1. No renuncies a tus vacaciones. Las personas que toman decansos regulares tienen menos ataques cardiacos que las que no lo hacen.

2. Al conducir, baja las ventanas. Así disminuirás la exposición a agentes contaminantes, que perjudican al corazón.

3. Conoce los riesgos básicos. Prácticamente todas las personas que mueren de paros cardiacos tienen uno o más factores de riesgo convencionales (tabaquismo, diabetes...)

4. Vigila los síntomas de depresión. Si te cuesta levantarte, has perdido interés por todo... habla con tu médico. La depresión no tratada aumenta el riesgo de ataques cardiacos.

5. Adopta un perro. Los dueños de estas mascotas tienen menos riesgo cardiovascular por varios motivos: los perros demuestran un afecto incondicional que reduce los niveles de estrés y baja la tensión. Además, pasearlos fomenta el ejercicio y evita el aislamiento social.

6. ¿Tomas aspirina? Consulta a tu médico sobre la posibilidad de consumirla, ya que evita la agregación de las plaquetas.

7. Deja de fumar, ya. Los fumadores tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto. De hecho, el tabaco acelera todos los procesos que contribuyen a la enfermedad cardiovascular.

8. Graba tu sueño. Si, al escuchar la cinta, roncas o adviertes interrupciones en tu respiración, acude al médico para que descarte que sufres apnea del sueño.