Es difícil permanecer al margen del ruido, pero algunas mejoras en nuestras viviendas pueden ayudarnos a que la agresión sea más llevadera. Según explica Eugenio Calderón, ingeniero técnico de sonido y especialista en aislamiento: “Las fachadas suelen aislar unos 30 decibelios y para un ciudadano sería muy costoso conseguir aislamientos superiores”.

• Podemos amortiguar el ruido exterior con una buena carpintería, lo más estanca posible, con doble acristalamiento, de distinto espesor y con una cámara de aire entre ambos cristales. Si el ruido es exagerado, habría que instalar otra ventana extra. Con todas estas medidas –que por cada una de las ventanas puede costarnos más de 600 €– conseguiremos reducir en 15 decibelios los ruidos que se filtran al interior. O lo que es igual, habremos conseguido un aislamiento 15 veces superior al que teníamos.

• En el interior, la protección mejorará en las viviendas de nueva construcción, ahora que, finalmente, se ha aprobado el Real Decreto sobre ruido previsto en el Código Técnico de la Edificación. Esta norma aumenta de 40 a 50 decibelios el aislamiento que deben tener las paredes medianeras. “Además, la medición de los ruidos se realizará in situ, en el propio domicilio, y no en laboratorio, como se venía haciendo hasta ahora. De este modo, podremos saber si un vecino cumple o no con lo que establece el nuevo Código Técnico de la Edificación”, explica Calderón.

• Si el ruido proviene del vecino de arriba o del de abajo, serán ellos quienes tengan que aislar su vivienda para evitar el impacto (por ejemplo de las pisadas) para sus vecinos. Si no lo hacen, éstos siempre tendrán la posibilidad de denunciarles. “Y si no, cambiarse de casa”, sentencia Calderón.