Los hechos, tal y como se relata en la sentencia, se produjeron como sigue: “El matrimonio, en el que ya no existía afecto marital, mantuvo una fuerte discusión, después de que el marido hubiera agredido a la esposa, quien avisó a su hijo para que acudiera al domicilio conyugal en su ayuda. El hijo encontró a Jacqueline visiblemente lastimada y, con sus botas provistas de puntera metálica, propinó a su padrastro golpes y patadas que hicieron caer a éste en un estado de semiinconsciencia. Jacqueline, con ánimo de causarle la muerte, cogió una almohada, la colocó sobre la cabeza de su marido y se sentó encima hasta que lo mató, en presencia del hijo”.

A continuación, madre e hijo trasladaron el cadáver del fallecido hasta el patio de la casa y lo ocultaron bajo una lona sujeta con piedras. Tres meses después, la británica residente en España remató su faena. Metió los restos de su víctima en un bidón y lo prendió fuego. Lo siguiente fueron las sospechas. ¿Dónde estaba Brian Moore? La familia del fallecido denunció su desaparición. Pasaron dos años hasta su detención. En este tiempo, Jacqueline había tenido la sangre fría de contar su crimen en internet con todo lujo de detalles, amparándose en el seudónimo “Viuda negra”. Por eso, no le salió bien su última jugada: cambiar el guión e inculpar a su hijo, que finalmente fue absuelto. En su declaración, tachó a su marido de alcohólico y violento.

FICHA POLICIAL

Nombre. Jacqueline Moore, “la viuda negra de Cartagena”.
Lugar de los hechos. Cartagena.
Año del crimen. 2002.
Delito. Asesinó a su marido.
Móvil. Argumentó que su marido era alcohólico y la maltrataba.
Modus operandi. Lo asfixió con la almohada.
Sentencia. 10 años de prisión por asesinato y tres meses por la profanación del cadáver. Curiosidades. Contó en internet la muerte de su marido, su descuartizamiento y su incineración.