Nadie se escapa de la Navidad, ni siquiera los famosos. Seis conocidos personajes nos han contado sus “mejores” recuerdos navideños. Paz Padilla, Joaquín Reyes, Pablo Motos, Eva González, Llum Barrera y Florentino Fernández nos relatan su Navidad más peculiar y divertida.

1. PAZ PADILLA. Humorista y actriz.
“Hace años fui a un cotillón en Cádiz que parecía la guerra. Habían vendido 2.000 o 3.000 entradas más del aforo y aquello se desmadró. La gente se metía dentro de la barra, se amotinaba en el ropero… Acabé con boquetes en las medias y una marca en el brazo, porque uno me clavó los dientes al resbalarse con la boca abierta. Cómo sería la cosa que nos desalojó la Policía. Mis amigas y yo acabamos a las seis de la mañana sentadas en una plazoleta, con el vestido del revés… No he vuelto a ninguno. Tampoco veo las uvas por la tele, siempre me hago un lío con los cuartos, las medias... Ahora me lo paso pipa dándolas yo misma para mis amigos. Empiezo a las 12 y tardo más de 10 minutos, pero la intención es lo que cuenta”.

2. JOAQUÍN REYES. Cómico, director de "Muchachada Nui"
 “El recuerdo que siempre asocio con estas fiestas es el de cuando me desvelaron el “gran secreto”. Tenía cuatro años y mi hermana Laurita, que tenía ocho y siempre fue muy perspicaz, se preguntaba cómo los Reyes Magos seguían vivos si habían vivido en la época del niño Jesús. Un día nos dijo a mi hermano y a mi quiénes eran, pero no tuvo éxito. Nos llevó al armario donde “los reyes” guardaban los juguetes y dijo: “Mirad, los regalos”. Y nosotros: “¡Ah! ¡Los Reyes los guardan en el armario de papá y mamá!”. Ella decía que no y mi hermano que sí. Yo no entendía nada, pero se lo preguntamos a nuestros padres y nos lo explicaron. Así que prácticamente nunca tuve Reyes”.

3. PABLO MOTOS. Dirige y presenta "El hormiguero" en Cuatro.
“No se me olvidará nunca el camino a casa de mi abuela. Yo tenía siete años. Había un camino oscuro lleno de un manto de hojas que usaba como atajo, aunque mis padres insistían en que no fuese por allí porque era peligroso. Me divertía arrastrar los pies hasta que las hojas casi me cubrían. Aquella noche de Navidad tropecé y caí sobre algo que no era el suelo. Cuando me acostumbré a la oscuridad, me encontré cara a cara con un borracho que estaba semiinconsciente en el suelo. Antes de que me pudiera levantar me abrazó y me dijo: “Dame otro besito, que es Navidad”. Yo se lo di y me fui corriendo. Nunca lo olvidaré. Y vosotros tampoco”.

4. EVA GONZÁLEZ. Modelo colabora con Buenafuente.
“Me gustan las navidades, sobre todo la cabalgata de Reyes de Mairena del Alcor, en Sevilla, que se inspira en los cuentos tradicionales. Yo me he criado allí y acudo todos los años. En 2005, incluso, la estuve preparando durante muchos meses. Me habían elegido “Estrella de la ilusión”, un personaje que recorre las calles en una carroza, junto a los Reyes, repartiendo regalos, caramelos… Fue muy entrañable, inolvidable. El año pasado estaba entusiasmada con volver, pero no pude ni salir de casa porque tenía bronquitis, tuve que quedarme en la cama con mucha fiebre. ¡Sola y toda la familia y los amigos con los Reyes!

5. LLUM BARRERA. Actriz y preiodista.
“Siempre he detestado la Nochevieja, esa noche en la que “obligatoriamente” hay que divertirse y da mal rollo quedarte en casa. La suelo pasar trabajando, casi siempre en el teatro. Hace cinco años logré tener tres días libres y organicé un viaje con los amigos a una casa en la montaña. Debió ser por la mezcla de nervios, cansancio y champán, pero a las 11 de la noche estaban todos dormidos en el sofá. ¡Después de tantos kilómetros y tantos planes, estaban inconscientes! Yo estaba un poco chispa. Salí al jardín a tomarme sola las uvas mientras contaba 12 estrellas en el cielo. Media hora después se despertaron. Tomé las uvas por segunda vez con ellos. No se si hay relación con la buena suerte, pero no nos ha ido mal”.

6. FLORENTINO FERNÁNDEZ. Humorista y actor.
“Viví mis navidades más surrealistas hace cuatro años, cuando nació mi hijo. Yo estaba rodando “Isi Disi. Alto Voltaje”, en la que interpretaba a un heavy de Carabanchel. El 22 de diciembre nació mi hijo y fue como si me tocara vivir dos vidas paralelas: la del heavy y la de tierno papá. Como rodábamos de madrugada, le daba los biberones al llegar a casa: me encontraba a las cinco de la mañana, sentado en el sofá, con mi hijo en brazos. Era muy raro. Me preguntaba qué hacía yo allí, a esas horas, con las cadenas, la chupa de cuero, la camiseta de AC/DC y la muñequera de pinchos, y el niño en brazos. Para habernos hecho una foto. Menos mal que, cuando sea mayor, él no se acordará de eso”. Uno año tanto y otro tan poco”.