dónde trabaja papá, responde: "En la calle Serrano". Cierto, porque Paco tiene montado su cuartel general en las calles de la Milla de Oro, el madrileño barrio de Salamanca.

Ginés, que no es un paparazzi al uso, hace una jornada de 10 a 20 h., el horario de las tiendas de la zona, que cuentan con muchas clientas famosas: "Nieves Álvarez, Nuria González y Marta Sánchez me saludan. Incluso me preguntan por mi familia", asegura.

En Seven Pix, también trabaja como colaborador Juanjo Vega, reportero gráfico de temas de investigación de revistas políticas, que para ganarse la vida ejerce de paparazzi. "Para dedicarse a esto tienes que tener unas aptitudes, pero eso no significa que debas ser una mala persona. Las habrá como en todas las profesiones. Muchos nos critican, pero luego, leen las revistas del corazón", opina.

Por su parte, Enric Bayón es otro conocido por el público por sus apariciones televisivas –en la actualidad, trabaja en el canal catalán 8tv, junto a Alfonso Arús– y por su relación con Noemí Ungría, exconcursante de 'Gran Hermano'. Como a todos los fotógrafos, a Bayón –también tiene su agencia, 500 mm.–,  no le gusta desvelar el dinero que ha cobrado por sus exclusivas: "El dinero es relativo", sostiene.

A pesar de su buen talante, Enric ha tenido algún altercado, como el que mantuvo con el cantante Ramoncín, del que prefiere no hablar. Ahora, miedo, lo que se dice miedo, pasó con un escolta de Borja Thyssen: "Fue a por mí, con la suerte de que tenía las puertas cerradas del coche y no pudo abrirlas, pero tiró tan fuerte que arrancó la maneta. Luego, sacó una porra e intentó romper los cristales. Y yo, de los nervios, rompí el embrague. Menos mal que al acercarse la gente, se fue".

Y para finalizar este viaje por el mundo paparazzi, hablamos con Tino Torrubiano, especializado en la zona de Cádiz. Tino hace hincapié en cómo ha cambiado el concepto que los famosos tienen de los fotógrafos: "A mí me encantaba hacer a Rocío Jurado. Sabía que se debía a la prensa y te facilitaba el trabajo. Ahora, los artistas tienen muy mal concepto de nosotros. Es una profesión dura. No creas que hay mucha gente que aguante mucho tiempo aquí. Es complicado compaginar tu vida personal y la profesional", concluye.