• Evita las dobles raciones. Muchos dietistas insisten en que la epidemia de obesidad infantil se debe, en parte, a las enormes raciones que las cadenas de comida rápida han instituido como norma. “La idea de “el doble por el mismo dinero” conduce directamente a la obesidad porque doble ración significa el doble de calorías”, explica el doctor Giuseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas.

• El desayuno es fundamental. Un bol de cereales integrales (hidratos de carbono ricos en fibra), con yogur (proteínas y calcio) y una pieza de fruta o un zumo natural (vitaminas y potasio) es un desayuno perfecto y rápido.

• Un lugar de encuentro. Estar alrededor de una mesa debe ser una experiencia agradable. Si un padre aprovecha el momento para reñir o lanzar sermones, los hijos asociarán la comida con algo aburrido y estresante.

• Involúcrales en la compra. Lleva a los niños al mercado. Muéstrales las diferentes carnes, pescados, verduras... Háblales de sus propiedades nutritivas y sus lugares de procedencia (plátanos de Canarias, legumbres de Castilla...). Explícales los platos que preparaba tu madre o tu abuela (les encanta y refuerza su autoestima).

• Anima a tus hijos a cocinar. Si son pequeños, empieza con cosas fáciles y sin peligro, como poner la mesa, medir cantidades y remover. Los niños están más predispuestos a probar alimentos si han ayudado a prepararlos. Además, cocinar para la familia genera en ellos sentimientos de pertenencia y de tarea bien hecha.

CUÁNTAS CALORÍAS NECESITAN

Según la edad. No todos los niños necesitan comer lo mismo. Depende de su actividad cotidiana y de su edad. Debemos vigilar que no estén sobrealimentados o que, por el contrario, carezcan de energía en la época de su vida en que más deporte practican.

Un año: 1.000 calorías.
Tres años: 1.300 calorías.
Diez años: 2.000 calorías.
16 años: 3.000 calorías.