Coincidiendo con el Salón Internacional de la Moda Flamenca, que se celebra en Sevilla, la ex reina de la belleza, que protagoniza la serie ‘Tierra de lobos’, luce las nuevas colecciones y hace un repaso a fondo de su carrera.

Tenía 17 años, una corona de Miss España bajo el brazo, acababa de llegar a Madrid y no tenía a nadie que la guiase. Era 1988 y Eva Pedraza (Córdoba, 1970) creía que ser reina de la belleza cambiaría su vida. Lo que nunca imaginó es que hasta le cerraría puertas: "¡Otra Miss España!", criticaban estilistas, diseñadores, productores y directores de casting. Tuvo que luchar para hacerse un hueco donde fuese: en televisión, en las pasarelas... Hoy, 23 años después, su vida es otra muy diferente.

- Hoy Corazón: 17 años eran muy pocos para ser Miss España...

- Eva Pedraza: La verdad es que los 17 años de aquella época no son los de ahora. No es que me considerara inmadura entonces, pero era muy difícil vivir sola, afrontar tanta responsabilidad... Sofía Mazagatos y yo fuimos las misses más jóvenes en la historia del concurso.

- ¿Fue tan duro?

- Mucho, mucho. Además yo me presenté al concurso sin ninguna pretensión, no sabía dónde me metía. Una amiga mía fue la que me convenció para presentarme con ella. Para pagarme mis estudios tenía que trabajar y ella me dijo que seguro que alguna de las dos ganábamos, nos repartiríamos el dinero a medias y pagaríamos así la matrícula de la universidad. Fue una cosa muy infantil.

- Y llegó el gran momento, ese que no esperaba en absoluto…

- Efectivamente, en dos o tres semanas me nombraron Miss España. No era consciente de aquello.

- ¿Cómo le trató la organización?

- No fue una relación idílica. En aquella época la organizadora era una señora y lo único que me dijo fue: "Bueno, pues cuando algún día te pases por Madrid, vienes y recoges tu premio (500.000 pesetas)". Y ya está. Espantoso, algo horrible. No sé si ahora es mejor.

- Se vio en Madrid, sola y nadie a quién acudir…

- Claro y dije que quería ser actriz, pero tenía que comer, así que empecé de modelo. Y encima ser Miss España era un handicap para mí. Te trataban algo mal. Siempre decían: "Mira, otra miss". Luego, cuando me conocían, solían decir: "¡Anda! Pero si es simpática e inteligente". Pero tuve que trabajármelo muy duro. Aunque muchas veces, para la televisión o el cine, me decían que era demasiado guapa. No entendía nada. La belleza también ha sido un hándicap en mi vida.

- ¿Lo pasó realmente mal?

-  Muy mal. Cuando al año siguiente entregué la corona –fue Raquel Revuelta la Miss España 1989–, volví a sonreír. Me quité un peso de encima. Empezaba otra vida.

- ¿Es cierto que Cibeles le cerró las puertas?

-  No me querían. Cuando iba a los castings me decían que era demasiado racial, ¡pues claro! Soy andaluza, morena, ojos grandes... ¿Qué querían?

- Pero muy pronto dio el salto a la televisión.

- Sí, de presentadora, haciendo papeles en series... y así sin parar. Estuve haciendo teatro hasta que me quedé embarazada de Adrián, que ahora tiene diez años.

- Es madre de dos niños, Adrián y Claudia, de siete años, pero jamás ha presentado al padre de sus hijos…

- No, la verdad. Y así lo quise yo. Además, llevo ya separada de él cuatro años, y hace tres años y medio encontré al hombre de mi vida, Miguel.

- Lo de pasar por vicaría nunca le vino bien…

- (Risas). No, la verdad, nunca me casé.

- ¿Fueron quizá sus hijos los que le hicieron decidir regresar definitivamente a Córdoba?

- La verdad es que la culpa la tiene el AVE (risas). Con el tren estoy en Madrid en un momento. Lo cierto es que me tira mucho mi tierra, vengo de una familia de nueve hermanos y quiero que mi propia familia, y la que venga, se críe en Córdoba. No me arrepiento de nada, soy feliz así.

- ¿Habla de volver a ser madre?

- Sí, rotundamente sí. Ya me lo estoy planteando. Aún no estoy embarazada, pero más adelante, seguro