"Tenía que matarlos. Esos bastardos iban a lastimarme”. Aileen Wuornos argumentó defensa propia, pero no la escucharon. En 2002 fue ejecutada, tras 10 años en el corredor de la muerte. El caso de esta mujer, que nació en 1956 y creció marcada por los abusos, se convirtió en un fenómeno mediático, que impactó a los norteamericanos.

Nada en su vida había sido fácil. Su padre era un pedófilo que se suicidó en prisión al poco de nacer su hija. Su madre, una mujer sin corazón que dejó a sus hijos en manos de sus desaprensivos abuelos, Lauri y Britta Wuornos. Su abuela, una alcohólica que hablaba a golpes. Su abuelo, un hombre que la violaba. Su hermano también abusaba de ella. A los 14 años, Aileen se quedó embarazada, dio a su niño en adopción, huyó del infierno familiar y viajó por todo el país.

Encontró salida en la prostitución, el alcohol, las drogas y en una mujer, Tyria Moore, de la que se enamoró. Los problemas con la Justicia eran casi diarios. En 1989, un hombre llamado Richard Mallory, al que había ofrecido sus servicios, la llevó hasta un bosque e intentó violarla. Ella sacó un arma y disparó. Y lo mismo hizo con otros seis clientes, a los que paraba en la carretera. Cometido el crimen, se llevaba sus pertenencias y abandonaba el coche. El tribunal que la juzgaba no la creyó cuando gritó: “¡Soy inocente. Fui violada. Ojalá los violaran a ustedes!”.

FICHA POLICIAL

Nombre:
Aileen Wuornos.
Lugar de los hechos: Florida, (Estados Unidos).
Año del crimen: 1989-1991. Delito. Asesinar a siete clientes.
Móvil: Pensaba que le iban a hacer daño.
Modus operandi: Hacía autostop, ofrecía sus servicios y disparaba a sus víctimas. Sentencia: Pena de muerte con inyección letal.
Curiosidades: Su vida está narrada en libros, cómics, multitud de artículos de prensa, dos documentales y en la película “Monster”.